Papeles de Panamá

10 abril 2016

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Transparencia

Me cuenta una amiga que su hijo de seis años tuvo una interesante discusión con sus compañeros del colegio sobre “gente rica que envía dinero en sobres a otro planeta”. Dinero que, añadían, serviría para hacer “escuelas, hospitales y piscinas”. Panamá les ha sonado al hijo de mi amiga y a sus compañeros a algo tan lejano y ajeno como Neptuno o Plutón, aunque en esencia no van tan desencaminados: los papeles de Panamá nos demuestran que “hay otros mundos” aunque estén en este, y es cierto que a la “lejana galaxia panameña de empresas offshore” algunos terrícolas sin escrúpulos se han llevado nuestras escuelas, hospitales, piscinas y tantas otras cosas incluida su propia decencia.

Me gustaría explicarles al hijo de mi amiga y a sus compañeros que no pierdan la esperanza en que este mundo puede y debe mejorarse, y que todos podemos esforzarnos por hacerlo desde donde estemos. En Barcelona, por ejemplo, estamos impulsando una fiscalidad más justa y redistributiva para que los que más tienen más contribuyan al bien común, y también un código ético para que ningún político pueda anteponer la codicia personal al sentido de servicio público. Quizás son pequeños todavía para entender la importancia de estas medidas concretas, pero es responsabilidad de todos y todas hacer lo posible para que crezcan sabiendo que nadie -ni futbolistas, empresarios ricos, directores de cine, premios nobel, reyes o presidentes- tiene derecho a llevarse “a otro planeta” escuelas, piscinas, hospitales ni, sobre todo, nuestra confianza en una verdadera democracia.

 

Sobre el blog

Este blog recoge ideas, pensamientos y reflexiones sobre mi día a día como alcaldesa de Barcelona.

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