El derecho colectivo a la educación

El conocimiento y la educación son ejes básicos para el desarrollo y la inclusión social. Por ello, se consolida la idea de ciudad educadora, en la que la formación se convierte en un instrumento esencial para el crecimiento personal y colectivo.

Una ciudad educadora es la que invierte en la educación de todas las personas, para que todo el mundo sea más capaz de expresar, afirmar y desarrollar su potencial. Con esta intención hay en la ciudad un conjunto de programas que persiguen cinco grandes objetivos:

  • Ningún niño entre 0 y 18 años sin acceso a una educación pública.
  • Ningún joven entre 18 y 25 años sin una titulación de enseñanzas postobligatorias.
  • Ningún adulto de más de 25 años sin acceso a una formación de calidad.
  • Ningún profesional docente sin recursos para poder hacer realidad su sueño pedagógico.
  • Ningún barrio sin un proyecto educativo.

Caminos escolares

El “Camino escolar, espacio amigo” pretende que los chicos y las chicas de la ciudad ganen autonomía personal y calidad de vida cuando recorren solos el trayecto entre casa y la escuela, pasean por el parque, van al casal o a hacen deporte, y promueve al mismo tiempo un compromiso de participación de la comunidad.

Para conseguir esta finalidad hay que generar actuaciones que contribuyan al replanteamiento de actitudes tanto de los jóvenes como de la comunidad: los chicos y las chicas tienen que poder experimentar y aprender a valorar los riesgos, mientras la comunidad, entendida como ciudadanía organizada o no, tiene que contribuir a poner las condiciones de viabilidad.

Proyecto Baobab

El proyecto Baobab tiene como objetivo garantizar el derecho de los niños a las actividades de vacaciones y, al mismo tiempo, fomentar la aparición de una oferta de ocio educativo durante todo el año en barrios donde estas necesidades no están cubiertas para todo el mundo. Baobab, además, aterriza en los barrios tejiendo alianzas con entidades, asociaciones y proyectos de las áreas y distritos y generando nuevos vínculos dentro de la comunidad: la mitad de los monitores y las monitoras de los campamentos urbanos son del barrio.

Patios abiertos

Los patios escolares se abren a los barrios como espacio de uso público para familias, niños y adolescentes fuera de horario escolar, durante el fin de semana y en periodo de vacaciones escolares con el objetivo de optimizar el uso de los centros escolares y potenciar su vertiente educativa y social, y también para ofrecer un contexto seguro y de proximidad donde los niños y los jóvenes de la ciudad —de manera autónoma— y sus familias puedan disfrutar del tiempo de ocio con un servicio permanente de monitorización.

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