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LA ENTREVISTA | Cari McCay: "El racismo y los mismos mecanismos de prejuicio que nos encontramos en la sociedad, los encontramos también en la cultura LGTBI"

Conversamos con Cari McCay para seguir reflexionando en torno a los temas que trató en el taller 'Herramientas y estrategias para trabajar desde una mirada interseccional el racismo y la LGTBIfóbia en contexto de diversidad sexual y de género'.

Cari McCay es trabajadora social y mediadora familiar de origen guineano y afroamericana, nacida en Madrid, viviendo en Barcelona. Activista antirracista. Inicialmente, centralizó su activismo en el contexto de la adopción transracial, trabajando con familiares y profesionales de la adopción en la construcción de una identidad positiva de los menores adoptados y dando herramientas para combatir el racismo.

El pasado 27 de junio, participaste en la segunda sesión del ciclo ‘Miradas críticas’, promovido por parte del grupo de formación de la Red BCN Antirumores. ¿Qué destacarías?

Me gustó mucho que me invitaran, ya que fue una experiencia muy positiva. Lo considero un proyecto muy interesante y creo que hay que continuar con este tipo de iniciativas porque son una buena manera de poder conocer, intercambiar y compartir conocimientos entre profesionales de diferentes perfiles.

En el taller planteaste una serie de preguntas para reflexionar sobre el privilegio blanco. ¿Por qué sientes la necesidad de hablar de privilegio blanco cuando se habla de diversidad sexual y de género?

Creo que hay que hablar de privilegio blanco en todos los ámbitos, porque la persona no blanca, a pesar de haber nacido aquí, siempre estará dos o tres peldaños por debajo de la persona blanca, sea mujer, mujer trans, lesbiana…

El posicionamiento de la persona blanca y su mirada tiene que ser de igualdad. Hay que poder reconocer que partes de una posición de privilegio, que hace que la vida sea más fácil para ti. Con eso no quiero decir que la persona blanca tenga la vida solucionada y que sea fácil.

Al inicio del taller, lancé algunas preguntas, una de las cuales fue: “¿En qué momento de tu vida te diste cuenta de que eras una persona blanca?” y “¿Cómo te hizo sentir?”. Las personas blancas quedan descolocadas. Muchas personas me han dicho que nunca se lo habían planteado. En cambio, le preguntas a una persona no blanca que viva en una sociedad mayoritariamente blanca, y enseguida te pueden contar muchas cosas, pueden poner mil ejemplos y exponer situaciones que les pasan diariamente.

Yo como mujer negra que se identifica como disidente sexual, puedo explicar muchas situaciones. La suma de ejes hace que la mirada que recibo por parte de la persona blanca sea agresiva. En los espacios cerrados, como el transporte público, me pasa muchísimo.

¿Cómo interactúan la raza, el sexo y el género en la vida de las personas LGTBI?

Las personas LGTBI no estamos excluidas del resto de la sociedad. El racismo y los mismos mecanismos de prejuicio que nos encontramos en la sociedad, los encontramos también en la cultura LGTBI, en la historia, en las redes sociales, en las relaciones sexuales, amorosas… se crean unas dinámicas de poder. No hay una diferencia. Lo queer no te quita lo racista.

Vemos quiénes son las personas referentes en el mundo LGTBI. Mayoritariamente son hombres, por descontado. Además, la mirada de la belleza, de lo que es atractivo, es siempre blanco, masculino mayoritariamente, de clase media, joven, etc. Es decir, se siguen reproduciendo los mismos mecanismos de dominación. La mujer negra lesbiana, trans… es completamente invisible, no existe y no es atractiva.

En Cataluña y, concretamente en Barcelona, las personas LGTBI no blancas nos movemos e interactuamos entre nosotras. Estamos muy metidas dentro del mundo del antirracismo más que del de los derechos LGTBI. En teoría, me tocaría defender los derechos LGTBI, pero yo defiendo los derechos de ser reconocida como mujer negra. Mi prioridad es ésta. Ser reconocida como persona.

¿Existe un tipo de personas LGTBI validadas por la sociedad? ¿Hay espacios LGTBI dominados por ciertas personas?

Los espacios LGTBI están dominados por ciertas personas, mayoritariamente por hombres blancos. Si queremos trabajar para cambiar las cosas, tenemos que cambiar a quienes estan en los lugares estratégicos, para no caer en las mismas dinámicas. Nos tenemos que retroalimentar de lo que viene de nuevo. De los perfiles que representan en la ciudad. Creo que tendría que haber estrategias para poder contratar personas que representen la diversidad. Se tiene que hacer un esfuerzo. No hay excusas. El mundo LGTBI necesita una representación diversa y real.

En enero se inauguró el nuevo Centro LGTBI de Barcelona. ¿Has estado? ¿Qué te parece?

El día que me acerqué había una exposición abierta al público, por lo tanto, puertas abiertas para cualquiera que quisiera entrar y ver la exposición. Pero en el momento en que entré, dos personas me interpelaron. Las dos se me dirigieron en castellano -antes de que yo abriera la boca- para preguntarme que quería. No me sentí acogida, pero no me sorprendió porque son situaciones que me pasan muy a menudo.

Volviendo a lo que decía antes, el Centro LGTBI es un reflejo de las personas que mueven los hilos. El perfil del centro es mayoritariamente blanco y su ubicación es muy simbólica. Está situado en un barrio muy moderno y no es accesible para todo el mundo. Personalmente, vacío de contenido nuevo. No hay puertas abiertas para todo el mundo, hay puertas abiertas para los de siempre. Incluso, las personas que trabajan no representan la diversidad de lo que es Barcelona ahora. Hace unos años sí que Barcelona era una ciudad muy blanca, pero ya hace años que somos muchas las personas no blancas, que tenemos mucho que decir, pero se nos cierran puertas o se abren a medias, cuando interesa.

No es un programa que represente la diversidad, que pueda dar voz y abrir puertas a las personas disidentes sexuales no blancas. Y si yo, que soy de aquí, que hablo el mismo idioma no me sentí bienvenida, pienso que otras personas se pueden sentir todavía más excluidas. Para mí, no es un lugar de acogida.

¿Cómo es ser persona no blanca LGTBI en Barcelona?

Ser persona LGTBI en Barcelona es ser persona no blanca en Barcelona. Sí que es verdad que le añades el plus LGTBI y todavía lo tienes más complicado. Es un día a día de confrontación con situaciones racistas, latentes en comentarios, miradas… Yo soy trabajadora social y me tengo que coordinar con otros profesionales y si la persona con quien me he estado comunicando por teléfono todavía no me conoce, se sorprende al verme.

En el mundo LGTBI+ te das cuenta que la mirada de lo que es atractivo o sexualmente deseable, sigue siendo blanco. La persona negra es con la que puedes tener sexo, pero nada más. Hay un exotismo que existe hacia la persona no blanca, que sigue siendo representada como un ser sexualmente activo siempre dispuesto.

¿Con todo lo que comentas, es posible no ser activista?

Personalmente, pienso que todos tendríamos que ser activistas. Seas negro, no blanco o blanco. Porque los ejes de opresión nos tocan a todos. Yo como mujer negra sufro unas opresiones, pero también comparto luchas con la mujer blanca. Creo mucho en las alianzas y en la lucha conjunta. Cuando nos encontramos en el camino de las diversas intersecciones de las opresiones con otras personas, tendremos luchas comunes. ¿Si todos fuéramos activistas tendríamos un mundo mejor? Yo creo que sí, no es una utopía.

En algunos talleres o sesiones que he hecho, hay gente que considera que no tienen por qué ser activistas. Vivimos en una sociedad en la que a la persona a quien no le afecta según qué cosas, piensa que estas cosas ya no existen. Aunque la persona en la que le está afectando te lo diga. Pienso que yo no puedo vivir sin ser activista. Sí que es cierto que no toda mi vida he sido activista. Ser activista es duro; enfrentarte, confrontar y hacer cosas que no son agradables con un resultado final o no. Pero si nadie lo hace son cosas que quedarán por hacer.

¿Qué estrategias nos pueden servir para identificar y trabajar al mismo tiempo los estereotipos, los prejuicios, el racismo y la LGTBIfóbia?

La primera, y que es clave para mí, es incluir en el proceso de pensamiento y de reflexión, a las personas a las que directamente les afecta la problemática. Pienso que el Centro LGTBI y el mundo del asociacionismo tiene que tener más personas no blancas que puedan hablar desde la voz del profesional pero también desde la experiencia de la persona que sufre el día a día.

Volviendo a la sesión de ‘Miradas críticas’ en el centro LGTBI, vi que había profesionales muy potentes, pero también muchas personas que continúan en su mundo blanco. Es decir, personas que inconsciente o conscientemente interactúan con personas no blancas pero desde una situación de poder, no de igualdad. Partiendo de aquí es complicado poder llegar a tener un pensamiento crítico.

Creo que los profesionales tendrían que tener muchos más espacios para poder intercambiar experiencias, para conocernos. Además, estos espacios se tendrían que desarrollar a todos los niveles. Por ejemplo, a nivel educativo, he trabajado el racismo en las escuelas, abordando la problemática del alumnado y de los conflictos que surgen, pero pocas veces hablamos de la mirada racista del profesorado o de la educación. Tenemos que empezar a vernos como sujetos activos que, consciente o inconscientemente, ejercemos este racismo porque lo hemos mamado desde nuestra infancia.

Para mí, y a diferencia de las personas que trabajan de manera remunerada en el ámbito del antirracismo, es una lucha de supervivencia porque es mi día a día. Mi lucha no es de 9 h a 17 h, es de vivirla y de creérsela. Creo que tendríamos que ser activistas al 100%, no en horario laboral.

Stonewall fue una revuelta iniciada por trabajadoras sexuales, trans, migradas y pobres. En el taller mencionaste que muchas de las personas LGTBI no conocen el origen. ¿Crees que se ha blanqueado la historia LGTBI?

Yo he vivido en Londres muchos años, y hasta que no me instalé, no fui consciente de que la revuelta de Stonewall empezó por dos mujeres trans no blancas, Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera, trabajadoras sexuales y una de ellas migrada. La historia se ha blanqueado completamente. El mundo, la cultura LGTBI es blanco. Es lo que vemos ahora en la televisión. ¿Quiénes son las personas LGTBI que están fuera del armario? Son personas que están heteronormalizadas y dentro de los patrones heteronormativos. Las mujeres son femeninas y atractivas tanto para hombres como para mujeres. Pero todo lo que está fuera de eso es feo, no interesa y sigue siendo invisible. Por descontado, las personas LGTBI no blancas no estamos.

Yo trabajo con personas disidentes sexuales que piden asilo o refugio y las personas LGTBI blancas no tienen ni idea de lo que estas personas sufren no sólo en su país de origen, sino cuando llegan aquí. Pero ésta es una lucha que no interesa a nadie, porque el sistema racista que tenemos, con su ley de extranjería, invisibiliza a muchas personas. Y encima hay personas LGTBI que, con el fin de sobrevivir y no sufrir todavía más, se invisilibilizan a ellas mismas.

El producto LGTBI que interesa es la alegría, la imagen de fiesta constante. Ya no hay lucha, parece que algunos piensan que lo que queríamos era casarnos y ya está. Como si no tuviéramos nada más que reivindicar. Tenemos muchas causas por las que luchar, pero otra vez el sistema blanco se ha comido la lucha. Pienso que se tiene que reivindicar mucho lo que hicieron estas dos mujeres. Para las personas no blancas LGTBI o no, son un orgullo, son parte de nuestra historia. Y nosotras la tenemos que mantener viva. Vamos perdiendo la historia y el significado de las cosas. Queda la parte superficial de la fiesta.

Tenemos que volver a crear esta conciencia. Si nos podemos casar, por ejemplo, es porque ha habido personas que han dado la cara, que han ido a la prisión y actualmente en el mundo muchas personas no pueden vivir su amor de manera libre.

¿Crees que el hecho de que la gente no conozca nombres o referentes de activistas LGTBI no blancos forma parte de esta dinámica?

Creo que forma parte de lo que es la enseñanza. Damos por válido lo blanco. Cuando hablamos de historia o de culturas, mayoritariamente hablamos de las culturas eurocéntricas blancas. La persona blanca se retroalimenta de sí misma, es decir, de lo que han hecho los otros que son como ella, imponiendo la mirada colonialista. Por ejemplo, todo eso lo he tenido que aprender.

Yo soy adoptada por una familia blanca, por lo tanto mis inputs de infancia, han sido siempre muy blancos, de clase media, que no tenían prácticamente nada ver con mi realidad de adulta. Tomé conciencia de que hay muchas cosas que han hecho otras personas y no me tengo que quedar con lo que me dicen. Tenemos que tener esta inquietud de ver un poco más allá, de conocer otras miradas, aprender de otras personas. Ahora es mucho más fácil.

Hay muchas asociaciones latinoamericanas, afroamericanas, africanas que están haciendo muchas cosas dentro del mundo LGTBI y que son completamente desconocidas y que nos abren los ojos para conocer, para reconocer, para respetar, para saber que hay otras maneras de hacer. La mirada colonialista, de prejuicio que se mantiene en todos los niveles es la que perpetúa que no sean conocidas ni reconocidas otras maneras de ser, de vivir.

Aunque hemos creado una sociedad en la que somos capaces de convivir, a la práctica ni convivimos ni compartimos. Barcelona se está convirtiendo en una ciudad de barrios, pero al final todo el mundo comparte con los suyos. Pocas veces ves personas de diferentes perfiles étnicos o raciales socializando. Para mí es la clave para ver realmente cómo se hacen las cosas.

¿Qué recomendarías para trabajar estos temas?

Habría que implementar políticas antirracistas reales. Que las personas no blancas podamos estar en lugares políticos y estratégicos para poder tener influencia en la redacción, elaboración e implementación de las leyes. Pasar a ser sujetos políticos y públicos. Es necesario que existan políticas públicas contra el racismo en todos los ámbitos y que sean continuadas en el tiempo. Creo que la administración tiene un deber y un derecho.

Más información:

Podéis consultar los materiales de esta sesión en este enlace y en el canal de ivoox del ciclo.

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