#MascaretesEnXarxa”, una respuesta de apoyo mútuo que conecta los barrios

La iniciativa está coordinada por la Fundació Pare Manel con la Cooperativa Etcèteres y la Xarxa de Suport Mutu del Verdum.

Unas treinta personas de la Xarxa de Dones Cosidores de Barcelona, con la colaboración de vecinas, ha producido tres mil mascarillas con tejido quirúrgico para servicios esenciales del Distrito de Nou Barris. Ahora están cosiendo mil más.

Esta iniciativa, que toma el nombre de #MascaretesEnXarxa, está coordinada por la Fundació Pare Manel con la Cooperativa Etcèteres y la Xarxa de Suport Mutu del Verdum, y tiene el apoyo del proyecto Energies Comunitàries.

Aunque hay agentes detrás la Xarxa de Dones Cosidores que la hacen posible -los grupos de costura, la Fundació Pare Manel, la Cooperativa Etcèteres, el Servicio de Acción Comunitaria del Ayuntamiento de Barcelona y ahora la Xarxa de Suport Mutu del Verdum – la red no tiene límites, es de base popular, para todas y hecho entre todas. Son nombres propios lo que hay detrás: Amparo Iturriaga, Carme de la Madrid, Martha Honorina, Joana Conill, Núria Salas, Jose Vea, Antonela Tossici, Oscar Rebollo, Daniela Martínez y tantas otras personas -sobre todo, activistas de la costura- que lo hacen posible y que seguirán ampliándola, ya sea apoyando o siendo protagonistas del cambio.

A medida que pasan los días, la vecindad de Nou Barris se incorpora en las redes de apoyo mutuo para cubrir distintas necesidades como el llamamiento que los Centros de Atención Primaria del territorio hacen para conseguir mascarillas. Es en este momento cuando alguna de las vecinas, que también trabajan en la Fundació Pare Manel, ven sentido a echar una mano desde la fundación. De hecho, la entidad vela por las necesidades colectivas y las trabajadoras son parte de este activo al barrio. Uno de ellos es Jose Vea, coordinador del área de inserción y formación, que explica que la segunda cosa que han hecho desde el confinamiento -la primera, imprimir carteles para las comunidades de vecinos- ha surgido con la demanda de mascarillas, puesto que acompañando a la Xarxa de Dones Cosidores de Barcelona desde su creación “vimos que podíamos hacer un apoyo fuerte y a partir de entonces organizamos el proceso”.

Una oportunidad ante la crisis

Según los datos publicados por el Departamento de Salud, Nou Barris es el distrito más afectado por la Covid-19. En una entrevista reciente Joan Benach, director del Grupo de Investigación en Desigualdades en Salud – Employment Conditions Network (UPF), subraya que este es un problema de salud pública que afecta de manera desigual “por clase, género, edad, situación migratoria u otras derivadas”. Les Roquetes y Trinitat Vella son dos de los barrios más afectados y con más activistas de la Xarxa de Dones Cosidores. Con los datos publicados, sus ganas para seguir cosiendo ha crecido.

“Ahora se demuestra que estas redes, lo comunitario, es capaz de responder y se hace evidente”

La relevancia de este caso es la oportunidad de cambio que nace a partir de “dos pasivos cruzados”, tal y como explica Oscar Rebollo, director del Servicio de Acción Comunitaria del Ayuntamiento de Barcelona. Por un lado, expone, hay una emergencia sanitaria con carencia de material, y por la otra mujeres que viven en entornos de dificultad, en situaciones precarias, que se han coordinado alrededor de la costura para autoocuparse. En el momento que estas dificultades se encuentran, “aparece un activo, el fortalecimiento de un grupo que responde a la producción de mascarillas” y remarca la necesidad de apostar por estos procesos colectivos en la cotidianidad ante los retos sociales porque “ahora se demuestra que estas redes, lo comunitario, es capaz de responder y se hace evidente”. Estas mascarillas, pues, obtienen un valor doble: el que obtienen por sí mismas y el que adquieren por la manera como han sido producidas.

La respuesta comunitaria

Es jueves, 19 de marzo, y la maquinaria se pone en marcha. Así que aparece la demanda, varias redes de apoyo del distrito -Verdum, Roquetes, Porta, Vilapicina- se aglutinan bajo una misma coordinadora y generan una base de datos con las diversas entidades y servicios del territorio a partir de contactos con la administración, investigaciones a internet y el vínculo ya existente con profesionales. Jose Vea y Ana Cañamares, educadora del grupo de infancia de la fundación, que además de coordinar también se dedicarán a coser, contactan con todos ellos para registrar las distintas necesidades y Antonela Tossici, educadora y profesional del textil, hace ronda de llamadas a unas sesenta mujeres de la Xarxa de Dones Cosidores, con quienes ya tiene relación, para encontrar treinta que se encarguen de manufacturar el primer pedido.

“Cuando nos activamos vemos que es una locura para conseguir material homologado y por el riesgo que hay por contagio, y aun así salimos adelante”

“Al principio es todo muy mecánico, los CAP necesitan mascarillas y la Xarxa de Dones Cosidores nos ponemos al orden del día, pero cuando nos activamos vemos que es una locura para conseguir material homologado y por el riesgo que existe por contagio, y aun así decidimos salir adelante y recibimos el apoyo del Servicio de Acción Comunitaria”. La fundación hace una aportación equivalente a mil mascarillas y desde el Ayuntamiento otra de tres mil; en total, cuatro mil mascarillas. Hacen la compra cuatro días más tarde, el lunes 23, y el 26 de marzo lo están repartiendo en paquetes de 100 a cada cosedora. En cuestión de dos semanas, entre el 31 de marzo y el 2 de abril, reparten las primeras tres mil mascarillas en los centros. “Mientras producimos el segundo pedido, esperamos uno de dos mil de Barcelona Activa hecho con algodón hidrófugo para proteger profesionales que no pueden dejar de trabajar, pero no sabemos si se destinará en el territorio”, comenta Tossici. Esta semana también empiezan a ampliar los pedidos a Vilapicina i la Torre Llobeta y en el distrito de Sant Andreu, como por ejemplo al Congrés i els Indians.

Además de la aportación económica, el apoyo municipal a iniciativas como esta tiene más de tres años. “Tenemos un equipo a Energies Comunitàries que se ha dedicado a conocer, reconocer y conectar proyectos y gente y ahora que estamos incorporando los materiales sale a la luz, pero ya hace años que se hace”, recuerda Oscar Rebollo, y puntualiza: “Con esto no quiero decir que, si no hubiera gestión municipal, no saldrían iniciativas, pero gracias al trabajo de base que ha habido en estos grupos ahora se ha podido activar”.

La Cooperativa Etcèteres también hace tiempo que trabaja en ello. Además de participar en el diseño del proyecto de la Xarxa de Dones Cosidores se ha centrado en conseguir recursos a partir de subvenciones recibidas tanto de Acción Comunitaria como de Barcelona Activa desde el 2019, como la que les permitió viajar a Marruecos con la Assemblea de Cooperació per la Pau el pasado diciembre. También ha presentado el proyecto al Premio 8 de Marzo Maria Aurèlia Capmany de este año bajo su nombre para cubrir la carencia de estructura jurídica del proyecto, del cual ha resultado ser ganador del premio del público, 3.000€ que destinarán a hacer producto propio.

Una red de apoyo mutuo por partida doble

Amparo Iturriaga (Más con Menos Roquetes y presidenta de la AAVV del barrio) está aislada en casa porque forma parte del colectivo de riesgo. Le han puesto una máquina pequeña de coser y a pesar de que añora la de producción industrial que tiene en el taller ya ha cosido 250 mascarillas. Núria Salas (Dones de la Terra, Barberà del Vallès)  no piensa salir de casa porque cuando tuvo a su hijo mayor pasó una neumonía que la hizo sufrir bastante y prefiere no jugársela. No tiene ningún problema en quedarse cosiendo hasta las 12h de la noche si hace falta. Martha Honorina (Dones amb Força, Trinitat Nova) también prefiere quedarse en casa y que salgan sus hijos a comprar. Ya va por la treintena de mascarillas del segundo pedido.

Son ocho los colectivos de la Xarxa de Dones Cosidores que están trabajando de manera desinteresada en la elaboración de mascarillas, además de algunas vecinas de la Xarxa de Suport de Verdum: Dones amb Força, Más con Menos Roquetes, Grup de cosidores de Trinitat Vella, Klem Reciclatge, Dones de la Terra, Mamalyona ABD y la cooperativa Mujeres Pa’lante. La mayoría tienen orígenes diversos y las une la costura contra la precariedad. Como Amparo, Núria y Martha, muchas han sentido la urgencia de cooperar con la situación. Amparo Iturriaga denunciava en Betevé que Roquetes es un barrio de gente trabajadora, “son casas pequeñas con mucha gente, hace tiempo que reclamamos mejoras” y desde la administración “no se está haciendo ningún cambio profundo de remodelación”. Ante el alto contagio que sufre Roquetes y los pocos recursos que les llegan, ironizaba diciendo que “cuando alguien en Barcelona tose, Roquetes se constipa”. Mientras tanto mira como pueden ayudar, desde hacer mascarillas con la Xarxa de Dones Cosidores a encartelar para coordinar necesidades.

Existen treinta mujeres que no colaboran por sobresaturación de cuidados o por no gastar más luz, además de las que han enfermado por el virus

Martha Honorina y Núria Salas recibieron con mucha alegría la llamada de Antonela Tossici. Honorina explica que está “encantada y emocionada porque así pueden ayudar al barrio” y porque es una forma de no pensar en el confinamiento. A Salas le pasa algo similar: “estando en casa empatizaba con los enfermos y me sentía impotente por no poder hacer nada, preguntaba a mi marido como podía hacer mascarillas”. Cuando Antonela le propuso hacer el pedido se sintió muy satisfecha y útil, y le es igual “tener que seguir haciendo las que hagan falta para ayudar”.

Para Antonela, las mujeres están generando una “fuerza femenina” que se convierte en una red de apoyo mutuo para ellas mismas. Denuncia que la mayoría no trabaja y que, las que lo hacen, en el sector de la limpieza, ahora no tienen ingresos. Aun así, también colaboran, “sienten que tiene sentido porque repercute en el territorio y a la vez se sienten muy acompañadas, las llamo a menudo y te explican de todo, desde problemas técnicos a emocionales”.

Desde Acción Comunitaria se hace un gran reconocimiento a las cosedoras y a la gente que está trabajando en el proyecto, a la cooperativa Etcèteres y a la Fundació Pare Manel, y también “la confirmación de que el trabajo que estamos haciendo, lo comunitario, tiene sentido y no son solo fiestas mayores sino respuestas colectivas a situaciones y necesidades, aunque sea a escala pequeña”, recalca Oscar Rebollo.

Pero también se hace patente los motivos por los cuales muchas de las mujeres que Antonela Tossici llamó no estén colaborando. De las treinta restantes, unas no lo han hecho por la sobresaturación que les supone los cuidados en su hogar, las otras temen represalias por el ruido de las máquinas -puesto que con el confinamiento la relación vecinal se ha complicado- y no son pocas las que han rechazado la propuesta para no gastar más luz en casa. Además, unas son positivo de la Covid-19. Algunas ya colaboran con otros espacios haciendo mascarillas de algodón y no han  querido duplicar el trabajo.

Mascarillas quirúrgicas

En Nou Barris también hay otras iniciativas con gente cosiendo y que coordina el Casal Popular 3 Voltes Rebel. La diferencia, explica Jose Vea, es que desde la Xarxa de Dones Cosidores se trabaja con material quirúrgico. Cuando toman el encargo, empiezan a aparecer las dudas sobre el material a utilizar ante la carencia de tejido homologado disponible y desde la Fundació Pare Manel deciden hacer una investigación por su cuenta, hasta que encuentran una empresa de Rubí que vende tejido quirúrgico y con el patrón ya cortado. “Desde la fábrica nos enviaron un documento técnico para coser paso a paso” explica Tossici, y recuerda que “a pesar de que no es material homologado, hemos comprado la mejor alternativa que encontramos”.

El tejido es impermeable, de alta resistencia y gran durabilidad, y está diseñado para ser reutilizado hasta un máximo de 75 veces

Tal y como explica la fundación en su página, están hechas con un tejido-barrera contra partículas y microorganismos, homologado por el uso en áreas quirúrgicas, laboratorios farmacéuticos, zonas de riesgo de contaminación ambiental y salas blancas. Este tejido es impermeable, de alta resistencia y gran durabilidad, y está diseñado para ser reutilizado hasta un máximo de 75 veces. El objetivo es que las puedan utilizar pacientes, usuarias y profesionales de centros de menores, residencias de gente mayor, centros para personas en situación de sinhogarismo y áreas de los Centros de Atención Primaria que no están en primera línea, como por ejemplo el personal de administración.

Tejiendo complicidades de alto voltaje

Carme de la Madrid y Joana Conill, de la Cooperativa Etcèteres, llevan días dando vueltas repartiendo el material a las cosedoras y recogiéndoles las mascarillas con el permiso que les ha proporcionado el Ayuntamiento para hacer las tareas. Daniela Martínez, estudiante en prácticas del Máster de Intervención Psicosocial (UB) en el proyecto de la Xarxa de Dones Cosidores y acompañante de Dones amb Força desde su creación en el Fomento de la Economía Social de Barcelona Activa (B-Mincome), también forma parte del núcleo duro de apoyo, junto con Antonela, Carme y Joana.

Todas ellas acompañan a la red en su proceso de fortalecimiento y son testigos de los cambios que están viviendo. El pasado diciembre, durante el viaje a Marruecos para conocer ejemplos de cooperativas de mujeres, vieron como muchas de ellas hacían pasos nuevos: volar en avión, viajar sin la familia, salir del barrio, hablar en público. Estos días lo que Carme de la Madrid y Joana Conill reciben son sonrisas inmensas que las sorprenden en los portales con un centenar de mascarillas después de atravesar una ciudad vacía y silenciosa. El martes al atardecer Conill volvió a casa con un millar de mascarillas en su maletero con la sensación de que había sido “uno de los días más bonitos de su vida”.

Y es que es la primera vez que las cosedoras están haciendo trabajo conjunto y en red. “Ven que es posible, que es una coordinación amigable y que pueden aceptar pedidos grandes”, celebra Antonela, que las telefonea cada día y les hace de servicio técnico en línea. Daniela Martínez confiesa que es “muy feliz trabajando con Carme, Joana y Anto y a la vez continúo apoyando a las Dones amb Força! Al final seguimos juntas, una de aquí y una de allá, pero haciendo la red”. La sensación de estar haciendo algo de alta sensibilidad afectiva y política es mutua: “Es especial, he visto que entre todas podemos y nos damos ánimos a través del grupo de whatsapp, y la organización que hay con Joana, Antonela, Dani y Carme, chapeau, en todo momento están disponibles y dispuestas para todo aquello que necesitemos”, se sincera Núria Salas, cosedora de Dones de la Terra (Barberà del Vallès).

Algunos centros están haciendo circular videos e imágenes de agradecimiento para que lleguen a las cosedoras

La emoción viaja desde las puertas de las cosedoras hasta los centros receptores. Tienen poco tiempo cuando les llevan las mascarillas pero las caras de agradecimiento lo expresan todo. Francesc Segura, o Xesco para el barrio de Canyelles, es el director de los apartamentos tutelados para gente mayor Pau Casals y valora la iniciativa con una nota de diez: “Estamos protegiendo a 56 personas, estamos funcionando con poco EPI [Equipo de Protección Individual] y es un regalo que esta semana nos llegara Jose con 50 mascarillas”. Subraya que las han recibido como si fuera un regalo de reyes porque “hemos hecho un pedido a la administración pero no está entrando”. Como no tienen suficiente material y las usuarias no salen, priorizan el equipo de profesionales para proteger a todo el mundo, aunque de momento no les ha salido ningún positivo.

Cuando Carme entra a los centros con el pedido y la reciben las profesionales, ve como “cambia la energía en cuestión de segundos porque en lugar de ser una preocupación, que es lo que esperan, eres una ayuda”. Ella palpa que, a pesar de que no puede verlo, “detrás las mascarillas se dibuja una sonrisa”. Jose lo constata, aún y el poco tiempo para hacer el intercambio, todo el mundo da las gracias varias veces. De hecho, algunos centros -Fundació Aspasim, Cap Rio de Janeiro, CAP Chafarinas, Residència d’Avis de la Trinitat Nova, Residència Santa Creu- ya están haciendo circular videos e imágenes de agradecimiento para que se haga extensivo a todas las cosedoras.

Aun así, centros como el de Xesco viven la situación con mucho estrés, puesto que, además de los pisos, tienen un comedor social y van muy ocupados porque envían comidas a otros lugares que han cerrado. “Tenemos ganas de que se acabe, estamos haciendo muchas horas”, comenta. Ahora mismo son ocho profesionales, contando el personal de limpieza que tiene un papel básico, con 56 usuarias a su cargo. Por prevención hacen turnos rotativos de equipo, la mitad está confinado en casa. Además, con el confinamiento en los apartamentos se respira malestar porque las usuarias no entienden la situación y desde el centro hacen pedagogía y apoyo “como pueden”. Xesco denuncia que se sienten desatendidos por la administración porque “los que estamos al pie del cañón ahora tendríamos que recibir la máxima ayuda, pero desde arriba solo nos piden datos e indicadores para salir en los medios, desconocen lo que pasa aquí”.

Sostenibilidad ambiental y en el ecosistema colectivo

Cabe decir que a #MascaretesEnXarxa no se les escapa la cuestión de la emergencia climática. Antonela Tossici manifiesta que “el material sanitario tiene un problema con la sostenibilidad, la mayoría es desechable” y remarca que sus mascarillas no tienen goma sino que van atadas con una veta detrás de la cabeza y son reutilizables hasta 75 veces.

La iniciativa quiere ser sontenible cuidando el material de las mascarillas, el trazado de las rutas o el papel que juega en el ámbito psicológico de las personas

“Coser les pone a hacer algo que cobra mucho sentido”, apunta Tossici, porque ayuda a hacer sostenible el ámbito psicológico de las personas, puesto que “en casa, este tiempo va un poco en contra”. Apunta también al préstamo que la Fundació Pare Manel hace a las distintas cosedoras que lo necesitan, provisionándoles de material como por ejemplo máquinas de coser, hilos y agujas.

También se cuida el trazado de la distribución de materiales, tanto para la gente como para el medio ambiente, puesto que hacen pedidos de 100 piezas a cada cosedora para aprovechar los viajes. Tienen tres rutas marcadas, dos en coche y una a pie. La primera en vehículo pasa por la Trinitat Vella, Ciutat Meridiana y Barberà del Vallès, que queda a menos de 15 minutos, y la segunda va de Sant Antoni al Hospitalet. La ruta a pie pasa por la Prosperitat, Horta, Verdum y Les Roquetes y se reclama que la semana pasada la fuerte presencia policial que hubo en los barrios con el pico de contagio les dificultó la distribución.

El vínculo nos hace fuertes

Oscar Rebollo remarca que cuando todo funciona y el dinero “lo mueve todo”, individualmente podemos tirar adelante pero con la emergencia sanitaria “todo el mundo se está buscando en las escaleras, se está viendo que cuando llegan dificultades todo el mundo necesita al otro”. Asegura que, si hay trabajo previo hecho, como la que han hecho con la Xarxa de Dones Cosidores o con el proyecto B-Mincome, es “más fácil activar a la gente que se conoce y se reconoce entre ella, si queremos salir de aquí como sociedad y no como la batalla del todos contra todos tendrá que ser cooperando, trabajando de manera comunitaria, solidaria, colectiva”.

“Aunque no hayamos podido trabajar, ahora es el momento de ser solidarias con los otros”

Núria Salas solo espera que “de esta lección aprendamos todos, ciudadanía y gobernantes, y que seamos más humildes y solidarios con los otros”. Desde la terraza de su casa, Amparo Iturriaga ve a una Barcelona “fuerte, que está luchando, y que cuando salga de este confinamiento reclamará sus derechos”. Martha Honorina está agradecida con Dios por la oportunidad de poder ayudar a la gente porque “aunque no hayamos trabajado para nada, ahora es el momento de ser solidarias con los otros”.

 

Centros beneficiarios de las mascarillas hasta la fecha

Apartaments Tutelats per a Gent Gran Pau Casals
Llar Residència Valldaura
Residència Assistida per a Gent Gran Porta
Centre Especial de Treball i Centre Ocupacional TEB Verdum
Centre de Dia – Residència Assistida per a Gent Gran La Trinitat Nova
Centre de Dia – Residència Assistida per a Gent Gran Vallbona
Llar Residència Barcanova – Fundació Pro-Disminuïts Psíquics Jacinta Sastrada Morelló
Residència Assistida per a Gent Gran Ballesol *Fabra i Puig
ASPASIM
Centre de Dia – Residència Assistida per a Gent Gran Santa Creu
CAP Roquetes
CAP Río de Janeiro
CAP Chafarinas
CAP Guineueta
CUAP Cotxeres
Residència Assistida per a Gent Gran Coloma
Habitatges amb Serveis per a Gent Gran Urrutia
Centre Residencial de Primera Acollida Nou Barris
Habitatges amb Serveis per a Gent Gran Torre Júlia
Centre de Dia – Residència Assistida per a Gent Gran Molí – Via Favència
Banc d’aliments de Porta
CODA 1 (Fundació Idea)
Apartamentaments gent gran Viladrosa
Habitatges amb serveis Can Travis
Habitatges amb serveis Camí Antic
Habitatges amb serveis Quatre Camins
Habitatges amb serveis Bronze