Colau, las huelgas de metro y el fracaso de la negociación

La negociación colectiva de los convenios es uno de los grandes avances de la sociedad ya que permite a los trabajadores reclamar unas condiciones laborales dignas desde una posición de fuerza, que no tendrían individualmente, y asegura a la empresa una estabilidad social que permita desarrollar su actividad de forma eficiente. El éxito de una negociación colectiva es un éxito compartido de los trabajadores, la empresa y la sociedad. Por el contrario, el fracaso también se convierte en colectivo.

Los barceloneses llevamos dos años sufriendo el conflicto laboral del metro. Unas huelgas que perjudican a los ciudadanos con retrasos, aglomeraciones y sin poder desplazarnos con normalidad. Un conflicto  cada vez más radicalizado, poniendo en jaque a todos los barceloneses. Un fracaso del que son participes los que no han sabido y los que no han querido negociar.

El Gobierno de Colau no ha sabido gestionar la negociación y ha demostrado su torpeza reiteradamente. La lista de errores es un manual de incompetencia:

No se puede iniciar una negociación pensando que tu interlocutor dará por bueno todo lo que tú propongas. Ada Colau pensó que por hacerse una foto con el comité de empresa antes de las elecciones, éste iba a plegarse a todo lo que dijeran sin defender los intereses de los trabajadores. Primer error, no entender lo que significa negociar y no valorar a tu interlocutor.

No se puede criminalizar a las personas con las que pretendes negociar como hizo Colau al salir a criticar a la plantilla en los primeros meses de la negociación. Segundo error, romper los puentes de diálogo y generar desconfianza.

No se puede plantear una negociación eludiendo el liderazgo político  sin gestionar los tiempos, construir un relato y tejer complicidades. Tercer error, renunciar al liderazgo político y esconderse tras los técnicos.

Para llegar a un acuerdo tiene que haber voluntad por las dos partes y es evidente que algunos sindicatos próximos a la CUP no han querido negociar. Porque negociar significa llegar a acuerdos y abrir la puerta a la paz social. Y entidades como la CUP no entienden de paz social porque para ellos el único escenario aceptable es el del conflicto.

Nos enfrentamos a la tormenta perfecta: Un gobierno incapaz de gestionar y liderar una negociación y unos grupos radicales que no quieren negociar y que han secuestrado la voluntad de parte de la plantilla. Y atrapados en medio estamos los barceloneses.

Santiago Alonso
Regidor de Ciutadans

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