Las especies de aves exóticas invasoras, denominadas vulgarmente cotorras, que tienen mayor población y repercusión en la ciudad de Barcelona son la Myiopsitta monachus (originaria de América del Sur) y la Psittacula krameri (originaria del África subsahariana y de la India).

Son especies exóticas porque sobreviven y se reproducen en áreas diferentes de su distribución natural. Además, se las considera exóticas invasoras porque se han establecido en un ecosistema, hábitat natural o seminatural y esta introducción es un agente de cambio y una amenaza para la diversidad biológica autóctona, sea por su comportamiento invasor, que desplaza a las especies autóctonas, o porque modifica el hábitat.

El calificativo invasor está determinando por el Catálogo español de especies exóticas invasoras, determinado por el Real decreto 630/2013, sobre la base de la Ley orgánica 16/2007. La Ley 22/2003 de protección de los animales define el animal de compañía exótico como el animal de fauna no autóctona que, de manera individual, depende de los humanos, convive con ellos y ha asumido la costumbre del cautiverio.

¿Por qué se han adaptado tan bien a Barcelona?

Los entornos urbanos son zonas propensas a que algunas especies proliferen y se puedan convertir en una plaga, porque la ciudad propicia un microclima favorecedor, disponen de agua y de alimento, ocupan nichos ecológicos vacíos y no hay elementos de regulación natural.

Como causas específicas, encontramos que la franja climática de Barcelona coincide con la de sus áreas de origen.

Acciones de prevención y control que hay que establecer

Los métodos de control que se basan en la contracepción son los más indicados para reducir la población.

Actualmente solo se actúa sobre los nidos en época de poda y en los que tienen riesgo de precipitarse. No obstante, en el caso de las cotorras se está estudiando si las medidas de control sobre elementos estructurales, como eliminar los nidos, tienen un efecto real sobre el control de la población.