Hacia un nuevo modelo de zoo

El Ayuntamiento de Barcelona avanza hacia un nuevo modelo de zoo. El modelo de futuro del Parque Zoológico de Barcelona es un objetivo prioritario dentro de las políticas de protección de los animales que quiere impulsar el Gobierno de la ciudad.

En el 2016, el Ayuntamiento creó el grupo de trabajo “Modelo de futuro del Zoológico de Barcelona”, que se constituyó para generar reflexión y debate y hacer una propuesta tan consensuada como fuera posible y que permitiera crear un equipamiento de referencia.

El zoo actual necesitaba un cambio y, puesto que no se trata de un equipamiento más de la ciudad, ya que todo el mundo tiene una vinculación emocional con él y, al mismo tiempo, acoge seres vivos, es imprescindible velar por que las decisiones que se tomen sean responsables, hayan sido consensuadas y tengan continuidad en el tiempo.

Las conclusiones del informe presentado sobre el modelo de futuro de este equipamiento exponen las grandes líneas de síntesis del modelo de zoo, que recoge los puntos en común expresados por más del 80 % de los miembros del grupo de trabajo y se convierte en una revisión de principios compartidos.

 

Los tres ejes del nuevo modelo de zoo

La conservación, la investigación y la educación son los tres grandes ejes sobre los que se tiene que fundamentar el nuevo modelo de zoo de Barcelona.

El zoo de Barcelona se tiene que centrar en la conservación, ir más allá de las mismas instalaciones y proyectarse en la protección de los hábitats. Debe permitir el conocimiento de las especies, de los hábitats y de los ecosistemas, la concienciación sobre los problemas ambientales, la conservación y la educación, y hacerlo con coherencia científica y ética.

El zoo debe trabajar en la conservación de especies, tanto autóctonas como alóctonas, que estén amenazadas o en peligro de extinción y sean de la misma franja climática, aparte de difundir las causas que las ponen en riesgo.

En la misma línea, el zoo debe promover la investigación: una investigación en cautividad para evaluar y favorecer el bienestar animal, que priorice las especies autóctonas, y una investigación en hábitats para localizar las causas de los problemas y darles respuestas que garanticen la pervivencia de las especies amenazadas. Para fomentarla, el zoo debe intensificar el trabajo en red con las universidades y con otros centros de investigación. La articulación de las actuaciones con todos los ámbitos implicados en investigación permitirá mejorar el bienestar animal, ayudar a la conservación in situ, ampliar el conocimiento de las amenazas en los hábitats de origen, imaginar soluciones y divulgar el conocimiento obtenido.

La conservación y la investigación son prioritarias, pero también lo es la educación, que se considera un aspecto fundamental del zoo.

Esta educación debería contemplar, aparte del aspecto vivencial —especialmente con los niños y jóvenes—, el conocimiento de la biodiversidad, de los ecosistemas y de los hábitats, y la toma de conciencia de su importancia y de la repercusión que tiene nuestra manera de habitar el mundo sobre las demás especies. Además, la educación debería estar vinculada a la conservación in situ y a la recuperación de los hábitats naturales utilizando todas las herramientas al alcance actualmente.

La Fundación del Zoo, un instrumento para desarrollar el nuevo modelo

Para implantar el nuevo modelo de zoo es necesaria una nueva gobernanza, y aquí la Fundación Barcelona Zoo tendrá un nuevo rol que debe ser el principal. La fundación será la institución encargada de impulsar el nuevo modelo acordado y de velar por que se aplique.

Por eso, se pondrá al día, se reforzará, se reactivará y se dotará de nuevos miembros.

Nuevo plan estratégico

Para llevar a cabo el nuevo modelo, el zoo se dotará de un plan estratégico que marque la hoja de ruta para convertirlo, a partir de la realidad actual, en una institución con vocación de servicio público y que esté mejor adaptada a las nuevas demandas y necesidades sociales para garantizar su futuro en la ciudad.