Historia

Los antecedentes históricos del Ayuntamiento de Barcelona con respecto a la integración social de las personas con diversidad funcional se remontan al año 1799, cuando cedió provisionalmente una parte del Saló de Cent como aula educativa para niños sordos. Tras varios episodios de cierres y reaperturas, en 1843 se abrió definitivamente la Escuela Municipal de Sordomudos.

El Ayuntamiento de Barcelona también fue pionero en la enseñanza a niños con discapacidades visuales con la creación de la Escuela Municipal de Ciegos, en 1820. En 1856 ambas escuelas se unieron para dar lugar a la Escuela Municipal de Ciegos y Sordomudos, que en 1910 incluyó a las personas con discapacidad psíquica y pasó a denominarse Escuela Municipal de Ciegos, Sordomudos y Anormales.

En 1917 la escuela se dividió en tres escuelas diferentes para atender por separado las diferentes necesidades y, en el año 1925, las tres escuelas se separaron y se instalaron en diferentes lugares de la ciudad. A partir de ahí, las escuelas sufrieron diversas modificaciones y surgieron centros nuevos. Además, durante las décadas de los cincuenta a los setenta surgieron numerosas asociaciones privadas destinadas a atender las necesidades de las personas con diversidad funcional. Se creó un importante movimiento asociativo y reivindicativo de las personas con discapacidad que desembocó en la creación, a finales de los setenta, de dos patronatos municipales, el de Disminuidos Psíquicos y el de Disminuidos Físicos. En 1989, ambas instituciones se fusionaron para crear el Instituto Municipal de Disminuidos, que en 1997 se convirtió en el Instituto Municipal de Personas con Disminución y, en el 2005, en el actual Instituto Municipal de Personas con Discapacidad.

Así pues, en el 2014 cumplimos 35 años de trayectoria junto a las personas con diversidad funcional de Barcelona.