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Espacio Avinyó, pensamiento crítico y acción intercultural

Interculturalidad. Su programación trimestral, formada por actividades culturales, visitas a centros de culto, charlas, talleres, itinerarios y paseos, muestra el potencial creativo de la diversidad de la ciudad.

Que Barcelona es una ciudad diversa es un hecho. Que la manera de abordar esta realidad es múltiple y compleja, también. La perspectiva intercultural es el modelo del que se ha dotado la ciudad para entender esta diversidad más allá de folclorismos y apostando por una mirada crítica y transformadora de la sociedad.

El Espacio Avinyó es un importante espacio de pensamiento y de acción en el marco de la aplicación de las políticas públicas interculturales. Estas políticas implican reconocer el derecho a la diferencia y a la expresión de manifestaciones artísticas, religiosas, lingüísticas, gastronómicas o de costumbres, valores o espiritualidad, o bien cosmovisiones, que deben estar presentes, en igualdad de condiciones y de oportunidades, en el marco de una sociedad democrática, plural y heterogénea.

De hecho, el Espacio Avinyó forma parte del Programa BCN Interculturalidad, que engloba otros proyectos, como la estrategia Bcn Antirumores, formaciones interculturales o el apoyo a la acción intercultural promovida por los agentes vecinales, asociativos y de los distritos de Barcelona.

Perspectiva intercultural: ¿para qué?

La interculturalidad, en palabras de Lola López, comisionada de Inmigración, Interculturalidad y Diversidad del Ayuntamiento de Barcelona, “es un proceso de construcción colectiva que tiene que aceptar la diferencia y aprender, y que no tiene que asimilar, sino hacer que todo el mundo sienta que forma parte de la ciudad”.

Entender de esta forma la interculturalidad implica una visión que rompa con la dualidad “nosotros-vosotros” a través de reconocer y visibilizar esta diversidad como parte de Barcelona, pero también a través de la lucha contra la discriminación y la defensa de los derechos de todas las personas. En este contexto el Espacio Avinyó es un punto de encuentro, de intercambio, de visibilización y de reivindicación de las diversas manifestaciones culturales, artísticas, filosóficas y religiosas que están presentes en la ciudad.

Participar para construir una cultura diversa y común

El Espacio Avinyó ofrece una programación trimestral formada por actividades culturales, visitas a centros de culto, charlas y talleres, itinerarios y paseos que muestran el potencial creativo de la ciudad con sus manifestaciones y formas diferentes de hacer y entender el mundo.

Como explica Marifé Calderón, técnica responsable del Programa BCN Interculturalidad, “entendemos la diversidad en un sentido amplio; no solo son las personas migradas, sino que hablamos del pueblo gitano, de personas que han nacido aquí o han llegado de pequeñas, de personas racializadas, y siempre procuramos que participen en la programación o en la producción de esta programación en igualdad de condiciones”.

Cristina Velásquez, coordinadora del equipo del Programa BCN Interculturalidad, indica: “Uno de los principios fundamentales del Espacio Avinyó es trabajar conjuntamente con los diversos actores de la ciudad, y producir una programación que potencie espacios donde se pueda hablar de hechos comunes, pero desde visiones diferentes y, a veces, contrapuestas”. Por ejemplo, una de las próximas actividades explorará, desde una mirada que combina la filosofía y la interculturalidad, las formas de entender y vivir el tiempo, con participantes expertas que aportarán visiones del mundo occidental, indio y africano.

Espacios para el diálogo, la creación y la reflexión colectiva

Otro ejemplo que ilustra las líneas de trabajo del Espacio Avinyó es un ciclo sobre la educación intercultural que se hará a lo largo de todo el año. El objetivo es que todos los miembros de la comunidad educativa puedan dialogar y poner sobre la mesa las dificultades, las oportunidades y los retos que supone apostar por una educación intercultural. Ya se han hecho algunas sesiones de diálogos con los jóvenes y las familias.

Por ejemplo, en el caso de la sesión con las familias, donde participaron personas con perfiles profesionales y trayectorias vitales diferentes, se plantearon puntos de vista muy críticos con la realidad actual de las escuelas y del sistema educativo en general. Escuchar la voz de los padres y las madres en relación con la educación de sus hijos e hijas es clave para avanzar hacia una escuela verdaderamente intercultural, que garantice una educación en igualdad de derechos para todos los niños y niñas de la ciudad. Pronto se hará una sesión con el profesorado, actor clave en este proceso de apuesta por un trabajo intercultural dentro del ámbito educativo.

El arte también es una herramienta clave que acerca y que facilita que se debatan temas complejos desde una vertiente quizás más lúdica. Aixa Drammeh, técnica de Espacio Avinyó, destaca, por ejemplo, la actividad No es país para negras, una obra de teatro creada por la actriz afroespañola Silvia Albert Sopale, que escenifica la situación de las mujeres negras, de las mujeres racializadas, y de las situaciones cotidianas de racismo y discriminación que viven día tras día. Estas situaciones son desconocidas para mucha gente o negadas.

Alba Tarroc, que también forma parte del equipo técnico del Espacio Avinyó, señala otra de las líneas centrales de la programación de actividades: las conferencias impartidas en el marco de los días internacionales. En este sentido, Tarroc destaca la conferencia de Sirin Aldbi Sibai, “Más allá del feminismo islámico. Hacia un pensamiento islámico decolonial”, que cuestionó el feminismo blanco hegemónico y la propia palabra feminismo, intentando dar una visión desde una perspectiva decolonial islámica de qué puede llegar a significar esta palabra en las sociedades no occidentales. Finalmente, Cristina evoca la charla que ofreció Aura Lolita Chávez, “La defensa del medio ambiente desde la mirada del ‘buen vivir’ de los pueblos indígenas”, donde oponía la visión occidental del “desarrollo” al “buen vivir” indígena y feminista.

Descubriendo la diversidad de la ciudad

Las actividades del Espacio Avinyó son muy ricas con respecto a contenidos y formatos. Las charlas, los talleres y las mesas redondas son focos de pensamiento y reflexión conjunta, y los espectáculos, escogidos cuidadosamente, permiten, como decía Aixa, ampliar conocimientos sobre temas desconocidos para la ciudadanía de una manera más lúdica y próxima.

Pero también se ofrecen exposiciones y, desde hace un tiempo, itinerarios por la ciudad y visitas a centros de culto, que rompen muchos estereotipos y visibilizan el importante papel comunitario que estos espacios desempeñan en los barrios. Con este tipo de actividades, explica Alba Tarroc, “podemos mostrar realidades que quizás no llegarían a la ciudadanía y que solo pueden entenderse viéndolas de cerca”.

Del centro de la ciudad a los barrios

El Espacio Avinyó se encuentra físicamente justo en el centro de la ciudad, pero, para llegar a más públicos, su programación incluye también actividades en centros cívicos, ateneos y otros espacios de barrio, así como en los grandes equipamientos de la ciudad. Por ejemplo, este fue el caso de la mesa redonda que se celebró recientemente en el Museo Marítim: “El racismo tiene memoria”, una revisión del histórico del racismo en nuestra sociedad que explicaba las profundas raíces que todavía existen y que sustentan actitudes racistas en una parte de la sociedad.

Sílvia Juventeny, que participa en muchas actividades del espacio, comenta precisamente que le gusta la descentralización del proyecto y la diversidad de formatos. A ella le interesan especialmente las actividades relacionadas con temas de racialización, y añade que le parece “muy enriquecedor compartir cómo viven otras vecinas de la ciudad que tienen creencias, identidades, sexualidades y orígenes diferentes de los míos, y que sean ellas mismas las que conducen las actividades”.

Un poco más crítico es Martí Boneta, director del Centro de Recursos Pedagógicos, a quien, en su primera asistencia a una mesa redonda del espacio, la mencionada sobre educación intercultural y familias, le pareció que habría que presentar también casos de éxito, que los hay. Aun así, comenta que “hace falta que hablemos del tema: qué modelo de sociedad queremos, cómo participan las ‘minorías’ en la sociedad y el rol de las instituciones públicas y privadas”. “Una sociedad tan abierta y líquida genera debate, reflexión, y escuchar la voz de todo el mundo es muy necesario”, asegura.

Retos futuros

A la pregunta sobre cuáles son los retos de futuro del Espacio Avinyó, las técnicas indican que quieren seguir llegando a públicos nuevos con respecto a procedencia, contexto cultural, lugar de residencia, edades e intereses. También se quieren dirigir a los públicos poco sensibilizados con la perspectiva intercultural y, sobre todo, seguir promoviendo actividades que incluyan como ponentes (y, en la medida en que sea posible, en todo el proceso de creación de la actividad) a personas de referencia para las diversas comunidades culturales de la ciudad.

El objetivo es seguir trabajando para mostrar la diversidad cultural con toda su complejidad, teniendo en cuenta que se entrecruzan muchos factores (género, clase, origen, entre otros) y que, según cómo sea este cruce, se generan dinámicas de discriminación diferentes.

Superar el complejo de superioridad

No se puede acabar de hablar del Espacio Avinyó sin mencionar la celebración del centenario del nacimiento de Raimon Panikkar en el año 2018, con toda una serie de actividades con las que se homenajeó al filósofo que desarrolló el pensamiento interreligioso e intercultural en que se sustentan, en parte, los principios del Espacio Avinyó. Decía Panikkar, en una entrevista en la revista Valors hace algunos años: “El único camino para la paz y la felicidad personal es reconocer el derecho y la diferencia con el otro. Las culturas no son folclore, son maneras de pensar, vivir, de ver el mundo. Cultivar la diferencia, ver la diferencia y no asustarse es importantísimo”.

Y también decía: “La primera aproximación a la interculturalidad es superar el complejo de superioridad que nos hemos inculpado”.

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