La saturación del Cementerio Viejo y la construcción del Nuevo

Inaugurado en 1819 y diseñado por el arquitecto italiano Antonio Ginesi durante los años setenta del mismo siglo XIX, el Cementerio del Poblenou ya presentaba una grave saturación del espacio, a pesar de su esplendor monumental. Había sido proyectado para una ciudad de 100.000 habitantes, que en 1870 ya alcanzaba los 250.000.

El Ayuntamiento consideró imprescindible proyectar un segundo cementerio general, que sería inaugurado en 1883: el Cementerio de Montjuïc.

Fue a partir de entonces que el de Poblenou también fue conocido como el cementerio «Viejo» o del «Este» y el de Montjuïc como cementerio «Nuevo» o del «Suroeste».

Desde el principio, la administración municipal se preocupó para dar respuesta a la necesidad de dar sepultura a todas las personas. Un año después de su inauguración, el arquitecto Leandre Albareda, proyectaba la construcción de nuevos nichos. Con el paso de los años, Montjuïc atrae progresivamente las clases acomodadas que abandonan el del Poblenou, y contribuyen a su monumentalización.