‘Cròniques del fang. Quan els diaris van donar veu als barris’

‘Cròniques del fang’ rinde homenaje al periodismo social barcelonés de los años finales del franquismo y los primeros de la democracia. Una nueva forma de periodismo encabezado por Josep Maria Huertas Claveria, que se atrevió a publicar reivindicaciones populares y laborales, redescubrió los barrios periféricos y dio voz a sus representantes.

El libro, prologado por el líder vecinal Andrés Naya, reivindica la figura de Josep Maria Huertas
Claveria y del grupo de amigos y colegas que se ocupaban de la información local en los
respectivos diarios, llamados huertamaros. El periodismo social practicado por ellos, y por otros informadores que no se sentían identificados con este calificativo, denunció la corrupción de las administraciones franquistas y las carencias en servicios y equipamientos que dicha corrupción había dejado en los barrios.

Periodismo social y movimiento vecinal

El libro se presentó el 15 de septiembre en el CC Casa Golferichs, uno de los edificios salvados de la piqueta gracias a la presión vecinal. En el acto, presidido por la alcaldesa de Barcelona,
Ada Colau, participaron algunos de estos huertamaros y amigos de Josep Maria Huertas Claveria: Jaume Fabre, periodista, historiador y autor del libro; Eugeni Madueño, periodista y editor, y las periodistas Maria Favà y María Eugenia Ibáñez. También participaron Andrés Naya, activista vecinal y prologuista del libro; el periodista Marc Andreu, que ejerció de moderador, y Jordi Martí Grau, sexto teniente de alcaldía y concejal de Presidencia, quien cerró el acto.

En la presentación, la alcaldesa destacó que «este libro es justo y pertinente», porque recoge la Barcelona que conquista derechos y muestra un activismo vecinal diverso y plural, que es «escuela de tradición democrática».

María Eugenia Ibáñez recordó: «Los barrios nos dieron voz a los periodistas, capacidad crítica y el contacto con la realidad» en aquellos años del posfranquismo, en que las mujeres periodistas eran pocas, y todavía más escasas en los cargos directivos.  Pocas, pero «muy buenas», como remarcó Maria Favà, una de las pocas discípulas femeninas de Huertas Claveria, quien recordó como anécdota que la expulsaron de una rueda de prensa por llevar pantalones.

El activista vecinal Andrés Naya hizo resaltar que «hace 50 años, la revolución en los barrios era colectiva». Los periodistas y el movimiento vecinal se retroalimentaban y muchos acabaron siendo amigos.

Jaume Fabre desveló el verdadero origen del adjetivo huertamaros –tendréis que leerlo en el libro– y el proceso de buceo en el archivo de Huertas Claveria para recopilar artículos e historias de aquellos años, sin caer en las trampas que, muy a menudo, nos provoca la memoria oral.

Cròniques del fang forma parte de un ambicioso proyecto de investigación y de una serie de libros que recuperan la memoria del periodismo, destacó Eugeni Madueño, como Periodistes, malgrat tot, publicado también por la Dirección de Servicios Editoriales, que analiza la prensa durante el franquismo.