Orgullo Loco

19 mayo 2018

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Derechos sociales , Diversidad , Salud

En nuestra sociedad hay más de un 20% de “locos”. Utilizo el término “loco” con todo el cariño del mundo, consciente de que no es “políticamente correcto”, porque es el adjetivo que han elegido los propios afectados por enfermedades mentales para reivindicar el día del #OrgulloLoco (#OrgullBoig).

Mañana a las 18 h en pl. Catalunya, llenaremos las calles de “locura”, para decir bien alto que sufrir angustia o ansiedad, pasar por una depresión, tener un trastorno de bipolaridad, sufrir una anorexia o una adicción NO son enfermedades que deban marcar a nadie de por vida. Que son tratables, que son duras y difíciles para quienes las sufren y para quienes les acompañan, pero que necesitan de más comprensión y acompañamiento, y no pueden ser motivo de estigma.

Desde que llegamos al Ayuntamiento de Barcelona, hemos dado mucha importancia a la salud mental, impulsando un ambicioso Plan de Salud Mental, pionero en todo el estado, en el que la propia gente afectada participó junto a profesionales y entidades para lograr un sistema que garantice el abordaje de un trastorno desde tratamientos más integrales. Tratamientos que tengan en cuenta todos los aspectos de la persona. También nos hemos propuesto trabajar en la prevención de la enfermedad mental y luchar contra el estigma social que implica tener o haber tenido algún trastorno mental, así como garantizar derechos y evitar que los afectados y las afectadas sufran ningún tipo de discriminación.

Una de las cosas que más me impresionaba cuando luchaba junto a las personas afectadas por los desahucios es que muchas estaban medicadas. Es decir: ante una flagrante injusticia, ante una vulneración de derechos, la única respuesta del sistema era un acompañamiento sanitario para reducir la angustia. Mi experiencia me enseñó que el hecho de “encontrarse unos con los otros”, el “poder hablar de su problema y compartirlo”, el “dejar de sentirse solos y crear una red de ayuda mutua” era tremendamente efectivo. Una sociedad desigual e injusta puede ser muchas veces la causa que desencadene el trastorno.

Decía el filósofo hindú Jiddu Krishnamurti que “No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”. Es una frase que siempre me ha hecho pensar, y entender la enfermedad mental de otra manera: no solo hay que abordar los síntomas sino las causas, y la precariedad, la pobreza o sufrir un trauma como abusos sexuales o violencia machista, pueden ser el motivo para que se desarrolle una enfermedad mental.

Un trastorno de este tipo puede ser también síntoma de sensibilidades diversas: gente muy creativa, intuitiva, gente con menos tolerancia a la violencia o la crueldad. Precisamente por ser distintas, son sensibilidades valiosas e imprescindibles con las que necesitamos contar si queremos construir entre todos una ciudad más acogedora y orgullosa de su diversidad.

Un 20% de nuestra población sufre, ha sufrido o sufrirá algún tipo de trastorno mental, crónico o transitorio, así que es hora de desestigmatizar la enfermedad mental y asumir que forma parte de nuestra sociedad. Y que lo “normal” en una sociedad es que seamos diversos, distintos, más o menos vulnerables pero dispuestos a ayudarnos unos a otros. Es hora de que salgamos juntos a la calle, y de que quienes sufren un trastorno sean los protagonistas y digan bien alto que necesitar ayuda en un momento de nuestra vida no es algo de qué avergonzarse.

Estoy convencida de que escuchar más, acompañar y entender mejor a nuestros “locos” (y todos podemos estarlo en un momento u otro) nos hará, segurísimo, una sociedad mejor.

Sobre el blog

Este blog recoge ideas, pensamientos y reflexiones sobre mi día a día como alcaldesa de Barcelona.

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