Transparencia frente a corrupción

En nuestra sociedad actual existe un elevado nivel de desconfianza hacia las instituciones y hacia la clase política, como consecuencia de los numerosos casos de corrupción que periódicamente aparecen a bombo y platillo en los medios de comunicación. En este turbio contexto, el Ayuntamiento de Barcelona había conseguido mantenerse relativamente al margen de las polémicas y había sido capaz de seguir proyectando una imagen positiva, de buena gestión de los servicios más próximos a las personas, mientras lideraba una ciudad emprendedora y dinámica.

Sin embargo, la situación ha dado un vuelco. En mitad del drama de la corrupción que asola Cataluña, la fiscalía, los juzgados y la Oficina Antifraude han desplegado varias actuaciones que han sembrado la semilla de la sospecha sobre actuaciones de la anterior etapa del consistorio barcelonés. Esta es una situación que no puede ignorarse y que, por tanto, hay que afrontar de forma decidida. No se puede mirar hacia otro lado.

Uno de los objetivos de la actividad política de Ciudadanos (Cs)  es la lucha contra la corrupción y en favor de la transparencia en las instituciones y la eficiencia en la gestión de los recursos públicos. Por este motivo desde el primer día de la legislatura, Cs ha elevado propuestas para clarificar cualquier posible irregularidad, exigir responsabilidades políticas si fuera menester, recuperar los fondos públicos que hubieran podido emplearse irregularmente e impulsar cambios para que estas situaciones no vuelvan a producirse.

Y todas estas acciones han de aparecer completamente transparentes ante la sociedad. Por eso, desde Cs hemos impulsado la creación de una comisión de investigación municipal sobre las irregularidades denunciadas. Una comisión de investigación que permitirá analizar, compartir y hacer pública toda la información que se recopile.

Esta es una comisión de investigación que nace con la vocación de limpiar cualquier atisbo de corrupción que pudiera dañar  la imagen de la ciudad y a la vez para corregir los errores de gestión que hayan podido producirse durante los últimos años. Una comisión de investigación que permita salvaguardar el prestigio de la institución y sus trabajadores para que el Ayuntamiento recupere el liderazgo moral que requiere la gobernanza de una gran metrópoli como Barcelona.

Todos los políticos tenemos la obligación moral de dar la cara y lograr que la ciudadanía vuelva a estar orgullosa de sus instituciones. Este es, y no otro, el fin último de la comisión.

Santiago Alonso

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