Barcelona será la primera ciudad de Europa con sus mercados cardioprotegidos

La primera fase de este programa de salud pública se pondrá en marcha en ocho de los 43 mercados de la ciudad con el objetivo que durante el 2015 todos estos equipamientos municipales tengan su desfibrilador.

Raimond Blasi, Concejal-Presidente del Instituto Municipal de Mercados de Barcelona, y Josep Brugada, Presidente del
Asociación Barcelona Salut, han firmado hoy en el
mercado de Santa Caterina, un convenio para cardioproteger los mercados municipales de la ciudad mediante la instalación de aparatos desfibriladores, a disposición de cualquier ciudadano ante una necesidad terapéutica.

La primera fase de este programa de salud pública se pondrá en marcha en ocho de los 43 (39 alimenticios y cuatro no alimenticios) mercados distribuidos por diferentes distritos de la ciudad. Los mercados donde se iniciará la implantación son los de Santa Caterina, Sants,
la Concepció,
la Guineueta, el Guinardó,
Provençals, la Llibertad y los
Encants Barcelona. El objetivo es completar en una segunda fase durante 2015 el resto de establecimientos.

Esta iniciativa, pionera en Europa, se enmarca dentro del programa "Barcelona, ciudad cardioprotegida" que se presentó en el mes de marzo en el Ayuntamiento, con el fin de convertir a Barcelona en la primera gran ciudad del mundo con cardioprotección integral.

Este programa empezó con la instalación de desfibriladores en 100 farmacias de la ciudad y a finales de agosto se puso en marcha también la cardioprotección de cuatro estaciones de la Línea 1 del metro, en una prueba piloto. En estos meses los desfibriladores de uso público distribuidos en estas ubicaciones ya se han utilizado ante cuatro episodios cardiacos.

En esta iniciativa en los mercados participa el Banco de Sabadell como patrocinador principal, y Philips, fabricante de estos aparatos cardiacos de alta tecnología.

Actuación rápida, dentro de los 10 minutos posteriores al ataque cardiaco

Las enfermedades cardiovasculares causan el 30% de la mortalidad total en el mundo y constituyen un problema de salud pública de primer orden, con incidencia en personas de cualquier edad y condición. Según datos oficiales, el año 2012 se contabilizaron 3.420 muertes repentinas en Cataluña, cifra 16 veces superior a la de muertes en accidentes de tráfico.

Aparte de la prevención y la difusión de hábitos saludables, una manera eficaz de evitarlas es la diseminación de desfibriladores en espacios públicos, que puedan ser utilizados dentro de los 10 minutos posteriores a la crisis cardiaca, que son decisivos.