Nueva red, mismos autobuses

El despliegue definitivo de la nueva red de autobuses de Barcelona se llevará a cabo entre 2017 y 2018. Más allá de la modificación o sustitución de algunas líneas, su puesta en marcha significará la implantación de todo un nuevo sistema, más parecido al del metro que a la red convencional, con mayores frecuencias, intercambiadores entre diferentes líneas e información en tiempo real. La nueva red, descentralizada en lugar de radial, será más eficiente en su conjunto. Pero sería ingenuo pensar que resolverá todos los problemas del transporte público. Conviene ser muy claro en esto. La implantación de la nueva red también comportará algunos sacrificios, como la eliminación de numerosas líneas, y la renuncia a ampliar el número de autobuses durante los próximos años.

Así, la nueva red de buses también acarreará contrapartidas. La primera es que exigirá un esfuerzo extra a los ciudadanos. Muchos desplazamientos obligarán a realizar transbordos, algo a lo que no están acostumbrados los usuarios. Por lo tanto, tendría que compensarse el mayor tiempo de espera en las paradas con mayores frecuencias y velocidades de las nuevas líneas.

En segundo lugar, dedicar todos los recursos al nuevo sistema implica que durante los próximos años no se ampliará la red de autobuses. La nueva red tendrá en conjunto cuatro líneas menos que la actual pero el mismo número de autobuses, la misma plantilla y la misma logística. 

Por último, hay que recalcar que no se ampliarán los autobuses de barrio. Tal como reconoce el gobierno en su medida presentada el 28 de abril: durante la implantación de la nueva red “la actual red de bus de barrio no sufrirá modificaciones”, y “conseguir los recursos económicos necesarios para la fabricación de nuevos vehículos (…) no es inmediato, y necesita un tiempo del orden de 18 meses”.

Es, por tanto, imprescindible informar a los usuarios sobre cuáles son los recorridos alternativos a las líneas que van a desaparecer. No deberían eliminarse líneas sin que previamente hayan sido sustituidas por recorridos alternativos que sean verdaderamente eficientes, con tiempos de desplazamiento y frecuencias similares. Deben dedicarse más recursos para ello, si es necesario. Y, por supuesto, la D30 sigue siendo necesaria en tanto que no haya un tranvía que circule por la Diagonal.

Koldo Blanco,

Regidor de Ciutadans (C's)

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