Del Bus referéndum a la huelga de metro

Estos últimos días el transporte público de Barcelona ha sido noticia por diferentes razones. La huelga de metro convocada todos los lunes y la campaña publicitaria sobre el referéndum independentista en bus y metro. Una campaña que incumple la normativa pero que se ha hecho con el permiso de Colau.

La mala gestión del gobierno municipal se volvió a poner en evidencia durante la primera jornada de huelga, los servicios de mínimos establecidos en el metro fueron muy insuficientes. Un hecho que provocó problemas de colapso en andenes y convoyes, llegando a convertirse en un serio peligro para los usuarios. Muchos barceloneses se preguntaban, dónde estaba aquella alcaldesa Colau que al principio de mandato ocupaba portadas de diarios viajando en el metro como una barcelonesa más. Parece que ahora es más difícil encontrar aquella estampa, debido a que Colau no se baja de su coche oficial.

De cara a próximos días de huelga, es necesario garantizar el servicio de metro, ya que no se puede repetir la situación vivida durante el pasado 24 de abril. El Ayuntamiento debe ofrecer más información sobre las afectaciones que se produzca durante la jornada de huelga, ya que se generarán muchas dificultades en la movilidad de Barcelona y su área metropolitana. Además, Colau debe entender que Barcelona y los usuarios del transporte público no pueden ser rehenes del conflicto laboral entre los trabajadores de metro y TMB.

Por otro lado, los guiños al independentismo por parte de Colau han vivido un nuevo episodio, al conceder permiso al ‘Pacto Nacional por el Referéndum’ para publicitar tanto en autobuses como en el metro, una campaña a favor del referéndum independentista que Puigdemont y Junqueras pretende celebrar este mismo año. Una publicidad que vulnera la normativa de TMB, ya que según la norma, ‘queda excluida explícitamente la publicidad de mensajes ideológicos o sobre creencias individuales, incluidas campañas que buscan exclusivamente provocar el debate social y eco mediático, promovidas por cualquier persona, grupo o entidad’.

En resumen, Colau permite la publicidad de un acto ilegal como el referéndum, que incluye contenidos políticos y supone una doble vara de medir, ya que mientras acepta campañas independentistas, veta otras a favor del bilingüismo. A todo esto el PSC, socio de gobierno de Colau en el Ayuntamiento, permanece mudo y haciendo de palmero del independentismo, al no votar en contra de la retirada de esta campaña del referéndum tal y como reclamaba el PP.

Cuando sólo queda un mes para que se cumplan los dos años de Colau como alcaldesa, seguimos suman polémica tras polémica en Barcelona. Un hecho que demuestra que la ciudad tiene un problema claro de mala gestión, caracterizado por un gobierno municipal sinónimo de polémicas, esperpento y radicalidad en sus planteamientos ideológicos.

Alberto Fernández Díaz

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