Plan de seguridad vial para motos

13/03/2015 - 14:48

Redacció

Barcelona es la ciudad europea con más motos. Las 243.000 motos que circulan por la ciudad representan aproximadamente un 30% del parque de vehículos privados. Las dimensiones, la orografía y las condiciones meteorológicas de Barcelona favorecen el uso de la moto como vehículo cómodo y económico, rápido y poco voluminoso.

Ahora bien, la exposición al riesgo de las motos es elevada y los datos ponen de manifiesto que la siniestralidad de los motoristas se ha incrementado. De las 31 personas que murieron el año 2014 en accidentes viales en la ciudad, 17 fueron motoristas y durante este periodo hubieron 5.834 accidentes con víctimas motoristas.

Ante esta situación, Barcelona puso en marcha el último trimestre del 2014 el Plan de Seguridad Vial para motos, con el objetivo de reducir la siniestralidad del colectivo de motoristas. El Plan contiene 17 medidas de los ámbitos de la prevención, la sensibilización, el control de la disciplina vial y el análisis de la accidentalidad para aplicar correcciones.

La Declaración institucional del Plenario Municipal en apoyo a las víctimas de tráfico, del 28 de noviembre de 2014, y la firma del Acuerdo ciudadano para una Barcelona sin accidentes, de 13 de enero de 2015, fueron dos de las primeras acciones llevadas a cabo.

Asimismo, se está desarrollando una amplia campaña de comunicación y sensibilización a través de prensa, radio, banderolas, banners, enviadas comunicativas dirigidas únicamente a motoristas, redes sociales y, también, utilizando los paneles informativos de las vías de la ciudad.

Otras medidas destacadas son el programa de formación en Seguridad Vial Laboral que la Guardia Urbana realiza con un gran número de empresas y la previsión de cursos de mejora de la conducción para jóvenes de 16 a 18 años.

En el ámbito de la disciplina, el Plan contiene la intensificación de los dispositivos de guardia Urbana en la corrección y sanción de infracciones, cumplimiento del ITV y control del consumo de alcohol y drogas. La ampliación del número de radares móviles, así como los radares informativos (no sancionadores) situados en diferentes entornos pacificados de la ciudad, persiguen el objetivo de reducir la velocidad de los motoristas y, consiguientemente, el riesgo de que sufran accidentes.

El Plan prevé también estudiar el efecto sobre la accidentalidad de las motos de la normativa que permite conducir motocicletas a los titulares del permiso B (de turismo) una vez transcurrido 3 años desde su obtención.

La implantación del Plan cuenta con el apoyo y la colaboración de las entidades vinculadas con el sector de la moto y de la seguridad vial, las cuales han participado activamente a través de sus aportaciones en el seno del Pacto por la Movilidad.