Barcelona Cultura

El Museu incorpora a sus colecciones piezas de autores todavía inéditos en sus fondos

El Museu del Disseny de Barcelona incorpora a sus colecciones un conjunto de nuevas adquisiciones de piezas compradas en oferta pública a la casa de subastas Balclis.

Con la compra de “Marc amb roses”” datada el 1905 se incorpora la primera pieza del arquitecto de Girona Rafael Masó a la Colección de Artes Decorativas del Museu. Este marco fue un encargo hecho a Masó por Tomàs Cendra quién, posteriormente, encargó su vivienda al arquitecto, hoy conocido como Casa Cendra de Anglès (Girona). Lo conservó en aquella casa la familia Cendra y posteriormente pasó a un particular.
El marco muestra el paso de Rafael Masó del Modernismo a los primeros trabajos del Novecentismo, con formas vegetales y sinuosas propias de su primera época y con elementos ya propios que definirán su personal estilo. De grandes dimensiones (156 x 148 cm), está realizado en madera tintada y con aplicaciones de hierro.

El Museu del Disseny de Barcelona conserva una relevante colección de mobiliario, con el apartado dedicado a los precursores del Novecentismo que hasta ahora no contaba con ninguna pieza original del arquitecto Rafael Masó, el principal arquitecto del denominado novecentismo gerundense. Por este motivo se incorpora este marco, un buen ejemplo de este autor en el campo de las Artes Decorativas y una pieza relevante de este periodo estilístico clave en la historia de Cataluña.

También se incorporarán a la Colección de Artes Decorativas tres piezas singulares más, todas provenientes de la decoración modernista original del Palau de la Música Catalana. El Museu del Disseny, que conserva una relevante colección de cerámica, incorpora con estas adquisiciones el trabajo de Lluís Domènech i Montaner, uno de los grandes maestros de la arquitectura del 1900 que hasta ahora no estaba representado.

Se trata de un florón cerámico, “Florón con rosa”, proyectado por Lluís Domènech i Montaner y producido por el mosaiquista Lluís Bru, un balaustre de barandilla y un aplique de luz “Columna para barandilla y tulipán” proyectados también por Domènech i Montaner y producidas las piezas cerámicas esmaltadas por Pujol i Bausis hacia el 1907.
El balaustre, el aplique y el florón formaban parte de la decoración original del Palau de la Música Catalana de Barcelona, construido entre el 1905 y el 1908. Ubicados en el espacio principal, la Sala de Conciertos, entre las barandillas de los balcones del primero y segundo piso había unas decoraciones ornamentales que incluían unos florones cerámicos y unos apliques que, en forma de flor, estaban empotrados en unos espumillones con flores. El balaustre de barandilla es un diseño muy original y presenta el alma de hierro con el cuerpo de vidrio y la base y el capitel cerámicos. El florón (50 x 50 cm), también situado en este espacio y uno de los poco ejemplos subsistentes fuera del edificio, fue materializado por el mosaiquista Lluís Bru i Salelles (1968-1952), que también realizó la parte de mosaicos del edificio y otras obras de Domènech i Montaner.
Las piezas se retiraron a mediados de siglo XX, por el peligro que comportaba su ubicación.

La Colección de moda del Museu también se incrementará en dos nuevas piezas que se suman a la colección de más de 500 piezas, entre indumentaria y complementos, que ya tiene el Museu del Disseny del gran creador de alta costura de nuestro país, Pedro Rodríguez. Esta colección, la más extensa y diversa que existe de este autor en el mundo, la forman un centenar de piezas escogidas por él personalmente más la extraordinaria donación de Hilda Bencomo Ensesa del Guardarropa Maria Brillas, formada por 341 piezas, todas creadas entre 1932 y 1990 por Rodríguez para esta clienta que se vistió exclusivamente en su taller de alta costura.
Los dos vestidos que se suman a la colección son de periodos y temporadas que todavía no estaban representadas. Se trata de un vestido y abrigo de noche de la temporada Primavera-verano del 1967-68, hecho de shantung de seda con flores de organza; un vestido drapeado, de los años 40 de crepe de seda, pasamaneria y plomos. Tanto los abrigos de fina organza como los drapeados son característicos de Pedro Rodríguez.

Otro de los conjuntos de piezas adquiridas lo forman una butaca y dos sillas, “Juego de butaca y dos sillas”, diseñadas en los 60 por el interiorista y ebanista catalán Jordi Vilanova. Forman parte de su personalísima producción que, opuesta a la estandarización, ofreció productos de larga duración ligados al itinerario y la memoria vital del consumidor, siempre empapados de la sensibilidad autóctona de sus raíces mediterráneas.
Las piezas son de madera de haya, de estructura simple y con el asiento y el respaldo de formas circulares; conservan la tapicería original y se suman a las del mismo autor que ya encontramos representado en el fondo de la colección de Diseño de Producto del Museo.

Con estas nuevas adquisiciones, el Museu del Disseny continúa su política de incremento de colecciones, tanto ampliando o complementando las ya existentes de algunos creadores, como llenando algunos vacíos, hecho que considera clave para poder seguir la historia de las artes del objeto y el diseño, especialmente de nuestro país.

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