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Pyeongyeong, cedit per La Fundación La Fontana (Foto: S. Guastevi)
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Suenan las piedras

Aquel artefacto diseñado para resonar de manera intencionada, ya sea por acción del aire, el golpeo o el frotamiento, nos define el instrumento musical. Las piedras son materiales consistentes y que poca resonancia parecen poder ofrecer. Ahora bien, tenemos una Edad de Piedra en la que la humanidad justamente la desarrolló hasta extremos muy sofisticados, deviniendo tecnología punta. ¿Qué hace, entonces, que alguien intente hacer música con las piedras? Encontramos estudios recientes que relacionan música y piedras, y otros que incluso insinúan que el conjunto de Stonehenge podría haber sido un centro gigante de instrumentos musicales de piedra.

Encontramos ejemplos de “piedras musicales”, entendidas como objetos sonoros, miles de años atrás en Asia, entre Vietnam y China, que desarrollaron conjuntos de piedras “afinadas”, i que normalmente se hallaban cerca de las pinturas rupestres. Hemos visto algunos ejemplos, como en “Eolssigu! Los sonidos de Corea”, en la que expusimos el pyeongyeong, cedido por la Fundación La Fontana, o mirad en este enlace una mujer tocando un litófono (litos = piedras, fono = sonido), en Da Lat, Vietnam. También en Ha Noi, Vietnam, encontramos muchos instrumentos de piedras bastante grandes, talladas, colgadas en el techo, que suenan al ser percudidas.

Templo de la Literatura, Ha Noi (Fotografía: J. Ayats)

En Gran Bretaña, no sería hasta mediados del siglo XIX que conocerían instrumentos como el xilófono, pero en cambio hacia 1785, Peter Crosthwaite, fundador del primer museo público en Lake District, creó un instrumento similar con piezas de piedra que encontraba en el río Greta, en Skiddaw (via Ruskin Rocks), seguramente influenciado por los que había visto viajando por Asia, y que más adelante conoceríamos como litófonos.

Cuarenta años más tarde, Josep Richardson trabajó en una versión más grande, tardando trece años en su construcción, y que le permitió hacer una gira europea. Otros quisieron copiar el invento con estas piedras de Skiddaw, como los Abraham Brothers o William Till; el instrumento que usaba en sus conciertos, el Rock Armonicum (ca. 1880) (xilòfon de pedra), lo encontramos en el Metropolitan Museum of Fine Art de Nueva York.

 En Cuba, los sonores golpeaban entre sí dos piedras de río, y también en México tenían las “piedras que cantan” (Shepherd, 2003). En Togo los kabiye hacen música con la percusión de las piedras, o los chokwe de Angola, que hacen sonar unas campanas de piedra llamadas sango, y también la txalaparta vasca, y así alrededor de todo el mundo.

También las castañuelas tendrían un origen en las piedras, con las llamadas crusmata, o las que utilizan los niños, las “tarreñas”, más rústicas, o las vascas (llamadas arxaluak). Y todavía en algunas rocas sonoras que indican los límites de un santuario, como la Roca de la Salve d’Encamp en relación al santuario de, en Andorra.

En Menorca, a finales del siglo XIX, Antoni Roca Várez ideó y construyó un litófono, trabajando y recortando las piedras: “Paseado por su tierra, se dio cuenta de que al golpear con un bastón las piedras planas de diferentes tamaños y gruesos se producían sonidos diferente, y así surgió la idea de ordenar un conjunto de piedras con el fin de conseguir una escala de sonidos musicales completa” (vía Viquipèdia).

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Litófono de Antoni Roca, en Menorca (Imagen vía Wikimedia Commons)

En el catálogo internacional de instrumentos musicales, MIMO, encontramos solo 15 instrumentos en la categoría de litófono.

En el Museu de la Música no tenemos ninguno, pero sí una flauta de jade (roca) del fondo cedido por Quico Pi de la Serra. Encontramos piedras (preciosas, concretamente rubíes) en las flautas de cristal de Claude Laurent. Y también tenemos los discos de “piedra”, denominados así porque uno de sus componentes era la pizarra, pero a pesar del nombre, la rigidez del material hacía que se rompiesen muy fácilmente.

Para curiosidades, descubrid aquí un órgano hecho con tubos y teclado y parte del mecanismo de piedra (concretamente mármol). O estos dos ejemplos más contemporáneos, una instalación de litófono, The Reverse Sessions, y la composición “Masturbatory stone” de Alfonso Pretelt, en la que no percude, sino que frota la piedra amplificando totalmente el sonido. O bien un proceso tangencial al tema del que hablamos: la iconografía musical del Pórtico de la Gloria, de piedra, sirvió para recrear instrumentos de madera, “De la piedra a la madera”. Ved aquí las “piedras que cantan” en México. Y ved en este vídeo de Pathé cómo suenan diversos xilófonos de piedra.