Barcelona homenajea a la rumba catalana con dos medianeras del barrio del Raval

Los edificios de la calle de la Cera, número 6 y 57, acogerán dos esculturas que hacen un repaso por este género musical desde sus inicios hasta la actualidad

Los edificios de la calle de la Cera, número 6 y 57, acogerán dos esculturas que hacen un repaso por este género musical desde sus inicios hasta la actualidad.
Las actuaciones permiten también una mejora en el aislamiento de las dos fincas y está previsto que estén terminadas entre finales de año y principios del próximo.
El proceso de creación de estas dos obras ha dado pie a un trabajo comunitario a que propone recuperar la memoria de la rumba a la vida cotidiana del Raval.
El Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado las actuaciones con el fin de hacer un homenaje a la rumba catalana a través de la instalación de esculturas en dos paredes medianeras, que serán una realidad entre finales de este año y principios del próximo. Las dos paredes están ubicadas en los números 6 y 57 de la calle de la Cera, que se considera el origen histórico de este género musical en el barrio del Raval.
Además, estas intervenciones tienen la voluntad de aportar una propuesta artística y estética de calidad a sumar al patrimonio urbano, ilustrando y recreando la memoria histórica del lugar. Las obras también servirán para mejorar las condiciones de los dos edificios, gracias a la instalación de aislamiento térmico en las mismas. En total, suponen una inversión aproximada de unos 105.000 euros.
El homenaje consiste en dos esculturas obra del artista Luis Zafrilla que se instalarán en estos dos espacios y que representan la rumba catalana, desde sus inicios y hasta la actualidad. Éstas son el resultado de un proceso participativo y plural en el que la obra ha ido tomando forma progresivamente hasta llegar al proyecto definitivo y que recoge la demanda de la comunidad originaria del barrio y el esfuerzo de las entidades y personas implicadas en el proceso.

La obra está planteada como una estela conmemorativa en formato vertical con un discurso narrativo que se lee en sentido ascendente, de carácter figurativo y fácil interpretación. En concreto, se trata de una instalación proyectada en dos partes independientes y complementarias conformando las dos una sola unidad artística, un díptico compuesto por dos partes casi simétricas y ligadas formal y conceptualmente.

Además, los dos murales son muy parecidos en formato, materiales y dimensiones y serán instaladas en estas dos paredes medianeras de características espaciales muy similares. Los espacios urbanos escogidos y destinados para la ubicación de las dos obras casualmente delimitan, casi con fidelidad y precisión, el área urbana donde tuvieron lugar los orígenes históricos de la rumba catalana en el barrio del Raval.