Compromiso con los derechos humanos

1 septiembre 2015

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Ciudad refugio

El viernes por la mañana escribí un post en Facebook movida por la urgencia de las noticias que nos llegan de la crisis migratoria. Noticias llenas de muertes y de imágenes insoportables ante las que no podemos quedarnos impasibles y mucho menos resignarnos. En el escrito expresaba la firme voluntad de que Barcelona se pusiera a trabajar para impulsar una red de ciudades refugio. Era la expresión de un deseo, una idea, un propósito. Cuatro días más tarde no puedo dejar de compartir la emoción de que esa “Llamada al afecto” haya tenido el efecto que ha tenido: hemos recibido muchísimas cartas de familias que se ofrecen a acoger a refugiados en sus casas. Otros municipios como Valencia, Madrid, Sabadell, Terrassa o Sant Feliu de Llobregat han declarado su intención de sumarse a la iniciativa. Las entidades sociales que, pese a todas las dificultades y la falta de recursos, trabajan en la acogida de personas en Barcelona han recibido muy bien la idea y ya nos hemos reunido con ellas para organizar una mesa de trabajo.

Llegamos al Ayuntamiento con un mandato ciudadano: hacer de Barcelona una ciudad más justa, democrática y referente en la defensa de los derechos humanos. Tengamos muy presente que el asilo es un derecho humano, recogido en el punto 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Quiero dar las gracias a la gente que se ha puesto en contacto con nosotros, porque su impulso solidario les honra y dignifica nuestra ciudad. Sé que muchos más lo harán, y hay que aprovechar esta corriente para que no caiga en saco roto: crearemos un censo de voluntarios y empezaremos a trabajar para canalizar esta energía ayudando a organizar redes, tanto de acogida para nuevos refugiados como de atención a los cientos que ya tenemos aquí, en situación muy precaria e invisibilizados.

Desde las ciudades, desde esa red de familias solidarias, presionaremos para que el Gobierno de Rajoy cambie sus políticas y destine a la acogida de refugiados los fondos que ya recibe de Europa para ello. Dejemos de regatear con una triste cifra de refugiados que podemos acoger, y organicémonos para que esa cifra pueda ser mucho mayor. En Turquía, Grecia o Líbano están acogiendo millones de refugiados, España apenas 2.000, a pesar de tener muchos más recursos. No son “cuotas”: se trata de vidas humanas. Y si los estados se resisten a entenderlo, aquí estamos las ciudades y la ciudadanía dispuestas a pasar a la acción. Porque sí se puede... y se debe. 

 

Sobre el blog

Este blog recoge ideas, pensamientos y reflexiones sobre mi día a día como alcaldesa de Barcelona.

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