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Gobernanza democrática de infraestructuras digitales

25/07/2017 - 09:57

Investigación. Resumen del 5o LAB Metadecidim sobre gobernanza democrática de infraestructuras digitales

Las plataformas digitales cada vez ocupan más espacios de nuestras vidas y la cuestión de su gobernanza y de la toma decisiones sobre sus múltiples dimensiones es un asunto político central. Dedicamos la última sesión del LAB Metadecidim de la temporada, que hicimos el miércoles 19 de julio, a delinear la gobernanza democrática del Decidim, una nueva infraestructura digital clave para la democracia del siglo XXI.

El proyecto Decidim, que se inspira en proyectos de software libre, tiene una nueva capa de complejidad en cuanto a su modelo de gobierno, porque el diseño de unas infraestructuras que sean democráticas “no debe ser hecho solo por las personas que las programan, sino también para gente que hace participación, que hace política, que tiene interés por la democracia “y esto plantea retos, señaló Arnau Monterde (video) del equipo Decidim.

Jordi Cabot (video), profesor de investigación ICREA en la UOC, mostró cómo habían aplicado al Decidim su metodología de estudio sobre la sostenibilidad de las herramientas de software abierto. En el análisis de las contribuciones al código por parte de la comunidad Decidim, han calculado una serie de métricas con gráficos de interacciones que muestran (según el tamaño de los nodos) las contribuciones y colaboraciones conjuntas. Entre otros han medido el llamado “factor autobús” que define el grado de intercambio de información y conocimiento en una comunidad, y han concluido que este factor es bajo en la comunidad de programadores del Decidim.

La cuestión, dijo Cabot, es ver cómo hacer crecer este factor, porque “la gente no aparece por generación espontánea”, muy especialmente cuando el incentivo no es el dinero. Por eso hay que hacer muy explícito y ser muy transparente sobre cómo funciona el sistema de contribuciones y cuál es la gobernanza, quién, cuándo y cómo se deciden cosas. Pero no hay ningún tipo de evidencia empírica que diga que un sistema funciona mejor que otro, esto depende de muchos factores, entre ellos el tamaño y la madurez del proyecto.

Cristina Chumillas (video), miembro de Drupal.cat, hizo un pequeño repaso de la historia de este sistema de gestión de contenido de código abierto nacido en 2001 con Dries Buytaert, quien vio que la gente se interesaba más en cómo estaba hecho el proyecto que en el software en sí y convocó un primer encuentro presencial en el 2005. También explicó cómo funciona su comunidad, con tres niveles diferenciados, los Local Meetup muy informales, 10 a 40 personas, los DrupalCamp nacionales o regionales, organizados por voluntarios y el DrupalCon global, que tiene entre 2.000 y 4.000 asistentes y un presupuesto de más de medio millón de euros.

David Rozas (video), Investigador en la Universidad de Surrey (Reino Unido) y Miembro del Centre for Research in Social Simulation, detalló cómo ha emergido la autogovernança en la comunidad drupal. Hizo un análisis desde un marco teórico donde la unidad de análisis es la actividad de contribución, un estudio cualitativo, etnográfico de recolección de datos en metodología multimodal, online y también atendiendo eventos.

Se preguntó qué significa contribuir y cuestionó el dicho “talk is silver, code is gold”. Analizó dos categorías, actividades de contribución: orientadas al objeto (contribución de código, traducciones) y orientadas a la comunidad (mentoría, eventos, gobernanza, etc.). Concluyó que la segunda categoría está infravalorada, pero tiene un papel muy relevante en cómo la gente se convierte en “drupalista”. Por ejemplo alguien muy nuevo en la comunidad atiende los eventos locales, así conoce quien hace el código y la comunidad deja de ser algo anónimo. Así también, gente que hace mucho tiempo que está en la comunidad, se quema menos, se da más reciprocidad.

También se fijó en cómo han ido cambiando los sistemas organizativos de la comunidad. Hay dos dinámicas, de formalización y descentralización en la toma de decisiones, que están interconectadas (online y offline). Introdujo la idea de los valores doocráticos (del verbo ‘to do’ en inglés, el valor ‘de hacer’) un modelo de gobernanza en el que la gente contribuye con lo que quiere y no hay un cuerpo externo que dice cómo se hacen las acciones. La doocracia debe ser entendida como una serie de valores, una actitud antiburocrática, pero hay una tensión -debido a la formalización para escalar la toma de decisiones-, que se puede concebir como producto de las contradicciones sistémicas. Los procedimientos deben estar sistematizados, la gente necesita saber cómo se hacen las cosas.

En su análisis, Rozas utiliza los principios de Elinor Ostrom sobre los procomunes, respecto a cómo se definen las barreras más claras, o métodos de resolución de conflictos, y se pregunta qué tipo de gobernanza surge. En la gobernanza policéntrica de Ostrom, hay diferentes puntos de toma de decisiones, grados diferentes de organicidad, no como algo binario, sino como una barrera contínua. A un extremo está el que es más burocrático y al otro lo que es completamente orgánico. Los sistemas más orgánicos, funcionan con normas sociales, los sistemas más mecánicos se requieren normas muy explícitas, una división del trabajo igual con roles, y normas, y más normas y normas sobre cómo definir las normas.

El Decidim, concluyó Rozas, es una comunidad muy grande y enfocada a la producción del procomún digital. Las contribuciones están en constante negociación, y los indicadores deben tener en cuenta esta noción dinámica de las contribuciones. Las dinámicas de formalización y descentralización generan sistemas organizativos con diferentes grados de organicidad. Y concluyó preguntando si es deseable esta gobernanza policéntrica para el Decidim.

Malcolm Bain (video), Socio de ID Lawpartners habló de los modelos de gobernanza de software libre en la administración pública y del caso Sentilo, una plataforma de sensores y actuadores para la Smart City, que miden la contaminación, el ruido, monitorizan la energía, dan apoyo a Apps respetando datos personales, etc. Es un proyecto iniciado por el Instituto Municipal de Informática del Ayuntamiento de Barcelona y que tiene un coste asociado de instalación y mantenimiento muy alto.

Hay que definir la gobernanza porque se tienen que tomar muchas decisiones sobre temas legales, técnicos, económicos, de marketing, de la comunidad, y si las comunidades no tienen una jerarquía, estos roles no están atribuidos, y entonces hay que definir las normas de participación ( “rules of engagement”), las responsabilidades, los canales de comunicación para fomentar las dinámicas de la comunidad, dónde nos reunimos, con quién, cómo tomamos decisiones, cómo contribuimos, quién tiene la propiedad intelectual, qué licencias se aplican a las contribuciones, cómo damos valor a las aportaciones de la gente, cómo documentamos (la bestia negra de los proyectos libres), los forks, qué pasa si alguien utiliza el código y crea una comunidad paralela y ésta es más viva. Este miedo de perder el proyecto, ver que el proyecto ya tiene su vida, se autogestiona, de perder el control, es común. Hay que dejar el proyecto libre en algún momento, y eso es muy difícil en una comunidad vertical, fomentada por la administración pública … en especial cuando no se conoce esta nueva comunidad.

Hay muchos modelos conocidos, la dictadura, el dictador benevolente, la meritocracia, los comités, y la solución es elegir un modelo que se adapte al proyecto -pequeño y ágil versus grande y pesado, lento versus rápido, horizontal versus controlado- y dejarlo evolucionar en el tiempo, que sea sostenible y adaptable.

Es demasiado pronto para hablar de comunidad de usuarios, dijo Bain. Quien participa en Sentilo son ciudades, no son personas. Hay diversidad en los miembros, entidades públicas, empresas privadas, proveedores privados, y finalmente individuos. Hay diversidad de intereses, de consumidores, proveedores, usuarios. Las herramientas que utilizan para su gobernanza (con comité ejecutivo, técnico, cities steering, membership y advisory board) están definidas en el Sentilo Community Organization and processes, son topdown, de arriba abajo, no es orgánico. Se utiliza en Barcelona, ​​Reus, Cambrils, Terrassa, Tarragona, y Mataró.

La conversación siguió después con los invitados a la Fila 0, Toni Hermoso, Miembro Amical Wikimedia; Alicia Mullor, Facilitadora de grupos, El Camino del Elder; Ulises, Fundador El Camino del Elder; Sebastián Vila, Delegado Rector Política TIC de la UPC; Víctor Fernández de Alba, miembre de la dirección Plone Foundation.

Ulises (video), fundador de El Camino del Elder, dijo que la clave está en saber distinguir entre elementos internos y externos. Toda comunidad debe tener varios elementos, propósito o sentido son clave y no es lo mismo si este propósito surge de fuera o si se construye desde la comunidad, la construcción colectiva de sentido o propósito siempre es compleja. También subrayó que la red subyacente de un proyecto como Decidim es mucho mayor que su comunidad formal, una red de interacciones que alimenta el proyecto y a la que hay que cuidar.

Toni Hermoso (video), Miembro de Amical Wikimedia, señaló que se crea el software pero no sabemos, en el futuro, qué dinámicas puede tener por lo que debemos decidir qué haremos, si lo vamos a permitir y aceptar que no podemos controlar su uso.

Victor Fernández de Alba (video), de Plone Foundation, explicó que ésta es una fundación con una comunidad consolidada y meritocrática, que se da cuenta de que tiene que abrirse, hacer más cosas y llegar a más lugares. Y preguntaba cómo reinventar la comunidad. Una fórmula utilizada para Plone ha sido dar valor a comunidades que no tienen nada que ver con la suya y crear una capa de servicios, para ir de un modelo monolítico a un modelo más abierto, para que se utilicen para lo que se quiera.

Alicia Mullor, Facilitadora de grupos, El Camino del Elder, concluyó que tendemos a pensar que hacer las cosas en abierto y dar la opción a que todo el mundo pueda participar ya es hacerlas democráticamente. Pero según cómo esté articulada la comunidad se empezarán a dar brechas, porque no hay tantas personas capaces de sostener el mismo ritmo o no todas tienen el mismo nivel de conocimiento, y se pierde diversidad, que es la verdadera señal de salud democrática.