Ficta Vitro Lapis: las imitaciones de piedras en vidrio en la Hispania romana (HAR2015-64142-P) (MINECO/FEDER, UE)

Fragmento de borde de cuenco de costillas moldeado. Vidrio mosaico azul decorado con motivos en azul oscuro y blanco. Forma Ising 3b Cronología: Primera mitad siglo I d. C. MHCB-42146. Fotografía: ©Enric Gracia-MUHBA
Tres fragmentos (borde, pared y fondo) de vidrio translucido de color azul con la superficie exterior cubierta de puntos blancos de tamaño irregular (algunos alargados). Posiblemente corresponden a la forma Ising 1 Cronología: Siglo I d. C. MHCB-34640. Fotografía: ©Enric Gracia-MUHBA
Fragmento de borde de copa. Vidrio mosaico con decoración millefiori, con el fondo azul y motivos en verde, blanco y púrpura Cronología: Siglo I d. C. MHCB-34669. Fotografía: ©Enric Gracia-MUHBA



 



 



 



 



 





 



ENTIDADES PARTICIPANTES: Universidad de Cantabria, Universidad de Zaragoza, Université de Bordeaux Montaigne, Università IUAV di Venezia y La Sapienza Università di Roma, Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, Museo de Zaragoza Museu d’Història de Barcelona y Ayuntamiento de Zaragoza.

El objetivo principal del proyecto es identificar las imitaciones de piedras ornamentales y (semi)preciosas en vidrio en el periodo de máxima eclosión y representación del fenómeno: época imperial romana (entre Augusto y el siglo IV).

Las referencias a murrhina, mayoritariamente latinas, son considerables y de variado valor y van frecuentemente ligadas al vidrio. Los autores clásicos cuando los describen dicen que son imitados por los segundos. Esas piezas pétreas son vasijas para beber, especialmente vino, pero el adjetivo murrheus (de mirra, amarillento, de murra, en sentido amplio) es aplicado a piezas para comer y beber. Sin embargo, el término fue alusivo incluso a cualquier objeto de piedra; de ahí que se interprete de forma genérica e inespecífica como relativo a rocas ornamentales (lo que los romanos denominaron marmora) y también como rocas semipreciosas, ampliándose a sustancias de aspecto pétreo, pero de origen orgánico como el azabache, por ejemplo entre otras.

Asimismo, el uso de rocas con alto valor estético tuvo un papel fundamental dentro del fenómeno de la decoración arquitectónica. La importancia de estos materiales no sólo se demuestra en su amplísimo uso como revestimiento en forma de placas, sino también como materia básica de opera sectilia en los que la combinación de crustae de distintos materiales y formas daba lugar a composiciones geométricas o figuradas de gran cromatismo. El empleo de marmora procedentes de territorios lejanos, ya fuera por su aspecto particular o por la simbología asociada a su uso, indudablemente añadía valor a estos revestimientos. Junto con la aplastante preeminencia del uso de piedra para la confección de crustae para opera sectilia, existen también algunos ejemplos de crustae en vidrio. Estos son mucho menos frecuentes, y a menudo, como en el caso de las teselas para mosaicos, fueron elaborados con el objetivo de obtener un color o tono difícil de encontrar de manera natural (es decir, en rocas). En el caso de los opera sectilia, estos se encuentran principalmente empleados en aquellos de tipo figurativo, como por ejemplo en los conocidos paneles parietales procedentes de la Basilica de Giunio Basso (Roma), fechados en la primera mitad del siglo IV. No obstante, existe aún un gran desconocimiento en cuanto a este tipo de elementos, especialmente a nivel hispano. 

Las alusiones a imitaciones de piedras en vidrio en la bibliografía son puntuales, esporádicas y generales, por lo que la investigación nace con vocación de inédita.

La imitación de un material en otro se denomina esqueuomorfismo. Este fenómeno, que afecta a las culturas antiguas en general, se ha prolongado a lo largo de la historia. En época griega y romana los objetos de materiales preciados, cuando no preciosos, a los que sólo tuvieron acceso las clases más altas, fueron imitados por otros más baratos, pero con gran parecido visual, que permitieron difundir los modelos: objetos de oro en bronce, de plata en peltre, de cristal de roca y de rocas duras en plata y vidrio o de oro, plata y bronce en cerámica. Al principio del Imperio, este papel lo debió desempeñar el vidrio, en especial cuando se desarrolló su tecnología, los recipientes imitaron a las vajillas del Mediterráneo oriental y algunas formas presentan semejanzas a las de la vajilla de plata y a las de la cerámica aretina de finales del siglo I a.C. y principios del I d.C. En este sentido, el servicio de mesa y los revestimientos en opera sectilia o crustae puede ser un buen indicador de la riqueza y del estatus del propietario, siendo los materiales usados en él reflejo de las circunstancias financieras.

El área geográfica de estudio se centra en Hispania, en los yacimientos de: Caesar Augusta, Augusta Emerita, Colonia Celsa y Barcino, que han proporcionado importantes estratigrafías, especialmente del siglo I d. C., y cuyos materiales se encuentran depositados principalmente en los museos participantes, aunque no exclusivamente, además del Museo Arqueológico Nacional de Madrid, con fondos especialmente importantes en este tipo de producciones:

  • La Colonia Caesar Augusta (Zaragoza capital) fue fundada por César Augusto hacia el 14 a.C. Las excavaciones sistemáticas realizadas han proporcionado niveles de época de los Julio-Claudios con estratigrafías que permiten trazar una evolución cronológica de los recipientes de vidrio entre época de Augusto y de Nerón. Como la ciudad ha sido ocupada sin interrupción hasta nuestros días también se han recuperado niveles estratigráficos entre los siglos I y el V que permiten apreciar la evolución de este tipo de vajilla a lo largo del Imperio en el valle del Ebro.
  • La Colonia Celsa (Velilla de Ebro, Zaragoza) fue fundada por Lépido en el año 44 a. C. y abandonada en época de Nerón, hacia el 68-70 d.C. Aunque tuvo un periodo de ocupación muy corto, ha proporcionado importantes niveles estratigráficos bien datados y con numerosas piezas de vidrio. Este yacimiento y el de la Colonia Caesar Augusta, dada su cercanía, se complementan perfectamente para la obtención de cronologías y comparación de recipientes y vajillas. La fecha de abandono permite una mayor precisión en las cronologías. Entre los ejemplos con los que contamos están los recipientes Isings 1, 18 variante y 22 que se caracterizan por un vidrio opaco de color anaranjado con veteado rojo, cuya similitud es patente con alguna de las variantes cromáticas que presenta el marmor Numidicum; otros que se distinguen por una decoración repetida en espirales o en “ojo de pavo o de perdiz”, que recrea a las calizas fosilíferas –lumaquelas-, conocidas también como “ojos de pavo” en el vocabulario marmorario o el fragmento de placa de vidrio para revestimiento de pared de Celsa, que imita al marmor Carystium.
     
  • La Colonia Augusta Emerita (Mérida) fue fundada por César Augusto en el 25 a.C. En su Museo Nacional de Arte Romano se conservan un elevado número de recipientes hallados a lo largo de la historia, además de los que proceden de las excavaciones que sin interrupción se realizan desde hace un siglo. Emerita contó ya desde mediados del s I d. C. con talleres de vidrio que han permitido constatar, entre otros aspectos, la existencia de variedades locales en distintos recipientes de uso cotidiano. Junto a estos, existe la presencia continuada de piezas de vidrio procedentes de talleres foráneos, itálicos principalmente, campanos y aquilesinos. El repertorio de recipientes de “vidrio mosaico”, “murrina”, etc. existente desde antiguo en el MNAR se ha visto incrementado recientemente con algunos ejemplares de extraordinario valor, procedentes de excavaciones recientes practicadas en el solar emeritense. Cabe destacar en este sentido, el bello cuenco gallonado de vidrio mosaico hallado en un enterramiento femenino de inicios del siglo I d. C. o el cuenco decorado con amplias franjas en amarillo, blanco, azules y ocres, también del siglo I. s. C. Especial mención merece, por su rareza, el plato que combina la técnica de vidrio mosaico con la de incrustación de filamentos de vidrio; pertenece a una sepultura de incineración y se data a partir del reinado de Claudio. A esto habría que añadir, en lo que a piezas que imitan piedras duras, las joyas que combinan el oro con vidrio para imitar piedras preciosas y de las que contamos con varios ejemplares, anillos sobre todo.

La Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino (Barcelona) fue fundada ex novo en época augustea alrededor del año 10 a.C., con la vocación de articular un ager muy productivo y ya explotado desde época republicana. Este territorio fue convenientemente estructurado mediante una centuriación que permitía el control de la actividad económica de una zona dedicada, fundamentalmente, a la explotación de la viña y los cereales, los recursos piscícolas y minerales, así como dirigida a las transacciones comerciales y las actividades portuarias de la desembocadura del Llobregat. Las excavaciones han suministrado información de edificios públicos, como el Foro, con un templo dedicado al culto imperial y la curia, y de insulae de tamaño variable. A pesar de que la colonia data de época augustea son pocos y muy segmentados los testimonios arqueológicos que se pueden situar en este periodo. La mayoría de las domus que conocemos datan de finales del siglo I d.C.-principios del siglo II d.C., aunque en algunas se ha podido constatar elementos previos. Fuera de las murallas se localizaban espacios de producción, termas portuarias, villae suburbanas y estructuras de hábitat que apuntan a una ocupación importante del suburbium más cercano a la muralla. A lo ancho del ager Barcinonensis encontramos diversos tipos de establecimientos, por un lado villas de gran extensión (Can Cortada, Pedralbes, la Sagrera) y por otro de pequeños asentamientos rurales como los localizados en Montjuïc. Son cercanos a las vías romanas y siguen los ejes marcados por la trama centuriada lo que indica una organización espacial y un uso complejo del suelo del territorium de Barcino. En el siglo IV d.C. es una ciudad próspera y dinámica, con una clara continuidad tanto en los espacios públicos como privados y con una marcada actividad edilicia que se constata en la construcción de nuevas y ricas domus. Son pocos los niveles de época imperial bien documentados dentro de las murallas de Barcino, el dinamismo de la misma ciudad ya desde el período bajo imperial y durante la tardoantigüedad, han dejado pocas estratigrafías completas de los primeros tiempos de la Colonia. Uno de los ejemplos más destacados es el de los niveles de los vertederos extramuros como el de la calle Avinyó. La cantidad y calidad de los materiales recuperados, tanto en producciones cerámicas, vidrios, bronces, elementos líticos, etc. son de gran utilidad para el conocimiento de la vida cotidiana y de la actividad comercial durante los primeros tiempos de la Colonia. Un buen ejemplo de estos materiales son las piezas de vidrio con decoración que imita el mármol que se localizaron en los estratos datados en la primera mitad del siglo I d.C. algunas con un contexto un poco más tardío de segunda mitad del siglo II y primera mitad del siglo III d.C.

El estudio se articula a partir de los siguientes ejes prioritarios:
- La investigación simultánea y cruzada de: Arqueología (Piedras / Vidrios) - Textos clásicos – Arqueometría (Vidrios).
- La contextualización espacio-temporal del fenómeno esqueuomorfo.
- Análisis histórico en su globalidad: cronologías, funciones, comercio, difusión, valor, significados de uso, interferencias tecnológicas, etc.
- La difusión social diversificada y adaptada de la investigación, con una proyección de futuro hacia extensiones en otros materiales.