Acompañar la digitalización para superar las brechas digitales

Las brechas digitales van mucho más allá del acceso a internet. Para extraer todo el potencial de las tecnologías hay que disponer de velocidad de conexión, saber utilizar las herramientas y disponer de la información para aprovecharla en todos los ámbitos de la vida. Los especialistas invitados del dosier del último número de la revista ‘Barcelona Metròpolis’ presentan propuestas para superar las brechas y garantizar la equidad digital, a la vez que advierten de los riesgos ante la creciente automatización de más y más áreas de la sociedad.

Cada vez hay más aspectos de la vida que dependen de las competencias digitales. Todavía vivimos en una sociedad híbrida, medio presencial medio virtual, pero avanzamos de manera acelerada hacia un modelo en el que todo pasará por las nuevas tecnologías de la comunicación. ¿Qué significa brecha digital? ¿Cuáles son las brechas a las que nos tenemos que enfrentar? ¿Cómo se puede garantizar que nadie se quede fuera de la digitalización? Estas son las principales preguntas que responden los especialistas del dosier “Las brechas digitales”, publicado en el número 123 de la revista Barcelona Metròpolis e introducido por el editorial “Acompañar la digitalización”, de Milagros Pérez Oliva.

Genís Roca abre el dosier con un deseo: “Es necesario que todo el mundo disponga de alta velocidad y de competencias digitales avanzadas para acceder a los derechos básicos: trabajo, formación, salud, participación…”. Aparte de darnos más datos sobre los factores de desigualdad de siempre (clase social, edad, género, educación, entorno) y de nuevos factores (teletrabajo, automatización, participación digital y seguridad) que son el origen de nuevas brechas digitales, Lucía Velasco apunta que el reto del futuro será afrontar la desconexión digital, la desintoxicación de las redes o el trato con humanos en lugar de máquinas. Esther Paniagua analiza la brecha fintech, es decir, la desigualdad en el acceso y el aprovechamiento de las herramientas digitales financieras y bancarias, que afectan más a las personas mayores, pero también a los jóvenes que creen dominar las tecnologías y tampoco se escapan de los fraudes o las estafas.

Y es que más allá de estar familiarizados con las pantallas, tenemos que superar lo que Héctor Gardó denomina la barrera invisible del aprovechamiento. La educación en digitalización debe acompañar a las personas para que sean capaces de extraer sus máximos beneficios en todos los ámbitos, profesional, social y personal, y para que al mismo tiempo sepan hacer un uso crítico de las herramientas digitales para evitar los riesgos que comportan. Desde la educación, Albert Sabater también apuesta por el aprendizaje intergeneracional, que puede beneficiar a las personas con menos formación e información digital y, a la vez, reforzar las relaciones entre jóvenes y personas mayores, reducir barreras y romper estereotipos negativos entre generaciones. Cierra el dosier Michael Donaldson, que resume los principales proyectos para la inclusión digital impulsados por el Ayuntamiento de Barcelona: la figura de los agentes TIC, la oferta de capacitación tecnológica en el Cibernàrium y el proyecto piloto “Conectamos Barcelona” en la Trinitat Nova.

Además, en Barcelona Metròpolis

Uno de los indicadores del cambio climático es el incremento de la temperatura, que eleva el riesgo de mortalidad en las personas mayores o con enfermedades crónicas. Las olas de calor serán uno de los riesgos climáticos más importantes en las próximas décadas, junto con las islas de calor y las noches tórridas. Lo explica Javier Martín-Vide, coordinador del Grupo de Expertos en Cambio Climático de Cataluña, en la sección “Visiones urbanas”. Este artículo se complementa con el reportaje de Joaquin Elcacho “Refugios climáticos: una respuesta urbana a la crisis climática”, sobre la red de refugios que ya funcionan en Barcelona. Y en la sección “Barcelona en datos” recogemos los datos principales de la contaminación atmosférica de la ciudad en forma de infografía.

Las entrevistas de este número nos acercan a dos mujeres que han sido pioneras en sus campos. Roberta Bosco entrevista a la directora del Macba, Elvira Dyangani Ose, la primera mujer al frente del museo. Por su parte, Núria Jar entrevista a la neurobióloga Mara Dierssen, una de las grandes divulgadoras científicas del país. Estudia el cerebro humano, y, más concretamente, el aprendizaje, la memoria y qué sucede cuando algunas de estas capacidades cognitivas están afectadas por una discapacidad intelectual. En la sección “En tránsito”, en el artículo “Ciudad en red y liderazgo urbano frente a los retos globales”, Roger Barres explica el pensamiento de Bruce Katz.

Las mujeres también son protagonistas del “Debate” de cultura que lleva por título “Las mujeres en el sector audiovisual. ¿Flor de un día o tendencia al alza?”. Gemma Martí Coma ha recogido las opiniones de nueve profesionales del sector que permiten conocer por qué y cómo se ha producido este fenómeno y qué recorrido tiene. En el pliego de cultura también encontrarás un artículo de Àngel Montañés que pone en valor la trayectoria de dos profesionales (y coetáneos) de las artes gráficas: Enric Tormo y Ricard Giralt Miracle.

Con el título “La guerra se acerca”, el fotoperiodista Ricardo Garcia Vilanova nos acerca a la guerra de Siria y de Ucrania. Es el único periodista gráfico que estuvo en Siria desde el inicio de la guerra civil, en noviembre del 2011, donde presenció las primeras manifestaciones contra el régimen de Bashar al-Asad. Su objetivo es hacer reflexionar sobre las consecuencias de la guerra y, sobre todo, poner el foco en el sufrimiento de la población.

Cierra la revista el relato “Vestits Lali”, que firma la escritora Laura Gost. Las ilustraciones de este cuento, de la portada y del dosier de este número son obra de la artista Laura Wätcher.

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