Entrevista a un participante del Programa Làbora: “La edad, sin conocerte ni verte ya te descarta."

Entrevista a un participante del Programa Làbora: “La edad, sin conocerte ni verte ya te descarta."

Gracias al Programa Làbora, Olegario ha encontrado trabajo en un Punto de Asesoramiento Energético (PAE) del Ayuntamiento de Barcelona, y explica en una entrevista su experiencia.

Olegario llegó hace un año y medio a Barcelona con su mujer, después de una trayectoria de 15 años como docente en una Universidad y de regentar su propia cafetería durante 22 años. Movidos por la difícil situación económica y social que vive Cuba, decidieron emprender este viaje a los 72 años de edad, dándole a su vida un giro de 360 grados. Gracias al Programa Làbora ha encontrado trabajo a un Punto de Asesoramiento Energético (PAE) del Ayuntamiento de Barcelona, y explica en una entrevista su experiencia.

¿Qué los movió a dar este paso?

Llegamos en abril del año pasado con mi mujer. Ella tenía la nacionalidad española porque sus abuelos paternos eran españoles. Dejamos nuestros respectivos trabajos: yo soy ingeniero eléctrico y era profesor de una Universidad y mi mujer trabajaba en una empresa del Estado. La situación económica de Cuba cada vez era peor y como teníamos el apoyo de unos conocidos, nos decidimos a dar el paso. Dijimos: vamos a probar. Tenemos salud, tenemos capacidad para trabajar todavía, por eso fue que vinimos para acá. Claro está que para muchas personas era una aventura hacer un cambio así a esta edad.

¿Cómo ha sido buscar trabajo en un nuevo país a su edad?

Antes de conocer el Programa Làbora buscábamos trabajo a ciegas. Mi mujer consiguió un trabajo de 15 días dos veces para cuidar de personas lesionadas. Yo no conseguí nada, no tuve suerte. Nuestro CV estaba muy mal hecho: para algunas cosas le faltaban elementos, y para otros decía demasiado, y no nos querían dar trabajos sencillos.

También la edad sigue siendo un requisito prácticamente insalvable. Allí donde me preseleccionan para el CV, cuando me preguntaban, ¿pero qué edad tiene? ¿Como dice? A esta edad no se trabaja”. La edad, sin conocerte ni verte ya te descarta.

Gracias a las empresas que contratan a personas como yo y como mi mujer podemos aspirar a alguna cosa, porque las empresas ordinarias, como la oferta de trabajadores es mucho más amplia que las plazas que tienen, se pueden permitir escoger a los más jóvenes o que enfermarán menos o tienen más capacidad física.

¿Qué valora más de su paso por el Programa Làbora?

En las sesiones que hicimos con el Programa Labora en la Cruz Roja nos explicaron como hacer el CV. Eso fue fundamental. También a preparar las entrevistas, la forma de presentarnos, de verbalizar nuestras competencias, y la posibilidad de que el prospector nos pudiera tener en cuenta a la hora de ubicarnos.

Anna, mi orientadora laboral, ha sido un punto clave para mantener la esperanza y saber que estamos acompañados. Que si no es ahora será un poco más adelante, pero que alguna cosa conseguiremos, nos decía. En este aspecto ha sido magnífica. Siempre es importante este acompañamiento que te da esperanza.

¿En qué momento se encuentra actualmente?

Hasta septiembre estuve trabajando como conserje en un edificio donde viven personas más grandes de 65 años gestionada para la empresa OHL Ingesan y, al principio de mes, me confirmaron que había sido seleccionado para trabajar como agente energético en un Punto de Asesoramiento Energético (PAE) de la ciudad.

En tres semanas que llevamos de formación nos hemos compenetrado mucho con el grupo, la preparación es muy buena y creo que será muy interesante, tanto la parte técnica del trabajo como la parte social, el hecho de poder acercarnos a las personas en situación de vulnerabilidad que más lo necesitan.

¡Enhorabuena! ¿Qué significa para Usted este nuevo trabajo?

Este trabajo llena todas mis necesidades en estos momentos, porque es un trabajo para un año con un perfil técnico muy próximo a lo que yo conozco, y también con la posibilidad y la satisfacción de hacer un trabajo mediante el cual puedo ayudar a personas que tienen situaciones de riesgo social, la satisfacción de ser útil para los demás. Tanto en el PAE como en OHL Ingesan tienen esta vertiente social.

Nos consta que esta oportunidad le ha llegado en un momento clave en su vida.

Sí, de hecho, si no hubiera conseguido este trabajo, una vez más tendríamos que habernos engalanado, ya que no podríamos pagar el alquiler que estamos pagando, porque mi mujer gana 572 € y estamos pagando 420 € de alquiler por una habitación en un piso compartido en La Marina. Éste es el tema que más nos ha estresado, junto con la búsqueda de trabajo, el problema de la vivienda. Éste es el cuarto lugar donde hemos estado viviendo en un año y medio.

Si no tienes un contrato de trabajo, aunque tengas el dinero para hacer la aportación inicial, no puedes alquilar ningún piso, y es extremadamente difícil conseguir habitación para un matrimonio, no quieren matrimonios. Ahora tenemos una cierta seguridad que, al menos durante un año, tendremos un ingreso que nos permitirá flotar en estas aguas.

¿Tienen previsto jubilarse en un futuro próximo o cuentan con algún tipo de ayuda actualmente?

Necesitamos trabajar todo lo que la vida nos permita, porque no podemos aspirar a la pensión no contributiva ya que exige vivir 10 años en España. Y está la renta garantizada, que también es una posibilidad de ayuda a partir de los 2 años de estar empadronados en Cataluña.

Con todo, mientras pueda no depender de la ayuda de la administración estatal y tenga salud, seguiré trabajando. Ni el trabajo de conserje ni el de asesor energético son trabajos que maten a nadie.

¿Qué le diría a una persona que se encuentre en una situación similar a la suya?

Pienso que lo más importante es mantener una actitud de búsqueda activa, uno no puede rendirse, tanto en el aspecto de la vivienda como en el aspecto del trabajo, no darse por vencido ni desanimarse por completo. Estar abierto a cualquier tipo de trabajo, hace falta estar receptivo.

Nosotros estábamos confiados que alguna cosa saldría cuando llegamos al Làbora. Sobrepasábamos la edad para participar porque tengo entendido que se atiende sólo hasta los 65 años, pero la trabajadora social habló con su responsable, y ésta habló con la dirección del Programa y, valorando nuestro caso, nos aceptaron.

Dos de cada diez personas con trabajo en Barcelona tienen dificultades para llegar a final de mes a causa de los contratos precarios, los sueldos bajos y la temporalidad laboral. El caso de Olegario es el ejemplo de que una buena formación no es garantía de oportunidades y de cómo la edad y la experiencia, demasiado a menudo, penalizan en el mercado laboral. Como vienen informando los últimos informes INSOCAT, publicados por ECAS, la pobreza se cronifica y la supuesta recuperación económica no se traduce en una mejora de las condiciones de vida de la población. Al contrario, la precariedad en el ámbito laboral y en la vivienda se perpetúan y se normalizan.

El Programa Làbora es un proyecto de ciudad de cooperación públicosocial liderado por el Área de Derechos Sociales, Justicia Global, Feminismos y LGTBI del Ayuntamiento de Barcelona y Barcelona Activa, junto con Entidades Catalanas de Acción Social (ECAS), la Federación de Empresas de Inserción de Cataluña (FEICAT) y la Cruz Roja. La cooperación y el trabajo en red entre el Ayuntamiento de Barcelona, las entidades sociales y el tejido empresarial de la ciudad son la clave para una Barcelona más justa y más inclusiva.