Barcelona Cultura

Juli Capella: « El clip es una lección de lo que yo considero un buen diseño»

 

 

Hablamos con el arquitecto Juli Capella, el comisario de la exposición Tapas, que se inaugura el próximo 8 de marzo en la sala B del Disseny Hub.

Titulado por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona en 1991, desarrolla su actividad profesional en el campo del diseño, la arquitectura y el urbanismo. Además, también ha sido presidente del FAD entre junio de 2001 y abril de 2005, y promotor del Año del Diseño en 2003. También fue miembro plenario del CoNCA (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, de la Generalidad de Cataluña) entre los años 2009 y 2011. Capilla también ha sido director fundador de revistas como 'Ardi' y 'De Diseño', así como responsable de la sección de diseño de la revista 'Domus'. A lo largo de su carrera profesional también ha ejercido la docencia en diferentes escuelas y universidades además de dirigir su propio estudio con Miquel García 'Capilla Garcia Arquitectura'. Ha impartido conferencias en todo el mundo y ha sido galardonado con una mención honorífica en los Premios Nacionales de Diseño (2000). Sin embargo, el Hotel ha recibido el premio de la revista Travel + Leisure por su diseño innovador (Nueva York, 2005), así como el premio al Mejor Hotel de Diseño e Innovación en los Condé Nast Awards Europa (Londres, 2005).

P: ¿Cuál es tu relación con el mundo del diseño?

R: Es muy intensa porque es doble. Por un lado, como todo ser humano me relaciono con el diseño cada día, cotidianamente, desde que me levanto hasta que me acuesto, porque estoy rodeado de objetos, de diseño porque alguien lo ha hecho y, por tanto, aquí estamos en igualdad de condiciones, tú, yo o cualquier persona. Y por otra parte, al ser mi profesión el diseño, se convierte en una obsesión, en una especie de gafas por las que yo veo toda la realidad.


P: ¿Cómo ves el futuro del diseño en la ciudad?

R: El futuro no lo sabe nadie y el que lo dice, miente. Pero lo que sí podemos hacer es, en cada momento, actuar de forma que persigas un objetivo. Yo te diría que el futuro del diseño, cuando hace 20 años nos lo planteábamos la gente que estábamos en el sector, nunca fue un estadio utópico, perfecto, «seremos así y tendremos esto» ... Sino que era simplemente un activismo de cosas a que, si las haces y las persigues, el futuro llega. Lo que sí puedo decir es que hace 20 años teníamos clarísimo que queríamos que hubiera las mejores exposiciones, las mejores conferencias, que hubiera un museo que no existía, que hubiera editoriales de diseño, que hubiera escuelas potentes y todo eso si se persigue, finalmente llega. Por tanto, diría que yo veo el futuro según la fuerza y ​​la energía que depositamos hoy en día en este activismo del diseño.


P: Si tuvieras que elegir un diseñador de referencia, a quien elegirías?

R: Esto es una pregunta trampa como cuál de tus hijos prefieres. Hay muchísimos pero, si he de decir uno, escojo Òscar Tusquets. Porque es un personaje que todavía está vivo, porque tal vez no está muy de moda y lo que me gusta de él especialmente es que tiene una visión multidisciplinar de la creación con la que yo me veo reflejado y que me templa mucho, me excita mucho, porque no se acaba nunca. Él es arquitecto pero también diseñador de muebles, pintor, escritor. Es un personaje muy completo, se dice que es de estilo renacentista, ya mí a lo largo de toda su carrera, me ha ido dando muchos motivos de aprendizaje, muchos ejemplos de 'hacer' de forma apasionada y puedo considerar como un 'maestro'. Pero me encantan Milá, Ricart, Benedito, Mariscal, etcétera. Por suerte tenemos muchos.


P: ¿Cuál es tu diseño u objeto preferido?

R: Tengo una respuesta con un poco de trampa para que en vez de un diré dos porque abarcan todo lo que me interesa decir. El primero es el Iphone. Cualquier smartphone pero, sobre todo el Iphone, es el objeto más perfecto que podemos encontrar en nuestra sociedad en el año 2017. ¿Por qué? Porque, aparte de dar muchas prestaciones y muchos servicios, es muy funcional, tiene una estética muy clara y comprensible, con una interfaz muy fácil de entender, y por tanto, da eso que le pedimos al diseño que es que, con el mínimo, dé el máximo. Observa que ahora es una grabadora, hace fotos, tenemos la agenda, podemos llamar ...¡es brutal! Por tanto, este objeto que concentra con la mínima materia el máximo de servicio me parece chapeau.
Pero ahora te diré que mi preferido es el clip. El tomamos como mascota del Año del Diseño (2003) porque ya estaba harto de que todo el mundo me dijera que el diseño es una cosa de pijos, algo de ricos, algo muy cara, algo de autor ... Decían «es que claro, es algo de autor, o de marca». Eligiendo el clip desmonto rápidamente todos los tópicos: no puede haber objeto más sencillo, más ingenioso. Son 15 cm de alambre inteligentemente doblados -siempre repito este mantra- y todavía funciona. Se creó hace dos siglos y todavía funciona con la forma idéntica, es precioso, es un icono. Por lo tanto, algo tan humilde, da mucho servicio, es anónimo y no cuesta nada porque prácticamente te los regalan. El clip es una lección de lo que yo considero como buen diseño ... Porque diseño es todo, pero hablamos sólo del buen diseño.


P: ¿Qué opinas del Disseny Hub como espacio referente en la ciudad en el mundo del diseño?

R: El Disseny Hub es como una especie de sueño utópico que sobrevuela por la sociedad barcelonesa, catalana e incluso española, desde hace muchos años. Yo recuerdo uno de los primeros escritos de Alexandre Cirici Pellicer diciendo que llegaría un día en que habría un lugar para el tocadiscos, para el inodoro y para los objetos cotidianos y ello ha sido el sueño durante muchos años de muchas generaciones. No sólo de la mía. Yo tomar el relevo de otros que antes habían deseado que hubiera esa 'casa grande', yo le decía 'caché', del diseño. Yo creo que el nombre es confuso pero el concepto es impecable. Debe haber esta 'casa del diseño' que cobije todas las instituciones, los grupos, las fuerzas, la gente que se estima el diseño, que es su profesión o su forma de expresarse, y que aquí encuentra este refugio y también, a la vez, se puede volcar, ayudar y participar. Por tanto, es un organismo que debe ser un organismo vivo, con múltiples usos, en el sentido de que debe interesar desde el más experto a la señora Pepita. Es el nexo entre la profesión y la sociedad, en este caso Barcelona, ​​Cataluña e incluso España. Creo que en estos momentos es un embrión de lo que al final ha de ser y que se tiene que construir entre todos.

P: ¿Qué vinculación tienes con el Disseny Hub?

R: Yo me considero un promotor del Disseny Hub. Como he dicho, desde hace 25 años, el sector del diseño comenzó a pedir al Ayuntamiento y la Generalitat que tenía que haber algún eje, alguna referencia que unificara el sector del diseño: empresas, creadores, medios de comunicación, escuelas, etc. Echábamos de menos este espacio. Yo, pues, me considero un promotor de este edificio. Un 'pesado' que durante muchos años estuvo dando la lata al Ayuntamiento diciendo que había que hacer un centro de diseño, que es el Disseny Hub para que engloba todas estas cosas. Por lo tanto, me siento uno más de los muchos que lo hemos reivindicado.
Después yo he tenido también una relación a través de algunos de sus operadores. Por ejemplo, fui presidente del FAD durante unos años, trabajando para el Disseny Hub existiera; después he estado colaborando directamente con Oriol Bohigas cuando hacía el edificio porque necesitaba un interlocutor que le dijera qué usos tendría y cómo funcionaría; y después colaborando con el Museu del Disseny haciendo una exposición y asistiendo a las actividades que se realizan. Digamos que tengo una relación doble: por un lado como promotor y activista pero por otro también como receptor y usuario.


P: ¿Cómo crees que ha respondido el sector del diseño en el Disseny Hub?

R: Creo que la gente del sector del diseño estamos muy ilusionados con el Disseny Hub porque es una reivindicación de hace mucho tiempo en la que la administración ha hecho caso. Por tanto, hay que aprovecharlo. A veces nos duele que se puedan crear capillitas o que cada institución o grupo vaya un poco a la suya. Nosotros estamos convencidos de que lo que nos interesa no son las siglas de cada institución (Museu del Disseny, BCD, FAD o el propio Disseny Hub), sino lo que nos interesa y sirve a la ciudad es que haya un centro y un cobijo donde todos estemos coordinados de forma que se beneficie la sociedad. No debemos reivindicar parcelas de este Disseny Hub sino que debemos usarlo como un instrumento que esté muy bien engrasado y que funcione a la perfección, y que nos permita hacer el máximo de activismo en beneficio de la sociedad , que es, al final, quien nos ha dado esta responsabilidad, este edificio y el dinero para desarrollarlo.


P: ¿Qué recuerdas de tu paso por el FAD?

R: De mi paso por el FAD recuerdo que fue un regalo para mí porque me dio la posibilidad de estar con un equipo de gente que, de manera generosa y altruista porque el FAD no cobra nadie, se dedica a promover la mejor arquitectura , el mejor interiorismo, el mejor grafismo, la mejor joyería, la mejor artesanía, y eso fue una regalo. También lo recuerdo como 'el año que vivimos peligrosamente' porque coincidió con el 100 aniversario y nos animamos montando 'El año del diseño' y fuimos a pedir dinero a todas las administraciones y montamos cientos de exposiciones y actividades con miles y miles de personas involucradas y, claro, eso fue un esfuerzo extraordinario. Recuerdo que todos íbamos al límite, muy cansados, pero también muy ilusionados porque creo que conseguimos algo que estaba pendiente: decirle a la sociedad que el diseño es todo lo que lo rodea, que hace que viva mejor y que puede salvar el mundo. Estoy muy orgulloso y muy contento de todo este trabajo que pude hacer gracias a haber estado dirigiendo el FAD durante aquellos años.


P: Eres conocido por tu faceta de arquitecto pero últimamente te has dedicado también al ámbito de la divulgación. Con qué te sientes más cómodo?

R: Una vez oí una frase de Antoni Gaudí que, seguramente no la dijo pero me va muy bien, que era: "El arquitecto tiene dos piernas: la de la praxis, es decir, la de construir y hacer obras, y la otra la de pensar, reflexionar y difundir ». Yo eso siempre me lo he creído. Creo que eres más completo si compatibilizar ambas actividades. Porque he visto gente que sólo se dedica a construir, vive obsesionada por la perfección y se aparta de la reflexión, y también al revés: he visto teóricos muy buenos que, por no practicar y no saber realmente la dificultad de la creación, se quedan muy alejados de la realidad. Yo creo que en mi caso he intentado compatibilizar las dos cosas y, de hecho, empecé haciendo revistas por que nadie me encargaba nada. Empecé haciendo difusión con D-Diseño, Ardi porque tenía el título de arquitecto pero nadie me encargaba nada. Entonces me dije: «sigo aprovechando para aprender». Luego cuando empecé a recibir encargos, nunca dejé de hacer libros - cada año o cada dos años intento hacer un -. Y lo mismo con las exposiciones. Me obligo a mí mismo a mezclar estas dos disciplinas porque creo que me lo paso mejor.

P: Dentro de pocos días se inaugura Tapas, exposición de la que eres el comisario. ¿Qué podremos encontrar? 

R: Puedes encontrar todo lo que sirve para comer menos la propia comida. Parece muy obvio pero, así como para alimentarse no es necesario el diseño, por ejemplo, tú puedes ir a un árbol, coger una manzana y comerte-la y aquí el diseño no existe, cuando queremos cortar esta manzana necesitamos un utensilio, un cuchillo que alguien ha diseñado y si la queremos hervir, necesitamos una cazuela y después necesitaremos un plato. La exposición de todos estos utensilios, instrumentos, platos que sirven para que la actividad de comer sea más fácil, más placentera, más divertida, más funcional. Está dividida en tres ámbitos: el primero es el ámbito de la cocina, donde presentamos todos los diseños que se han generado para ayudar a que el hecho de cocinar sea más fácil; el segundo es el ámbito de la mesa, que es un ámbito mucho más libre y mucho más decorativo ya que son las cosas que, una vez hecho la comida, lo llevan a la mesa que es un lugar de encontrarse y de representación social; y finalmente hay un apartado que se llama 'Food design' donde consideramos que la comida también se puede diseñar. De hecho, Ferran Adrià dice que cocinar es diseñar los alimentos. En este tercer ámbito, pues, presentamos productos como la aceituna rellena de anchoa, que son productos industriales ya que es un objeto que no te lo comes directamente sino que hay una manipulación industrial: se la coge, hay una pieza que le quita el hueso, una que la rellena, una que la tapa, luego la pones en latas ... Entramos y presentamos la industria alimentaria, que alguien también debe diseñar. Otros ejemplos son los churros, que se hacen con la misma técnica que se hace una ventana de aluminio o la gula, un producto industrial al igual que una silla para que alguien pensó qué forma tendría, qué color, qué anchura, qué grosor. Pues eso también lo enseñamos a la exposición porque también es susceptible de ser diseñado.

P: ¿Cuál es el objetivo de la exposición y qué valores aporta?

R: El objetivo es instruir deleitando. Esta es siempre mi obsesión cuando hago una exposición. Es necesario que quien entre lo pase bien aprendiendo cosas. Y Tapas es muy fácil para que esta exposición está dirigida a todo el mundo: no sólo a los diseñadores, sino a todo el mundo para que todo el mundo come tres veces al día y, por tanto, más de mil veces al año y en una vida larga 100.000 veces. Somos expertos en la comida y todos usamos estos utensilios pero no somos conscientes de ello. Si tú le preguntas a alguien fuera del ámbito del diseño, no será consciente de que cada vez que cocina utiliza por lo menos 20 o 30 productos que alguien ha diseñado. El objetivo de esta exposición es tomar conciencia y decirle a la gente «ei, usted no se ha dado cuenta pero que sepa que usted puede comer mejor, cocinar de forma más fácil y pasarlo mejor gracias a todo un colectivo de empresas y diseñadores que han hecho cosas como el minipimer, un cuchillo para cortar la carne ... ». A mí me encargaron desde Acción Cultural Española, un organismo estatal, cuál podía ser una exposición sobre España que paseara por el mundo y que tuviera repercusión en el exterior, que gustara y que diera una imagen de España potente. Gracias al diseño la vida alimentaria y la gastronomía son más fáciles y divertidas, y este es el objetivo de Tapas, una exposición abierta a todos.

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