Barcelona y los "Jocs Florals", 1859. Modernización y romanticismo

La exposición quiere conmemorar el aniversario de la "restauración" de los Juegos, ubicando aquel episodio en un momento clave de la historia contemporánea de Barcelona.

Aquél en qué las élites ciudadanas, ante la expectativa cierta de unas transformaciones materiales e institucionales (el Plan Cerdà entre las cuales) en qué proyectar el optimismo del momento, elaboran estrategias de construcción cultural que las legitimen y dignifiquen. La fiesta de los Juegos Florales, un viejo proyecto de los primeros románticos catalanes, encuentra, así, finalmente, lugar como dispositivo brillante y elocuente de representación -como la idea misma de "renacimiento", al que los Juegos sirven de apoyo convincente.

Este año 2009 hace 150 de los primeros Juegos Florales de Barcelona contemporáneos. En  ocasión de los ciento cincuenta años, la exposición Barcelona y los 'Jocs Florals', 1859. Modernidad y romanticismo quiere conmemorar el episodio de la "restauración" de los Juegos  ubicándolo en el momento singular, y clave, de la historia contemporánea de Barcelona en que se produjeron: aquél en qué las élites locales, como las otras ciudades continentales, ante la expectativa que la orden liberal pudiera satisfacer las transformaciones materiales e institucionales en que tienen que proyectarse (las transformaciones del Plan Cerdà, por ejemplo), elaboran unas estrategias de construcción cultural que las legitimen y las dignifiquen.

Así, la exposición quiere mostrar cómo, en el horizonte del "gran desvelo de Cataluña en 1854" de que habló Vicens Vives, y en el marco de una reacción catalana al intenso proceso de "nacionalización" española y de centralización de la época moderada, los Juegos sirven el objetivo de redefinición de las prácticas culturales, articulando los valores del historicismo romántico (cosa que aseguraba un espacio lucido a las prácticas literarias en catalán) con las nuevas exigencias de representación urbana. Y también cómo, enfrente del reproche de escapismo que les es hecho, son, pues, coherentes tanto con las reiteradas reflexiones sobre la identidad de la nueva Barcelona de la concentración industrial y obrera como, al mismo tiempo, con los llamamientos a la acción -o, como lo dice el mantenedor en los Juegos 1859 Antoni de Bofarull, a "confiar en lo mucho que lo digiriera puede dar de sí".

La fiesta de los Juegos Florales, un viejo proyecto de los primeros románticos catalanes que las instituciones académicas habían velado, ocurre, así, finalmente, en 1859, en el marco del triunfo de la cultura del romanticismo, en un momento que singularizan la concorrència de episodios como la planificación del Eixample de la ciudad, la guerra de África (con el protagonismo de Prim y los voluntarios catalanes), la publicación del poema de Mistral Mirèio, o la guerra para la unificación de Italia, un dispositivo brillante y elocuente, en definitiva oportuno, de representación -como la idea misma de "renacimiento", a qué los Juegos sirven de apoyo convincente, en una calculada estrategia de proyección pública. No debe ser del todo ajeno a esta oportunidad el éxito de la fórmula jocfloralesca en el espacio y en el tiempo, hasta el ciento cincuenta aniversario de hoy.

Lugar

Conjunto Monumental de la Plaça del Rei

Casa Padellàs. Pl.del Rei, s/n

Fechas y horarios

Hasta el 30/09 de martes a sábado de 10h a 20h

Del 01/10 al 31/03 de marts a sábado de 10h a 14h y de 16h a 19h

Domingo de 10h a 20h

Lunes cerrado

Festivos de 10h a 15h