Europa ha de actuar para proteger los derechos y libertades de los catalanes y las catalanas

27 septiembre 2017

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Democracia

En este artículo pido a la UE mediación en la crisis Cat/Esp. Es una crisis democrática que también afecta a Europa:

"La cuestión catalana se ha convertido en la crisis territorial más grave de la Unión Europea en los últimos años. Si bien la voluntad de ejercer el autogobierno tiene una larga historia en Cataluña, el origen de la crisis actual se encuentra en la reiterada negativa por parte del Gobierno español de emprender un diálogo sobre la reforma territorial del Estado que reconozca el derecho de los catalanes a decidir sobre su futuro político. No es necesario compartir la hoja de ruta del Gobierno catalán para advertir que ha sido el Gobierno de Rajoy, con su inmovilismo, el principal responsable del agravamiento de la situación actual.

Desde el 2014, cuando el Gobierno catalán impulsó una consulta no vinculante para conocer la opinión de la población catalana acerca de la independencia, el Gobierno de Rajoy ha optado por delegar en la justicia la solución de un problema político. Desde entonces, estamos asistiendo a un proceso de judicialización que tuvo su origen en las multas e inhabilitaciones al expresidente, la vicepresidenta y la consejera de Educación de la Generalitat. Sin embargo, la semana pasada este proceso experimentó un “salto cualitativo” poniendo en riesgo los derechos y libertades fundamentales, con amenazas de detención a setecientos alcaldes, el cierre de webs gubernamentales y de entidades de la sociedad civil, la detención de altos cargos de la Generalitat, el interrogatorio e intimidación de directores de centros escolares para que no abran los colegios electorales, la intervención de las cuentas del Gobierno catalán y el envío masivo de fuerzas de intervención policial con el objetivo de impedir que este domingo los ciudadanos de Cataluña puedan votar en el referéndum convocado por el Ejecutivo catalán.

No estamos solo ante un conflicto institucional, sino ante un conflicto social y político que necesariamente tiene que ser resuelto por medios políticos. Somos muchos los no independentistas que, siendo críticos con la vía unilateral del Gobierno catalán, abogamos por una solución negociada de acuerdo con el sentir del 82 % de la población catalana, que es partidaria de la celebración de un referéndum acordado, tal como se hizo en Escocia. Por este motivo, es un error pensar que la cuestión catalana pueda resolverse mediante la acción judicial sobre sus representantes políticos: abundar en esta dirección tan solo contribuye a incrementar la tensión social y a bloquear la posibilidad de encontrar una salida al conflicto.

En la medida que el Gobierno español ha sido incapaz de encontrar una solución, el conflicto catalán ha dejado de ser un conflicto interno español para convertirse en un conflicto europeo. Europa es hoy en día una realidad global e interconectada de estados, sociedades, empresas y ciudadanos que cooperan entre sí. En un momento en que el proyecto europeo se encuentra amenazado por el terrorismo, el auge de los populismos xenófobos y diversas formas de repliegue del Estado nacional, Europa no puede permitirse adoptar una posición pasiva en relación con la cuestión catalana, ya que los acontecimientos que suceden en Barcelona afectan por igual a París, Madrid, Bruselas y Berlín. Europa surgió como proyecto para proteger y garantizar nuestros derechos y libertades. Defender los derechos fundamentales de los ciudadanos catalanes ante la escalada represiva del Estado es también defender los de los ciudadanos españoles y europeos.

Los que apostamos por avanzar hacia un proyecto europeo en clave democrática, social y de libertades no podríamos concebir que las instituciones de la Unión dieran la espalda a una situación que pone en riesgo derechos y libertades fundamentales y no apostaran por encontrar canales que permitan una salida negociada al conflicto. 

Por esta razón, ante la gravedad de la situación que se vive en Cataluña, es mi obligación como alcaldesa de Barcelona, capital de Cataluña, pedir a la Comisión Europea que abra un espacio de mediación entre el Gobierno español y el Gobierno catalán para encontrar una salida negociada y democrática al conflicto.

Barcelona es una ciudad de paz, amante del diálogo y con marcada vocación cosmopolita y europeísta. Por eso la mayoría de la población quiere votar, pero no desea un choque de trenes de consecuencias imprevistas. Estoy convencida de que tampoco lo desean la mayoría de nuestros socios europeos."

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Artículo en The Guardian

Sobre el blog

Este blog recoge ideas, pensamientos y reflexiones sobre mi día a día como alcaldesa de Barcelona.

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