Marcha de las Mujeres

El sábado en Washington y en muchísimas otras ciudades de todo el mundo tuvo lugar la #WomensMarch. Imposible no emocionarse ante los ríos de gorros rosas que llenaban las calles, ante esa explosión de creatividad, de lemas empoderantes y de carteles hechos a mano. El sábado esas mujeres, acompañadas de tantos hombres, niños y niñas, nos marcaban un camino, el de la resistencia a Trump y a todo lo que Trump simboliza: el machismo, la discriminación, el racismo, el aislacionismo, el abuso de poder, el negacionismo del cambio climático…
Un viejo fantasma recorre Europa y Estados Unidos: el miedo al otro. Es una reacción a la crisis económica y a una crisis de valores que tiene su cara más vergonzante en la voluntad de alzar muros para impedir el paso de las personas, ya sea en el Mediterráneo o en Río Grande.
El sábado millones de personas decidieron que ante este miedo legítimo y comprensible (al paro, al recorte de derechos, a la incertidumbre) la solución no es la soledad ni la desconfianza hacia los demás, sino que hay unirse y organizarse.
Las calles se llenaron con mucha más gente de la que había ido a la investidura de Trump. Volvió a oírse el “¡Sí se puede!”, un grito de esperanza que invita a todas las luchas a caminar de la mano para ir construyendo, desde abajo, un mundo mejor.
Durante unas horas ciudades de todo el mundo compartimos pancartas, gorros de colores y cánticos en distintas lenguas.
Y lo más importante: compartimos objetivos. Defender los derechos que tanto ha costado conquistar y por los que habrá que seguir luchando. Desde Barcelona a Washington, unidas y unidos por un mismo lema: “No hate, no fear, everyone is welcome here!”

Sobre el blog

Este blog recoge ideas, pensamientos y reflexiones sobre mi día a día como alcaldesa de Barcelona.

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