Barcelona una vez más

Hace un año, antes de entrar al gobierno alerté del riesgo de perder la voz propia de Barcelona en medio del conflicto territorial catalán y español. Frente a un agujero negro que ha ido succionando el debate público en el país, la voz de Barcelona debía hacerse sentir de forma contundente. No para aparecer como un fenómeno aislado, sino para configurar un espacio de confianza  donde todos los debates fueran posibles.

Ahora, en medio de la tormenta que afrontamos, hacer de Barcelona una prioridad es más necesario. El proceso independentista  tiene efectos reales en la capital de Catalunya y su región metropolitana, y éstos se nos muestran con virulencia a través de las decisiones empresariales de trasladar sus sedes sociales a otras comunidades autónomas. Pero también comienza a hacerse visible la incidencia en otros sectores que configuran gran parte del tejido productivo de la ciudad como las pequeñas y medianas empresas, el comercio o el turismo.

Por este motivo Barcelona no puede ni debe resignarse a mirarse los acontecimientos desde la barrera. En los últimos dos años hemos recuperado el 80% de la ocupación destruida durante la crisis, y si bien el empleo no tiene la calidad que desearíamos, recientemente grandes compañías han mostrado su confianza en nuestra ciudad. De la misma forma hemos consolidado un potente ecosistema para startups y emprendedores, y nuestros centros de investigación gozan de prestigio internacional.

Estos son los activos de Barcelona y debemos protegerlos de la inestabilidad generada por los gobiernos de Cataluña y España. Barcelona goza de una marca potente reconocida internacionalmente. Los diferentes hechos sucedidos en Europa, como los atentados terroristas o el proceso del Brexit, nos muestran que las marcas fuertes se muestran más resilientes que su entorno. La resilencia, tanto de nuestra reputación como de nuestro tejido económico y social, junto con la tradición de colaboración público privada entre Ayuntamiento y sociedad civil, deberán ser las claves de la respuesta de Barcelona. El Ayuntamiento ya trabaja junto con los principales operadores económicos y sociales para dar una respuesta conjunta al reto que tenemos por delante. Nuestro objetivo es claro, proteger aquello que se esconde detrás de las cifras o la reputación: la capacidad de generar empleo para poder reducir desigualdades. Así lo hemos hecho en el pasado y lo podemos volver a hacer. Barcelona una vez más, cuenten con ello.

Jaume Collboni i Cuadrado
Tinent d’alcaldia d’Empresa, Cultura i Innovació

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