Agentes comunitarios de salud en el distrito de Villaverde, Madrid

Acción Comunitaria. Un proyecto para potenciar la participación comunitaria en salud de la ciudadanía

Compartimos la tercera entrevista que hemos realizado a los y las referentes de los proyectos que han formado parte del estudio "Servicios públicos motores de la acción comunitaria. Estudio Exploratorio de cuatro casos" (abril 2019)

La entrevista ha sido realizada por el educador social y activista cultural Antonio Alcántara por encargo de la Dirección de Acción Comunitaria del Ayuntamiento de Barcelona y puede consultarse en el estudio “Servicios públicos motores de la acción comunitaria. Estudio Exploratorio de cuatro casos” (abril 2019).

Persona entrevistada: Carmen Ramos Martín, trabajadora social y referente del programa de desigualdades sociales en salud del Centro Municipal de Salud Comunitaria de Villaverde, Madrid Salud (Ayuntamiento de Madrid).


¿Cuál es la finalidad del proyecto?

La finalidad de los agentes comunitarios de salud (ACS) es la de potenciar la participación comunitaria en salud de la ciudadanía. Los ACS proponen y participan en proyectos o acciones que dan respuestas a las necesidades de su comunidad. Se tienen en cuenta sus propios activos personales y comunitarios (se entiende por activo para la salud cualquier recurso o capacidad que genera bienestar en las personas o en las comunidades).

El proyecto se enmarca dentro de la estrategia “Barrios saludables 2016-2019” que promueve el Instituto de Salud Pública (Madrid Salud), a través de la Subdirección General de Prevención y Promoción de la Salud (Ayuntamiento de Madrid). Esta estrategia quiere identificar los problemas principales de salud, los caminos más adecuados para abordarlos y las poblaciones diana de intervención prioritaria, así como identificar, promover y desarrollar los activos para la salud de los barrios, en colaboración con otras instituciones, entidades y ciudadanía.

Como equipo sociosanitario que lleva a cabo el proyecto ACS, estamos ubicadas en uno de los centros municipales de salud comunitaria (CMSC), el situado en el distrito de Villaverde, en Madrid, donde se lleva a cabo esta estrategia. Formamos parte de una red de CMSC que dependen de la Subdirección antes mencionada y que tienen como meta conseguir unos territorios más saludables, preparados para afrontar los retos en salud de la vida cotidiana y con más capacidad de articular las múltiples fórmulas posibles de cuidado de la salud, y hacer actividades a escala individual, grupal y comunitaria.

¿Cuál es el motivo de su nacimiento?

Desde los CMSC, trabajamos en la prevención de los problemas de salud y en la promoción de la salud con orientación comunitaria. Entendemos que, para ello, debe haber una participación vecinal. Así, el proyecto de ACS nace para fomentar esta participación y orientar acciones hacia el empoderamiento comunitario. Para nuestro equipo, es imprescindible estar en los barrios y conjugar saberes profesionales y vecinales.

En este sentido, en 2015, un grupo de vecinas, agradecidas por haber participado en unos talleres de educación para la salud, en los que se abordaban condiciones y hábitos de vida y que valoraron muy positivamente, decidieron presentarnos una iniciativa para que el resto del vecindario conociera el CMSC como un activo en salud y así atraer otras vecinas y vecinos. Nos pusimos a pensar cómo podíamos concretar la iniciativa y trabajamos juntas con la idea de continuar abriendo el centro al barrio y viceversa, con el apoyo de su colaboración. Y así generar un espacio donde dialogar sobre las necesidades de la comunidad para poder abordarlas.

Surge Villaverde porque se dan una serie de circunstancias que lo hacen posible. Es un distrito de los más vulnerables de la ciudad de Madrid, con una situación socioeconómica precaria. El vecindario ha luchado históricamente para construir un entorno más saludable. Participan para conseguirlo y hay una gran cantidad de tejido asociativo. También suman los principios del CMSC de Villaverde, que, desde su inauguración en 2011, siempre ha tenido una orientación comunitaria y ha trabajando en los barrios, ha atendido prioritariamente las zonas o los grupos sociales más vulnerables y ha eliminado barreras socioculturales, de edad, de género y de identidad. Pensamos que es un centro amable, abierto a la comunidad y a todas las iniciativas. Siempre estamos dispuestas a escuchar a la ciudadanía y las entidades. De hecho, anualmente organizamos una jornada de puertas abiertas para compartir y visualizar el trabajo realizado durante el año, a modo de evaluación, y exponemos fotos, vídeos, etcétera. Acuden una media de 400 personas en un día. Lo consideran un centro suyo, que posibilita dar voz desde la ciudadanía. Todo esto quizás ha ayudado a que se generara el proyecto.

¿Hay marco de referencia construido de manera común?

Sí, hay un marco de referencia conceptual. Trabajamos a partir de la estrategia “Barrios saludables 2016-2019”, que es un desarrollo y una profundización de la anterior estrategia Gente saludable 2010-2015, definida en el plan “Madrid ciudad de los cuidados”, y que se concreta en la acción intersectorial e integral, articulada en torno al concepto de los “cuidados”, donde está incluida la salud; también trabajamos a partir de la relación con el vecindario, enfocada a su participación y al apoderamiento comunitario, con respeto por la autonomía y la diversidad de las personas, y a partir de la priorización de la intervención en los barrios y en su vida cotidiana.

Como estrategias de intervención, nos basamos en la salud comunitaria, la salud en todas las políticas y la equidad en salud, y priorizamos el trabajo con colectivos y territorios más vulnerables.

La participación y el empoderamiento comunitario son necesarios para que las personas sean protagonistas de su propia salud y de la de su comunidad. Por ello, es necesario poder contar con vecinas y vecinos implicados que planteen proyectos o acciones comunitarias, que los compartan y que nos ayuden, como equipo del CMSC, a reorientar nuestro trabajo.

Con este marco, tras recoger la iniciativa de las vecinas de querer participar en beneficio de su comunidad y del CMSC y darles a conocer cuál era nuestra misión, valoramos posibles sinergias y construimos el proyecto ACS de manera conjunta (profesionales y vecinas) y acordamos objetivos, metodología y acciones comunitarias. No es un proyecto hecho de manera unilateral en el CMSC. Las acciones propuestas se van transformando de acuerdo con las necesidades que hay que abordar y por tiempo ilimitado. Es participativo y flexible. Se respeta la autonomía y la diversidad de las personas participantes y cada una aporta lo que puede y sabe según sus propios intereses, habilidades y tiempo disponible. En la actualidad, participan aproximadamente diez vecinas y vecinos de manera asidua, aunque hay inscritos catorce. Se potencia la incorporación de personas que están en una situación de vulnerabilidad en un momento de su vida desde una perspectiva de equidad en salud.

¿Como es la organización del trabajo comunitario?

Las profesionales de referencia del proyecto (trabajadora social, auxiliar sanitaria y enfermera) integrantes del Equipo sociosanitario del CMSC nos reunimos una vez al mes con los ACS, siempre dependiendo de la disponibilidad. La flexibilidad es importante. El objetivo de estas reuniones es abordar todas las iniciativas desde el planteamiento inicial, la organización, la ejecución y la evaluación, ponerlas en común, debatir y tomar decisiones al respecto.

Tenemos un grupo de WhatsApp para las informaciones y decisiones que no pueden esperar a la reunión mensual.

Los ACS se reúnen de manera autónoma en relación con los proyectos y las acciones comunitarias en el que participan y con la periodicidad que determinen. El CMSC está disponible si quieren utilizar sus aulas. Además, participan en otros procesos del distrito, con otras entidades, en espacios comunitarios donde aportan sus saberes como vecinos y vecinas.

En definitiva, vecindario, ACS, equipo del CMSC y finalmente los barrios, con sus instituciones y entidades, considerados como agentes y espacios diversos, entran en diálogo para ver necesidades, oportunidades y estrategias de abordaje.

La incorporación de nuevos ACS se hace a propuesta del CMSC o bien a propuesta de los ACS mismos que ya participan. El proceso de incorporación al proyecto se hace mediante una entrevista donde se valora conjuntamente (vecino y equipo sociosanitario) la viabilidad. No hay requisitos previos excluyentes.

¿Cuáles son los roles de los diversos agentes implicados?

Bien, veámoslos:

Las profesionales del CMSC motivamos el grupo de ACS a la participación comunitaria en salud, proporcionándoles formación y dándoles soporte técnico. Facilitamos la información sobre los espacios comunitarios y los proyectos donde pueden participar y sería conveniente que participaran (a qué puerta llamar, en qué espacio se pueden mover, etcétera); facilitamos su voz en la comunidad y en la Administración, haciendo de interlocutoras en algunos estamentos, y, finalmente, facilitamos el lugar y el espacio donde reunirse, así como otros medios materiales.

Los ACS realizan una labor de intermediación entre la comunidad y el equipo del CMSC. Digamos que hacen interlocución fuera y dentro. Son como “antenas” de lo que pasa en el barrio, conocen las necesidades, los problemas y también las oportunidades y los activos que generan bienestar. Y nos ayudan a reorientar nuestro trabajo. Igualmente nos apoyan en la elaboración del mapa de activos para la salud, a la difusión de nuestras actividades y en la organización de acciones de sensibilización sobre violencia de género, orientación sexual, etcétera.

En los espacios comunitarios técnicos y vecinales, dinamizan, ayudan al equipo de profesionales a entender el sentir vecinal con relación a las necesidades y muestran herramientas, habilidades y conocimientos. Las entidades los buscan para que participen, y tienen una buena valoración en la comunidad. También participan en proyectos comunitarios promovidos por otras entidades distintas del CMSC y facilitan la entrada del CMSC en estas iniciativas.

Las entidades facilitan y potencian que los ACS se muevan y trabajen por la comunidad y proponen acciones donde puedan participar. Por otra parte, la Administración les da apoyo y, al mismo tiempo, los busca para la interlocución, para la consulta, para participar en diagnósticos, etcétera.

El vecindario que no está asociado tiene un papel importante. Vivimos en una sociedad individualista, donde la participación ha sido expropiada y la tarea de los ACS facilita al CMSC llegar al resto del vecindario para fomentar su su participación y el empoderamiento siempre que sea posible.

¿Qué aprendizajes metodológicos genera el trabajo directo de los servicios con la gente no organizada?

En primer lugar, conocer determinadas necesidades y oportunidades en el distrito, que el equipo del CMSC desconocía.

Hemos aprendido que debemos constituir en un centro abierto, bien acondicionado para generar diálogo y que se presenten iniciativas. Por ejemplo, lo podemos hacer teniendo una mesa junto a la recepción del CMSC, donde el equipo de profesionales encargados de la tarea de acogida pueden atender a la ciudadanía de manera personalizada, amigable, en cualquier momento y cuando lo necesiten, y explicarles la labor del centro en promoción de la salud, los proyectos en los que pueden participar, etcétera. Si se ve la posibilidad de colaborar, escuchamos y valoramos donde pueden hacerlo.

Tenemos que estar presentes en el distrito, fuera del centro, en la calle, etcétera. Esto posibilita que nos conozcan las instituciones, las entidades, las asociaciones o los vecinos y vecinas no asociados, porque tenemos siempre la puerta abierta y estamos en todas las mesas o los espacios comunitarios, aportando y escuchando las iniciativas que pueden encajar en nuestro proyecto de centro.

Nos hemos dado cuenta que los ACS llevan otros vecinas o vecinos. Es la fuerza del mensaje dado por una persona igual. El boca a boca ha sido un canal muy potente, así como las actividades o las jornadas para celebrar el trabajo compartido (jornadas de puertas abiertas anuales, fiesta multicultural, etcétera).

También que tenemos que abrir canales de participación de una manera concreta. Debemos ser flexibles tanto en el horario como en las tareas, siempre que proporcionen bienestar. Esto facilita que la persona se plantee qué puede ofrecer desde sus capacidades, posibilidades y tiempo. Y desde aquí construimos. Desde sus propios conocimientos y habilidades, pueden proponer un taller de habilidades sociales o reflexología podal. No entramos a juzgarlo. Los ACS mismos lo ponen en marcha, la abren al vecindario, lo llevan a cabo y la evalúan, con una cierta supervisión por parte del CMSC.

También hemos aprendido que debemos dar las salas para que el vecindario se reúna y haga actividades. Debemos dar voz al vecindario a través de una herramienta de salud pública potente como es la radio local, Onda Merlín Comunitaria, o a través de su participación en espacios tecnicovecinales como “Uniendo barrios en Villaverde”, donde los ACS opinan y aportan iniciativas. Hay que facilitar su presencia en todo lo que se propone y en la toma de decisiones y ofrecer un espacio y voz a su iniciativa.

¿Cuál es el impacto? Qué cosas no habría si el proyecto desapareciera?

Uf! Unas cuantas cosas. Empezamos. perderíamos:

– Parte de la difusión de las actividades del CMSC y, por tanto, su participación organizada en actividades de sensibilización.

– Un canal de interlocución y facilitación con el distrito. Perderíamos parte del conocimiento de las necesidades y los activos del distrito.

– Las relaciones y los vínculos que se generan entre los ACS y con otras personas del distrito en torno a la salud. Estas relaciones son generadoras de bienestar y motivan el equipo del CMSC. Se perdería la motivación en el resto del vecindario: queremos decir la capacidad de comunicación y difusión, para que el equipo del CMSC no tiene la misma capacidad que los ACS para llegar al vecindario.

– La posibilidad de participar en la toma de decisiones de la organización de varias jornadas de distrito ( “Uniendo barrios”, las puertas abiertas, etcétera). Asimismo, perderíamos la perspectiva vecinal en todos los procesos comunitarios donde ahora participan junto a profesionales.

– La posibilidad de que los ACS impartan seminarios profesionales, explicados desde su óptica vecinal en relación con temas muy diversos ( “Cómo dejar de fumar”, “Análisis del entorno alimentario. Proyecto Fotovoz”, etcétera). En definitiva, perderíamos dar voz a la ciudadanía en foros profesionales, una actividad que es muy enriquecedora.

– El peso que tienen las ACS en actividades que se organizan y que generan salud y bienestar, como pasear en grupo o relacionarse, y perderíamos también algunos aprendizajes, los saberes del barrio, etcétera.

¿Qué retos tiene el proyecto?

Ahora mismo, el reto fundamental es el tema de la formación. Intentar que cada ACS nivele, con el resto del grupo, los conocimientos sobre el proyecto y en relación con el concepto de salud, prevención y promoción, determinantes de salud, desigualdades sociales en salud, participación comunitaria, apoderamiento, género, autoestima, asertividad, emociones, entre otras cuestiones. Todos estos contenidos han sido consensuados entre los ACS y el equipo del CMSC. La incorporación de ACS ha sido escalonada desde el 2015 y han decidido compartir una formación que prepararemos entre todas y todos.

Otro reto es intentar generar más participación, sobre todo poniendo el foco en colectivos con necesidades diversas. Por ello, estamos estudiando nuevas estrategias. También hay que continuar con todos los procesos comunitarios en los que están participando.

Y, finalmente, se quieren iniciar en el tema de las redes sociales (Twitter, Facebook, etcétera) como medio de difusión de su proyecto y de los procesos en los que participan.

Bueno, y si alguien quiere contactar puede escribir a: agentesdesaludvillaverde@gmail.com.

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