Salvar vidas no es ningún delito

19 marzo 2018

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Ciudad refugio , Derechos humanos

Hoy he estado en el Puerto de Barcelona acompañando a Oscar Camps de Proactiva Open Arms para denunciar la situación de una embarcación que se encuentra retenida en el Puerto italiano de Pozzallo en Sicilia. Ellos hacen una tarea humanitaria imprescindible: salvan vidas de mujeres, hombres, bebés, gente enferma que huye de la tortura, las violaciones, el hambre y la muerte. Lo increible es que, haciendo una tarea tan importante, hoy la Fiscalía italiana tiene “secuestrado” su barco y acusa a tres de los tripulantes de tráfico de personas y de asociación criminal.

Hoy en el Puerto de Barcelona también estaban Jordi Évole, Joan Manuel Serrat y Jordi Villacampa, y todos hemos coincidido en que es el mundo al revés: ver cómo gente que lo da todo para salvar vidas se encuentra retenida y acusada. Gente que está haciendo el trabajo que deberían hacer los estados europeos: evitar muertes en nuestro mar mediterráneo. El barco de Open Arms navega con bandera española y está retenido en un puerto italiano, pero no hemos oído al gobierno español, siempre tan atento a levantar banderas, alzar la voz para proteger a aquellos que protegen. Es importante que todos alcemos nuestra voz para denunciar la situación de Open Arms.

Es importante porque no es una casualidad, forma parte de una campaña de criminalización de toda aquella gente que en los últimos años, de forma altruista, se ha lanzado al mar en diferentes puntos del mediterráneo para salvar vidas. Y es esta gente la que ha puesto en evidencia cómo Europa es cómplice de las muertes y el sufrimiento de los refugiados. Es esta gente la que ha mantenido viva la esperanza en nuestra sociedad y en su capacidad de empatía. Hoy son ellos los que nos necesitan. En los últimos dos años, desde Barcelona hemos colaborado con ellos de diferentes formas. Hace un mes presentamos la campaña #SafePassageBarcelona. Esta campaña se impulsó con la idea de que si le pasa algo a estos barcos, Barcelona también se ve agredida y responde. Estos barcos y las personas que dedican su tiempo a rescatar personas nos representan, son embajadores de mucha gente, y también de Barcelona, una ciudad que siempre ha estado comprometida con los derechos humanos y con el mar Mediterráneo.

Por ello ya estamos trabajando para darles apoyo jurídico y de cualquier tipo que sea necesario. Al igual que en el caso de Helena Maleno, ahora es el momento de apoyarles y de exigir al gobierno español que les dé todo su apoyo. Ahora es el momento para que, entre todos y todas, hagamos llegar alto y claro un mensaje: salvar vidas no es delito y no permitiremos que se criminalice a aquellos que salvan vidas.

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Este blog recoge ideas, pensamientos y reflexiones sobre mi día a día como alcaldesa de Barcelona.

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