Esta muestra quiere recordar la actuación emprendida por el Ayuntamiento de Barcelona para la dignificación de la escuela pública, con la voluntad de situar la ciudad en el contexto de las modernas capitales europeas desde las primeras décadas del siglo xx.

La configuración de un modelo educativo propio, definido inicialmente en el Presupuesto Extraordinario de Cultura de 1908, se desarrolló a partir de las propuestas de la Comisión de Cultura, desde 1917 hasta 1939, y se materializó en la creación de las escuelas al aire libre, la renovación de las escuelas especiales y la puesta en funcionamiento de los grupos escolares.

Estos centros, considerados planteles de ciudadanía, atendieron el desarrollo físico e intelectual de los niños según los principios pedagógicos de la Escuela Nueva, y procuraron infundir los valores del igualitarismo, la catalanidad y la neutralidad religiosa, convirtiéndose en auténticos símbolos de la ciudad.

Un proyecto esperanzador estropeado por la derrota republicana de 1939, del que quedarán restos en las escuelas municipales.