Hacia un nuevo modelo de políticas publicas de vivienda

Solamente un 3% de las viviendas de Barcelona son de alquiler protegido, la mayoría de titularidad privada. Este porcentaje tan exiguo no nos permite responder adecuadamente a las situaciones de emergencia residencial. No se trata de un fenómeno casual. Es el resultado del modelo que ha determinado las políticas de vivienda durante los últimos cuarenta años, un modelo basado en la propiedad y la venta del patrimonio. Este modelo estalló con la burbuja inmobiliaria, pero ya había dado muestras de su incapacidad para hacer frente a las necesidades de alojamiento mucho antes de 2007. Por culpa de ese modelo, los jóvenes perdieron oportunidades. La falta de una oferta asequible de alquiler fue una barrera que, durante décadas, dificultó la emancipación de los jóvenes y la movilidad laboral en España. Pero, aunque estos inconvenientes eran conocidos, ningún partido lo cuestionó. Bien al contrario, los poderes locales lo encontraron muy útil y se sirvieron de él para extender el clientelismo.

Esta situación ya no es sostenible. Es imprescindible cambiar de modelo: del viejo modelo de la protección oficial hacia el nuevo modelo del alquiler asequible. Para ello no serán suficientes las inversiones que el Ayuntamiento pueda hacer a nivel municipal. Hay que instar a otras administraciones a que preparen planes de vivienda ambiciosos, con financiación suficiente, orientados a incrementar el parque público de alquiler. Y hay que establecer mecanismos que faciliten también el compromiso del sector privado. Es nuestra intención impulsar todas las medidas que sean necesarias para lograr estos cambios, y para conseguir la complicidad de todos los actores con el nuevo modelo.

Koldo Blanco

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