Stop Barcelona

Hace pocos años la actual alcaldesa Ada Colau aparecía en los medios de comunicación con una camiseta verde, mostrando una señal de ‘Stop’, ejerciendo de líder de la Plataforma antidesahucios. Poca gente se imaginaba en aquel momento, que aquella activista se convertiría en alcaldesa de Barcelona. Una Colau que siempre aseguraba que no tenía intención de entrar en política y que había rechazado ofertas de algunos partidos como ICV o CUP para dar el salto a la política.      

Casi dos años después, aquel ‘Stop’ que Colau enseñaba de manera contundente ante las cámaras, se ha instalado en Barcelona. El mal gobierno de Colau se ha convertido en ‘Stop Barcelona’. Un gobierno que suspende licencias de hoteles y terrazas; aplica moratorias para todo aquello que no pueden gestionar como ellos quieren; frena inversiones y creación de empleo; no promueve la vivienda social que necesita la ciudad; no construyen los equipamientos públicos necesarios y aquella participación ciudadana que tanto destacaba Colau en campaña, ahora brilla por su ausencia.

Ada Colau quiere encabezar un gobierno de unos pocos, gobernando de forma totalitaria la ciudad. Un gobierno minoritario, excluyente y que persigue la confrontación entre los barceloneses y que niega los valores que han hecho grande a Barcelona. Sin duda, la alcaldesa lleva la ciudad hacia el abismo del extremismo y de un populismo malentendido, propios de las políticas de la izquierda más extrema, muy alejadas de lo que necesita Barcelona para seguir siendo un referente.

El Ayuntamiento  ha generado durante 2016 un superávit municipal de 97,5M€, fruto de la parálisis del proyecto de ciudad, y de la falta de sensibilidad del gobierno municipal con inversiones en barrios y vivienda. Una contradicción la actitud de Colau,  cuando con otros gobiernos  calificaba de ‘vergonzoso’ tener superávit, existiendo necesidades sociales en Barcelona,  ahora que es alcaldesa acumula un superávit desproporcionado y de récord.

Colau tiene otras ‘prioridades’ para la ciudad. Como invitar de ponente a un congreso organizado por el Ayuntamiento de Barcelona sobre ‘Odio en las redes sociales’, al cantante del grupo ‘Def con dos’ condenado por enaltecer el terrorismo. Una invitación que supone una indignación democrática y una falta de respeto a las víctimas del terrorismo. Otra ‘prioridad’ de la alcaldesa es permitir que las okupaciones ilegales crezcan un 66% durante el primer semestre de 2016, acumulando hasta 1.065 viviendas okupadas en Barcelona.  Sin duda, las políticas del actual gobierno de Colau tendrán consecuencias negativas a largo plazo que pondrán en peligro el prestigio y solvencia de la ciudad.

Alberto Fernández Díaz

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