El crecimiento urbano en el siglo XIX fue propiciado por el desarrollo industrial. Los nuevos núcleos urbanos comportaron la necesidad de un mejor servicio de transporte para el incremento de relaciones laborales y comerciales.En la segunda mitad de siglo se implantaron las redes de transporte que evolucionaron con el desarrollo tecnológico.

Los primeros ferrocarriles y el suelo urbanizable en Barcelona imprimieron una dinámica urbana con la ocupación del plano y la creación de transporte público. Los ómnibuses cubrieron la ciudad vieja y el progreso promovió las primeras líneas suburbanas.

El transporte exigía nuevas tecnologías. El tranvía de tracción animal representó modernidad y el inicio de explotación de los servicios tranviarios. El Ajuntament observaba este desarrollo, intentaba su regulación y descubría una fuente de ingresos.

El autobús se incorporaba en Europa. Como en París, Barcelona hacía construir los primeros túneles de metro aprovechando las reformas urbanísticas. Autobuses y metro no se implantarían definitivamente hasta la década de 1920.

La Guerra Civil desmanteló la red de autobuses y los tranvías reprendieron un servicio muy debilitado. El Ajuntament inició la municipalización del transporte, con el incremento de metro y autobuses pero la expansión demográfica y urbanística hizo desaparecer la red tranviaria por falta de inversión de futuro. Recuperado posteriormente, ha contribuido a configurar una red de transporte adecuada a la conurbación barcelonesa.