Contexto histórico

El primer Gobierno municipal franquista

Un día después de la entrada en Barcelona de las primeras columnas del ejército franquista, el 27 de enero de 1939, tomaba posesión el nuevo Gobierno municipal en forma de gestora provisional (un mecanismo legal que permitiría gobernar en minoría de miembros los municipios del Estado hasta 1948). No se trataba de un gobierno municipal improvisado. A diferencia de la práctica habitual en las demás poblaciones catalanas, donde el oficial franquista que tomaba el control de la población seleccionaba, entre los afectos de la zona, a aquellos que tendrían que dirigir el consistorio, en Barcelona, el primer Gobierno municipal franquista había sido especialmente seleccionado por las primeras autoridades del nuevo régimen, Francisco Franco y Serrano Suñer, en Burgos, bastante tiempo antes de completar la ocupación de la capital catalana. Vista la importancia de la ciudad y de su Ayuntamiento –probablemente la segunda institución más importante del Estado después del Gobierno central–, se configuró minuciosamente un consistorio que fuera capaz de implementar la nueva política franquista con diligencia. En su seno habría lugar para el conjunto de “familias” ideológicas que habían sostenido el régimen franquista desde su alzamiento en 1936. Para dirigir con mano de hierro esta amalgama ideológica se colocó al frente, como alcalde, a Miquel Mateu i Pla, representante de la alta burguesía catalana, vinculado al sector del metal e hijo del fundador de la Hispano-Suiza; un franquista comprometido desde que poco después del golpe de estado del 18 de julio huyera de Barcelona en dirección a Burgos, donde colaboraría en la Secretaría de Franco.