Las guarderías de Barcelona, de las más caras del país

La igualdad de oportunidades debe comenzar en la infancia: educación y cultura son el verdadero ascensor social. Por ello una de las mejores inversiones que puede hacer un gobierno es en Educación, empezando por las guarderías. Aunque la escolarización no es obligatoria, resulta positiva para conciliar vida laboral y familiar y para la socialización de los niños.

Pero la educación es una de las grandes cuentas pendientes que tienen los gobiernos. Se necesitan verdaderos pactos educativos, un Pacto Nacional que mira hacia una generación y no a una legislatura. Y uno de los grandes errores de las políticas educativas de estos años ha sido la falta de planificación.

Las guarderías de nuestra ciudad son de las más caras de España. El gobierno actual tenía la oportunidad de cambiarlo pero ha hecho todo lo contrario. El curso pasado las familias pagaban como máximo 289€; con la nueva tarificación, el máximo es de 395€. En cambio, en ciudades como Madrid, el máximo es de 174€.

La tarificación social afecta principalmente a las familias de clase media, el motor de la economía de nuestra ciudad. Además, se debe tener presente que muchos son autónomos, por lo que su facturación no siempre es igual.
Desde Ciudadanos hemos pedido que se rectifiquen los precios, más aún cuando tenemos un superávit de casi 100 millones de euros, fruto de los impuestos que pagan los ciudadanos -algo que el gobierno municipal no debería olvidar-.

Otro aspecto que nos preocupa es que no existe el compromiso por parte del gobierno de Colau de cambiar el precio de las guarderías si hay una situación de paro en una familia; resulta evidente que las familias con problemas deben tener facilidades y no más obstáculos por parte de las administraciones públicas.

Le recordamos al gobierno municipal que aprobaron una propuesta presentada en la pasada Comisión de Derechos Sociales, Cultura y Deporte en la que les pedíamos la rectificación de los precios de las guarderías y que éstos no aumentaran bajo ninguna circunstancia. Por este motivo nos preguntamos: ¿será capaz el gobierno de cumplir con lo que se acordó? Incluso hicieron enmiendas con el beneplácito de Cs para facilitar el acuerdo. Cabe recordar que la democracia implica respetar los acuerdos a los que se llegan en comisiones y plenarios.

En definitiva, la educación requiere consenso y pactos con el sector educativo y los diferentes grupos municipales. No se debería hacer una tarificación social sin un consenso previo. Por lo tanto hay que negociar, dialogar más que nunca y llegar a acuerdos para lograr la igualdad de oportunidades en educación.

Marilén Barceló

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