La lucha contra el estigma y la discriminación, objetivo del nuevo plan sobre drogas

El noveno plan de acción sobre drogas de Barcelona aborda tanto las sustancias ilícitas como las de circulación legal (especialmente el alcohol); configura un planteamiento integral que incluye la prevención, el tratamiento y la inserción, y realza su dimensión social. Por primera vez se incluyen en un plan de estas características las adicciones tecnológicas.

El plan es la hoja de ruta para prevenir y reducir el consumo de drogas en la ciudad durante los próximos cuatro años, y así rebajar las enfermedades y la mortalidad que se asocian a estas sustancias y priorizar la lucha contra el estigma que tradicionalmente se asocia a las personas con drogodependencia. Según la comisionada de Salud, Gemma Tarafa, hay que trabajar “desde el empoderamiento de las personas usuarias, desde su participación activa y con un enfoque de derechos“. Por eso, el plan establece diez líneas de actuación específicas para realizar el seguimiento de aspectos sociales, como la percepción de la comunidad y de la propia persona consumidora. También señala la importancia de trabajar la rehabilitación y la inclusión social, y dotar así de recursos para la inserción al mercado laboral.

Ejes de trabajo

El plan tiene cinco ejes centrales de trabajo. El eje más innovador es el que trabaja sobre las adicciones tecnológicas, como el juego patológico o la dependencia de las pantallas. Se calcula que un 3 % de adolescentes y jóvenes de la ciudad se encuentran en riesgo de sufrir estos problemas. El Centro de Atención y Seguimiento Horta-Guinardó será el centro de referencia para atender a estos casos.

Otro eje se basa en reducir el impacto del alcoholismo y establecer líneas preventivas como la intervención en centros escolares y barrios, la limitación de la publicidad o el trabajo sobre la oferta. Son acciones para retrasar al máximo la edad de inicio en el consumo.

También es una línea prioritaria la atención especial a mujeres consumidoras de drogas que están expuestas a situaciones de violencia y abuso. Este eje se concreta con la creación de dos recursos específicos para atenderlas. Tiene especial importancia también el abordaje del riesgo para la salud, tanto el derivado por prácticas sexuales que incorporan el consumo de drogas como el que viene dado por el uso de fármacos legales adictivos.

Participación

Para elaborar el plan se han tenido en cuenta otros planes vigentes en la ciudad, como el Plan de salud mental 2016-2022. La estrategia final es fruto de un trabajo transversal que incluye aportaciones de más de trescientas personas (representantes de entidades, personas usuarias y profesionales, entre otros). La teniente de alcaldía de Derechos Sociales, Laia Ortiz, ha destacado la importancia del trabajo consensuado. “Entendemos que es un plan de acción no solo de gobierno sino del conjunto de la ciudad, con la complicidad de las entidades y, por supuesto, de las personas usuarias y de la inteligencia colectiva”, ha remarcado.

El plan está coordinado por la Agencia de Salud Pública de Barcelona con el apoyo del Consorcio Sanitario de Barcelona y la Subdirección de Drogodependencias del Departamento de Salud de la Generalitat.

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