Calles, parques y playas

La vía pública es un espacio muy importante para la convivencia, de ahí la necesidad de que tanto su configuración como las instalaciones y el mobiliario que se ubican en ella estén pensados para su uso por parte de toda la ciudadanía, incluidas las personas con discapacidad, que deben poder acceder en condiciones de máxima autonomía e igualdad al espacio urbano, los edificios, los equipamientos y las instalaciones públicas o de pública concurrencia.

Desde hace años, Barcelona trabaja para convertirse en una ciudad sin barreras arquitectónicas. Por este motivo, en 1996 se aprobó el Plan Municipal de Accesibilidad que ha regido las actuaciones municipales en materia de vía pública durante los últimos veinte años. A partir de la aprobación en el 2014 de la Ley catalana de accesibilidad, el Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado la elaboración de un nuevo plan de accesibilidad que contemple las nuevas necesidades y retos de la vida urbana.

La incorporación de medidas para la accesibilidad comunicativa en las instalaciones de la vía pública (encaminamientos para personas ciegas, uso de pavimentos compatibles con el uso de silla de ruedas, delimitación del espacio para peatones en las calles con plataforma única, semáforos acústicos, etcétera) es el reto más ambicioso de este nuevo plan, que tendrá en cuenta todas estas necesidades, además de las más conocidas relativas a la accesibilidad física.

El órgano impulsor de la creación de este plan es el Instituto Municipal de Personas con Discapacidad, que trabaja prestando asesoramiento y apoyo en materia de accesibilidad a los diferentes departamentos municipales y distritos. El instituto trabaja con el apoyo de las entidades y las universidades para que se tengan en cuenta las necesidades de las personas con diversidad funcional en el momento de diseñar calles, plazas y equipamientos públicos.

Para lograrlo, es el órgano impulsor de la Ponencia de Accesibilidad, espacio que reúne referentes técnicos de diferentes ámbitos y áreas municipales con responsabilidad en la gestión de los entornos construidos, servicios y procesos de comunicación, como Hábitat Urbano, Movilidad, Proyectos Urbanos, Cultura, Deportes, Mercados, BIMSA y BSM, entre otros.

Como resultado, Barcelona es una de las ciudades más accesibles del mundo en cuanto a sus calles y espacios públicos: todas las calles cuentan con vados, casi todas tienen una anchura de paso suficiente para sillas de ruedas y encaminamientos para personas ciegas y, en muchos espacios de la ciudad, se han instalado ascensores y escaleras mecánicas para salvar las pendientes existentes.

Los parques cuentan con itinerarios y señalización accesibles y, en el caso de los espacios con juegos infantiles, hay en la ciudad varios espacios con juegos adaptados para niños con movilidad reducida.

Con respecto a las playas, todas las de la ciudad disponen de reservas de aparcamiento con itinerarios accesibles, señalización e información visual y táctil, lavabos adaptados, duchas adaptadas con sillas y pasarelas de madera que llegan lo más cerca posible del agua. Además, tres playas de la ciudad ofrecen un servicio de asistencia al baño para personas con movilidad reducida a cargo de personal técnico y voluntarios.