52 centros cívicos con propuestas culturales que no te puedes perder!

52 centros cívicos con propuestas culturales que no te puedes perder!

Centres Cívics

Centre Cívic Pati Llimona

Un oasis de fotografía y audiovisuales en un conjunto patrimonial del Gòtic

El Pati Llimona, que incluye un conjunto de ruinas romanas que puede visitarse, se ha especializado en el mundo de la imagen: ofrece talleres de alto nivel, colabora con festivales como el DOCfield, organiza el festival Enfocats y exposiciones de calidad, y también cuenta con un laboratorio y un plató fotográfico

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  • Actividades
  • Historia
Contacto
Carrer Regomir, 3
08002 Barcelona Barcelona
Spain
,
Horarios

De lunes a viernes, de 9 a 21.30h. 
Sábados de 10 a 14h i de 16 a 20h. 
Agosto: cerrado. 
 

La llista inclou totes les activitats que consten a la base de dades de l’Ajuntament, puntualment pot ser que alguna activitat no hi aparegui. Pots consultar directament la web del centre:
92086035951

Veinte siglos de historia en un solo edificio
Del siglo I... ¡al XXI! El Pati Llimona es, al mismo tiempo, un testimonio del pasado de la ciudad y un agente activo de la vida actual barcelonesa. Y es que el Centro Cívico que alberga es uno de los motores culturales y sociales de Ciutat Vella, pero también forma parte de una de las piezas más valiosas del patrimonio arquitectónico y arqueológico de la ciudad. Visitad el recinto y haréis un viaje por veinte siglos de historia barcelonesa.
 
Un paseo por la Barcelona romana
Igual que el subsuelo del Museo de Historia de la Ciudad o las columnas del templo de Augusto en la calle del Paradís, el Pati Llimona es uno de los mejores lugares para hacerse una idea de cómo debía de ser la Barcino romana del siglo i.
Y es que el Centro Cívico se encuentra, en parte, sobre un fragmento de muralla de aquella época y, en concreto, sobre la Puerta de Mar, que daba acceso al puerto romano y de la cual puede verse una torre circular que quedó al descubierto en 2012, gracias a la última intervención arquitectónica en el recinto.
Aquí también había unas termas portuarias, parte de las cuales se conservan y han sido musealizadas, igual que unos antiguos almacenes y algunas ánforas que, si dejamos volar la imaginación, nos hablan de una pequeña ciudad con un activo puerto que hervía en actividad comercial.
 
De torres de defensa a vivienda medieval
Con la construcción de la nueva muralla medieval, las torres que formaban la muralla romana original acabaron incorporándose a la estructura de las construcciones posteriores, como el Palau Marc, la principal edificación del conjunto del Pati Llimona.
La casa de los Marc, documentada desde el siglo xiii, fue construida sobre la muralla romana por una familia vinculada a la curia real, a pesar de que en 1387 pasó a ser propiedad de una familia de banqueros y comerciantes de oro, los Gualba.
Muros, oberturas, estucos pintados al fresco en las paredes de algunas salas —fijaos en las pinturas góticas de la actual Sala Joan Maragall—, una galería volada del siglo xv... son elementos del edificio medieval que todavía hoy pueden admirarse si se visita el Pati Llimona.
Los Gualba fueron propietarios del edificio hasta el siglo xviii, cuando fue legado a la comunidad de presbíteros de los Santos Justo y Pastor y, en el año 1779, adquirido finalmente por el mercader de indianas que ha acabado dando nombre al edificio, Tomàs Llimona, que tenía una conocida tienda de telas en la calle de Argenteria.
Los descendientes de Tomàs Llimona habitaron el edificio hasta 1911, cuando pasó a acoger a una entidad de beneficencia.
 
Remonumentalizando la ciudad
Hasta el siglo xix se habían mantenido buena parte de las estructuras arquitectónicas romanas, en concreto la Puerta de Mar y la muralla, pero la industrialización y la presión demográfica que sufría la ciudad propiciaron la aparición de nuevas edificaciones que hicieron desaparecer muchos de estos elementos históricos.
Hubo que esperar hasta el siglo xx para que parte de las construcciones del siglo xix se derribaran, en una reforma urbanística que pretendía monumentalizar el centro de la ciudad y recuperar los elementos romanos más antiguos. 
A principios de la década de 1980, el edificio fue adquirido por el Ayuntamiento de Barcelona con la voluntad de reavivar la memoria histórica de la zona y, en concreto, para hacer visible la muralla romana.
En 1983, el arquitecto Ignasi Solà-Morales Rubió se hizo cargo del proyecto de restauración, que acabó con la inauguración del actual Centro Cívico en el año 1991.
 
Las últimas reformas
Posteriormente, entre 2009 y 2012, se realizó también una intervención en el edificio vecino de la calle de Regomir, 7-9, incorporado al edificio del Centro Cívico, que actualmente tiene una superficie total de 2.549,32 m2. Esta importante ampliación ha permitido reordenar y enriquecer los servicios y los proyectos del Pati Llimona.
La reforma de esta vivienda del siglo xix, dirigida por los arquitectos Roger Montoto y Pere Riera, incluyó la restauración de la capilla de San Cristóbal, construida en el interior de la torre romana en 1503, y reformada en 1899 en estilo neogótico, la liberación de parte de la muralla romana y la musealización del conjunto termal.
Hoy en día, el Centro Cívico Pati Llimona es un foco de intensa actividad cultural en el distrito, un espacio que ha centrado sus intereses en el mundo de la imagen y la palabra, con programas que tienen repercusión en toda la ciudad, como por ejemplo el festival Munt de Mots, el festival de fotografía Enfocats o las actividades de verano conocidas con el nombre de Llimonades.