‘Las cosas buenas de la vida’ Capítulo 1: Encontrarnos bien

Salud comunitaria.. Primera entrega de una serie de cinco vídeos y reportajes que explican el efecto de la acción comunitaria sobre la vida cotidiana en los barrios. Este capítulo se aproxima a la visión comunitaria de la salud.

No pensamos lo suficiente, que tenemos el privilegio de vivir en una ciudad bañada por el mar. En el Poblenou, Bárbara, de 82 años, aprovecha la playa cada mañana para realizar una sesión de ejercicios y estiramientos con todas las vecinas que se quieran apuntar. Y cada mañana son, al menos, una docena.

Hoy, Xavi, que es enfermero y lleva el proyecto de salud mental y emocional “Asserena’t”, ha venido a hacer una propuesta: ¿Qué te parece si colaboramos? Qué te parece si algún día te envío a alguna de mis participantes, y si tú vienes algún día a darnos una minisesión de estiramientos en ‘“Asserena’t”?.

Los dos: Bárbara, con su iniciativa personal para promover el ejercicio físico, y Xavi, enfermero, que ha construido el “Asserena’t” junto con el CAP Ramon Turró, la mesa de salud comunitaria del barrio y otros colectivos, comparten una visión de la salud, la de sentirse bien, y la idea de que nuestra vida mejora si la vivimos en común, en compañía de los vecinos y vecinas.

“Así, ¿qué?, ¿cómo lo ves? ¿Te animarías a que hiciéramos algo juntos?”

A Bárbara le parece bien. Y eso sólo puede ser el comienzo de una bonita historia.

Una manera nueva de hacer salud

La visión comunitaria de la salud se ha ido consolidando los últimos años en los barrios de Barcelona, de manera que a estas alturas ya podemos contar con que hay una cierta cultura de la salud comunitaria, y prácticas compartidas entre diferentes barrios.

Una de estas prácticas compartidas es lo que se llama prescripción social: en el Poble-sec, en el Besòs, en la Sagrada Família, en las Roquetes, en el Poblenou mismo, y en otros barrios, se va asentando esta práctica que está tanto en la línea de la salud como en la de “encontrarse bien”: a menudo, llegan a la consulta del médico de cabecera personas con un malestar que está muy ligado a su situación de soledad, de inactividad, de aislamiento social.

En este caso, más allá de prescribir ciertos tratamientos médicos, el médico “receta” la participación en alguno de los proyectos que tienen lugar en el barrio, a fin de que esta persona encuentre una red de apoyo, se distraiga y enriquezca su día a día con experiencias positivas. El modelo de la prescripción social está dando muy buenos resultados en toda Barcelona, y está haciendo que más y más vecinos participen en los proyectos comunitarios de la ciudad.

Espacios comunitarios donde encontrarse bien

Así es también como muchas personas llegan a participar en proyectos como el de Cuinetes, si volvemos ahora al Poblenou. Cuinetes es un proyecto de cocina comunitaria en el que personas de lo más diversas (edad, empleo, origen, maneras de hacer) se organizan para recoger donaciones de alimentos de los comercios del barrio, y los cocinan colaborativamente.

La propuesta parece una fórmula mágica: en primer lugar, aprenden entre ellos recetas de todas partes, pasan un rato agradable y, quien tiene necesidad, se lleva a casa parte de lo que se ha cocinado. Finalmente, de todo lo que se ha producido, dan y sirven semanalmente comidas solidarias con instituciones sociales de la ciudad.

“He conocido a gente maravillosa”, dice Nélida, muy activa en el proyecto Cuinetes. “La verdad es que todo el mundo nos ayuda”, y aquí se refiere especialmente a los comerciantes del barrio, que realizan donaciones de forma desinteresada, y contribuyen, de esta manera, al proyecto.

Cuando Nélida llegó al barrio arrastraba problemas de salud, tenía algunas anomalías cardíacas, y existía la posibilidad de un trasplante. Como ella misma explica (podéis encontrar su relato en primera persona en el Mapa emocional del Poblenou, un proyecto verdaderamente magnífico de la asociación Els Fumats del Poblenou), “ahora los médicos me dijeron que parece que todo está bien con mi corazón. Yo estoy convencida de que tiene mucho que ver con lo que hago aquí en el barrio”. Un vuelco vital que es un buen ejemplo de cómo funciona el tejido de salud comunitaria para tantos vecinos y vecinas.

Tejiendo vículos en el barrio

Susanna, que como ella misma dice es “una voluntaria, y tengo que decir que también soy una vecina del pueblo, del Poblenou,” es una de las impulsoras de la Escuela de Salud para Personas Mayores del Poblenou.

En la escuela, que se organiza una vez al año en colaboración con varios recursos del barrio, se ofrecen sesiones para comprender y tratar mejor las propias necesidades, pero también, como explica Susanna, el objetivo final es que las personas mayores que asisten se conozcan y se acabe reconstruyendo un tejido social en torno a ellas que les haga vivir más satisfechas, más activas, más saludables.

Y claro está, Susanna hace de voluntaria por altruismo, pero también porque ella es mucho más feliz de este modo. Como ella dice: “Una de las cosas que me hace más gracia es que después vamos a comprar la fruta y alguien me dice “Hombre, ¿qué haces tú aquí?”. “«¿Y tú?», digo yo, y eso me llena, porque no sólo conozco a la gente de la Escuela de Salud, sino que conozco a mis vecinos”.

Y es que, a veces, no pensamos lo suficiente, en el privilegio que tenemos de convivir con los vecinos y vecinas.

En muchos barrios de Barcelona hay proyectos comunitarios. Si quieres conocer los que hay en el tuyo, ven al casal de barrio, al centro cívico, al CAP o a alguna entidad que conozcas, y encontrarás tu oportunidad.