Barcelona Cultura

Pilar Parcerisas: «Barcelona debe volver a los principios que construyeron su modernidad»

El 14 de diciembre el Museu del Disseny de Barcelona inaugura la exposición Adolf Loos. Espacios privados, una muestra comisariada por Pilar Parcerisas que nos permitirá ver por primera vez en España una extensa muestra del trabajo de Adolf Loos, una gran figura de la arquitectura vienesa, pionero del debate entre espacios de vida pública y de vida privada. Con motivo de esta exposición, desde el Disseny Hub Barcelona hemos querido hablar con su comisaria, la historiadora, crítica de arte, ensayista y comisaria de exposiciones Pilar Parcerisas, Doctora en Historia del Arte y Licenciada en Ciencias de la información por la Universidad Autónoma de Barcelona.


P) Que podemos encontrar en la muestra 'Adolf Loos. Espacios Privados ', de la que eres comisaria?


 R) La exposición valora el uso que Adolf Loos hace del mobiliario en sus interiores, pensados ​​para preservar la vida privada y la intimidad de la esfera pública. Así, Loos facilita la posibilidad de que su habitante pueda desarrollarse y crecer en estos interiores independientemente de la moral pública decadente que él encuentra en la Viena finisecular. Encontraremos la figura de Otto Wagner, antecedente de Adolf Loos, y que él respeta mucho, con sus proyectos urbanos públicos, los de viviendas privados, y la importancia que da al concepto de utilidad en la arquitectura y en el objeto doméstico. También encontramos mobiliario del mismo Wagner y de miembros de la Secesión, como Hoffmann, Olbrich y Kolo Moser, para poder comparar la postura de Loos frente de la Secesión.


De Otto Wagner se destaca la mirada urbana en algunos edificios como la Postsparkasse (caja de ahorros de correos) o la iglesia de Steinhof. Pensemos que Wagner construyó los proyectos de metro de Viena desde una visión urbana, social y económica que desarrollaba la modernidad en la ciudad. A partir de aquí se alejó del historicismo que reinaba en el ensanche vienés, aunque él se había iniciado en un cierto Renacimiento historicista.
En cuanto a los interiores, nos servimos de las fotografías de Martin Gerlach que conserva el Albertina Museum, para encontrar el mobiliario en uso de estos interiores. Empezando por el Café Museum y terminando con la villa Müller de Praga.
Hemos podido reconstruir el mobiliario de algunos de estos espacios y completar el conjunto con maquetas, dibujos y planos, de las casas a las que pertenecen. Partimos de estas primeras incursiones respecto Loos en los interiores. En el Café Museum, ponemos énfasis en como él personaliza el mobiliario ya existente, en este caso una silla Thonet. A menudo, toma el mobiliario de modelo inglés para que el movimiento Arts and Crafts es para él un modelo que conserva esta diferencia entre artesano y artista. Y a partir de aquí vamos pasando por diferentes casas y diferentes entornos. En la exposición, contraponemos un espacio masculino a uno femenino, comparando el dormitorio que él hizo dedicado a Lina Loos en 1903, con un despacho de la casa Friedmann, en que se ve el uso de un espacio masculino dentro de la casa.
Loos consideraba el interior como espacio femenino, mientras que el exterior, la fachada, lo que da la moral publica, era el espacio masculino por excelencia. Vemos como algunos muebles son creados exclusivamente para Loos y otros tomados como un ready-made y puesto en uso por considerar que es la mejor forma, orgánica en el caso de las sillas, o ergonómica que diríamos hoy.
También vemos muy claro dentro de la exposición como él trata los espacios públicos, como por ejemplo las tiendas, desde la confortabilidad de los espacios privados. Si observamos el mobiliario de las tiendas de camisas, vemos que son saloncitos privados para leer o escuchar música cuando en realidad el cliente está esperando para hacerse la prueba de una camisa o un vestido ... Estos saloncitos hoy los podemos ver en librerías o incluso todo en alguna estética como la reciente remodelación de los interiores de Caixabank. También hay algún mobiliario que sitúa Loos en una visión más postmoderna, en el uso de elementos clásicos como son las columnas dóricas dentro del mismo mueble.

El último apartado de la exposición lo dedicamos a proyectos no realizados y el tratamiento de exteriores. Encontramos también la maqueta del Chicago Tribune Column, un proyecto de rascacielos respecto al 1922 con forma de columna dórica. Esto lo sitúa en la reivindicación de la tradición clásica, como tradición constructiva. Cuando parece que no se pueda ir más adelante, hay que volver al punto de origen.
Él estaba en contra de todo ornamento, porque el historicismo de finales del siglo XIX había llenado de decoraciones absurdas los objetos de uso doméstico. Dice que ya están hartos de tener juanetes renacentistas, barrocos y rococós en las manos de tanto coger asas de jarrones oranmentados con estos estilos en los últimos tiempos.
Intentamos que la exposición tenga el sentido de la arquitectura de Loos: comenzar por el interior y terminar por el exterior. Stefan Zweig, en su libro 'El mundo de ayer', no habla específicamente de Loos pero sí de su generación y se está refiere cuando dice que en Viena "en la arquitectura y el diseño se le había girado como un calcetín, de dentro a fuera ".
 
P) Adolf Loos lideró una revolución estética en la Viena de principios de siglo- Cómo lo hizo? ¿Cuál era ese contexto y cuál era su papel?


 R) Él se enfrenta con gran radicalidad contra la ornamentación del historicismo, pero por otro lado, también contra la respuesta de una parte de los creadores vieneses que apoyan una ornamentación abstracta basada en la naturaleza, la Secesión y los talleres Vieneses. Considera que los secesionistas enmascaran la verdad que hay que buscar con formas derivadas de la naturaleza. Él no quiere invadir la vida privada con la genialidad artística, no quiere hacer el Palacio Stoclet en Bruselas respecto Hoffmann, bonito por fuera y por dentro, con sillas de marquetería bonitas pero inútiles. El arte no debe formar parte de la vida privada, "el arquitecto es un albañil que sabe latín", dice, y se considera un servidor del usuario de la arquitectura. Si yo tuviera que decir qué es Adolf Loos respecto a la historia de la arquitectura, diría que es el mismo que Marcel Duchamp en la historia del arte: es el Duchamp de la arquitectura.
 
P) ¿Qué impacto puede tener la arquitectura, y el diseño en general, en una sociedad tan cambiante y rica en matices como la de inicios del siglo XX? Puede convertirse en el medio de transformación en el pensamiento de una sociedad?


 R) Loos fue muy repudiado y criticado. Sufrió una llaga en el estómago por las dificultades con que se encontró. Tenía el apoyo de un parte de la sociedad vienesa, pero no del sector más tradicional ni de la Secesión, evidentemente. Aplicó la racionalidad en la construcción, pero por ejemplo el criticaban porque utilizaba el mármol, un material noble, cuando tal vez cogía un mármol enfermo, como el de la Villa Müller de Praga, y como venía de una familia de picapedreros, como Mies Van Der Rohe, sabía utilizar los valores constructivos y estéticos del material, pero también contaba la economía que significaba cortar mármol frente a las horas de artesano que costaba cualquier ornamento postizo. Su mentalidad es la del constructor, y su pensamiento tuvo una gran influencia en el pensamiento moderno, sobre todo en Le Corbusier.


P) Aparte del Disseny Hub, qué recorrido tendrá esta exposición? Qué reflexión debería venir al salir de la exposición?


 R) La exposición viajará a Madrid y se podrá ver en Caixaforum Madrid. Por primera vez se hace una exposición de Adolf Loos que no es sólo una exposición de maquetas, planos y fotografías de su arquitectura, sino que se trabaja el uso que él hace de la arquitectura y del objeto dentro de estos espacios privados. Aquí en Barcelona, ​​la figura de Loos se había trabajado mucho a finales de los '70 y principios de los '80, cuando se quería recuperar la vanguardia histórica. Después, durante unos años, se ha olvidado y ahora es un buen momento para hacer una reflexión sobre la vida privada, la intimidad, sobre el exhibicionismo y la moral pública que encontramos en internet, sobre la decadencia y degeneración de ciertos aspectos de nuestra sociedad. Esta posición ética y estética que ofrece Loos, y que permite reflexionar sobre cómo vivimos nuestra vida privada a través de los objetos que utilizamos, es la reflexión que deberíamos llevar de la exposición. Hacer una reflexión sobre la privacidad, la vida interior de las personas, tener y disfrutar tiempo para leer, pensar ... Reencontrar esos rincones que Loos crea, espacios para leer, escuchar música, pintar ...

P) ¿Cual es tu objeto / edificio arquitectónico preferido?


R) En Barcelona hay muchos edificios bonitos, pero a mí lo que me gusta es la construcción de la ciudad, el Plan Cerdà, que tiene una modernidad que no es comparable con ninguna otra ciudad de España. Como edificio, escogería el Pabellón Mies van der Rohe. Se trata de todo un concepto de arquitectura, y es lo mismo que sucede con Loos, es un pensamiento filosófico sobre la arquitectura. Me interesa la arquitectura como conceptos, como filosofía y como pensamiento arquitectónico, y creo que el pabellón de Mies, que conserva cierta paralelismo con Loos, forma parte de este pensamiento arquitectónico no ornamental, que parte de los mismos materiales para crear ornamento, que deja el espacio abierto. El pabellón Mies fue pensado para un uso efímero y lo hemos tenido que reconstruir, en cambio tenemos la suerte de que las casas de Loos se conservan.


P) ¿Cómo ve el futuro de la arquitectura en BCN? Y ¿Cuales deberian ser los principios estéticos en una ciudad tan grande como Barcelona?


R) Está por ver, ¿no? Barcelona ha querido crecer mucho con objetos arquitectónicos simbólicos, que es una tendencia general en todo el mundo, pero yo creo que Barcelona debe volver a los principios que construyeron su modernidad, y que un día formaron parte del pensamiento Loos. Quizás diría que hay que aplicar principios de racionalidad, de sostenibilidad, de uso. Olvidar el genio de los objetos simbólicos arquitectónicos, que luego no sabemos que hacer, como el edificio Agbar y que puedo acabar con un uso coyuntural. Antes de los principios estéticos, hay que poner los principios éticos y, a partir de ahí, construir la ciudad, con las herramientas de hoy.

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