Pol

34 años
L'Eixample, Barcelona

Tengo una amiga de toda la vida que acaba de vivir un caso de violencia machista y aún no me lo creo. Solemos tener prejuicios sobre el tipo de personas que pueden experimentar una situación así. Yo nunca me habría imaginado que ella, una mujer que siempre ha sido fuerte y libre, acabaría sometida de esta forma, sufriendo por su vida y con miedo de salir a la calle. Desde mi punto de vista, no solo ha estado sometida a la violencia física, verbal y psicológica de un hombre con problemas con la bebida, mi amiga ha estado y sigue estando sometida a unos cuantos recuerdos que lo legitiman todo.

A menudo, después del juicio y de la sentencia que lo ha condenado a prisión, se culpa a sí misma por haberlo denunciado y evoca momentos felices que vivió con él. Dos o tres recuerdos que consiguen borrar todo el dolor que sufrimos tanto ella como sus familiares y amistades, que respondimos a su grito de ayuda, y que la hacen dudar a la hora de mantener la orden de alejamiento, porque querría volver a estar con él y borrarlo todo. Y eso me estremece porque estos sentimientos no se van con un juicio o una sentencia, y son los que realmente la tuvieron y la tienen sometida, por ejemplo, cuando todavía dice que “era el hombre de su vida”, mientras pasa un luto por quien casi se la lleva de nuestro lado.

El rol de los amigos en todo el proceso ha sido el de un acompañamiento sincero: la hemos escuchado, la hemos aconsejado y hemos hecho equilibrios entre una empatía dolorosa y una rabia contenida, mientras ella ha ido pasando por todas las etapas, la denuncia, las sesiones con el psicólogo, el juicio, la sentencia... Y sabemos que ahora más que nunca es cuando tenemos que seguirla acompañando, porque ahora no hay procesos contundentes que la obliguen a mantener una posición firme.

¿Alguna mujer próxima a ti ha sufrido violencia machista? ¿Cómo la has ayudado? ¿Cuál ha sido tu papel?

Si alguna vecina tuya, amiga, compañera de trabajo... ha sufrido violencia machista, envíanos tu testimonio explicando tu papel. ¿Qué hiciste para apoyarla? ¿Qué sentimientos y qué retos se te despertaron? ¿Crees que valió la pena? ¿Cómo reaccionó ella?

Envía tu testimonio junto con tu nombre (o seudónimo), tu edad y el distrito donde vives a:

bcnantimasclista@bcn.cat

Muchas gracias. Sin duda, tu experiencia puede ayudar a otras mujeres a plantar cara a la violencia machista.