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LA ENTREVISTA | Teresa Guardans: "El silencio no es la ausencia de ruido, sino la ausencia de ego"

Teresa Guardans, filóloga y doctora en Humanidades, profesora del CETR, el Centro de estudio de las tradiciones de sabiduría, de Barcelona, será la encargada de conducir el espacio de diálogo- debate entre Xavier Melloni y Josep Maria Esquirol.

¿Cuál es la relación entre Dios, el ser humano y el mundo? ¿Podemos poner en el centro sólo una de estas tres dimensiones de la realidad olvidando las otras dos, cómo a menudo se ha hecho a lo largo de la historia? ¿O bien sería más exacto afirmar que son dimensiones que se encuentran interconectadas y no se pueden concebir aisladamente? Éstas y más cuestiones, acompañarán el espacio de diálogo- debate entre Xavier Melloni y Josep Maria Esquirol, conducido por Teresa Guardans, en torno a uno de los núcleos centrales del pensamiento de Panikkar: la intuición cosmoteàndrica. Lunes, 29 de octubre a las 18:30h, en la Biblioteca Jaume Fuster.

Teresa Guardans piensa y escribe sobre el silencio, sobre la importancia de aprender a tratar, de aprender a atender para poder convertirse verdaderamente en humanos. Le gusta sumergirse en la diversidad cultural y procurar ver el mundo desde diferentes perspectivas. Está convencida de que podemos aprender mucho del rico legado de sabiduría de la humanidad y por eso lo estudia y se esfuerza por hacerlo asequible hoy. Colabora con el CETR (Centro de Estudio de las Tradiciones de Sabiduría), donde coordina el equipo de didáctica y donde nos encontramos para conversar sobre Raimon Panikkar y su pensamiento.

¿Cómo te aproximas a Raimon Panikkar?

En los años 70, uno de nuestros referentes por aquéllos que estábamos interesados en temas de espiritualidad, más allá de la religión, era Raimon Panikkar. Era uno de los pensadores religiosos que ofrecía propuestas de espiritualidad que iban más allá del modelo de dogmas, creencias y rituales. Alguna vez había ido a los encuentros que hacía en Tavertet, aunque mi aproximación a Panikkar fue, sobre todo, a través de sus textos.

¿Qué es lo que destacarías de la aportación de Panikkar?

Panikkar me aportó reflexión. La reflexión de entender Dios como un término simbólico, sin ser una entidad separada de la realidad. Para mí, era de aquellas voces que intentaban bajar Dios a la tierra. Uno de aquellos pensadores que abrió camino al convertir la espiritualidad o el ámbito de la misteriosidad de la realidad, en algo encarnado a la vida cotidiana, en el sí de los seres humanos, en el sí de la tierra… ayudó a desmontar aquello que impedía hacer camino, a deshacer muros que evitaban ver la profundidad de la realidad.

¿Cómo se baja esta espiritualidad a la tierra? ¿Cómo conecta con nuestra época?

En la mesa de reflexión del próximo 29 de octubre, habrá dos personas que han intentado, desde dos vías muy diferentes, esta traducción práctica. Por una parte, Xavier Melloni, como jesuita, desde una vía más espiritual, intenta ver cómo trabajar el silencio, la interioridad, la lectura de los textos, con el fin de aprender a gestionar el ‘yo’, ponerlo entre paréntesis, poder abrirse a la realidad y desde esta apertura, poder intuir este ámbito de profundidad. Por otra parte, Josep Maria Esquirol, desde una vertiente laica, aproxima la filosofía a la calle. Traduce la condición humana, define la bondad, la intimidad de las personas, el amor.

Hay tantas maneras de explicar la realidad como de vivirla…

Si lo tengo que sintetizar; tanto el uno como el otro, en caminos diferentes, lo que están explicando es: “Baja el volumen del ego; del yo”. Estamos dentro de un muro donde sólo nos vemos a nosotros. Si abrimos un poco nuestra ventana, la realidad nos habla, la realidad nos muestra su profundidad. Y está en este punto, cuando abres los ojos, escuchas, estás atento, cuando descubres un nivel de misteriosidad, de bondad, de belleza sin límites… y el silencio es eso, es abrirse a la realidad. Y tanto Esquirol como Melloni, ayudan a esta traducción.

¿El ego, enemigo o aliado?

Necesitamos el ego. Sin el ego no podríamos interactuar con los otros. El único problema es que este ego crezca y se desarrolle cerrado sobre sí mismo, y piense que todo este juego de voces desde sí mismo y en función de sí mismo es la única realidad. Hay que ser capaz de bajar el volumen, o ponerlo entre paréntesis con el fin de poder cultivar una mirada hacia la realidad sin ser siempre a través de nuestro ego.

¿La teoría parece fácil, pero como lo ponemos en práctica?

Hay que trabajar la atención, tal como dicen Esquirol y Melloni. La atención es saber focalizarse, saber escuchar y atender. Se trata de una herramienta cognitiva básica que tenemos que incorporar a nuestra práctica para poder abrirnos a la realidad.

Un consejo para conseguirlo…

A partir de aquello que te gusta, haz silencio. Silencio es llevar las riendas de nuestra mente y nuestro sentir. Es decidir aquello hacia donde lo enfoco. Normalmente, los pensamientos me piensan, los sentimientos me oyen. Silencio es bajar el volumen de aquello que funciona solo y que yo decido de que lleno mi cabeza y mi corazón. El silencio no es la ausencia de ruido, sino la ausencia de ego.

El próximo 29 de octubre conducirás un espacio de diálogo- debate entre Xavier Melloni y Josep Maria Esquirol, en torno a uno de los núcleos centrales del pensamiento de Panikkar: la intuición cosmoteándrica. ¿Cómo explicarías este concepto?

Es un concepto de Panikkar. Son las tres dimensiones de la realidad: Kosmos, Theos y Anthropos, es decir, la dimensión cósmica, la divina y la humana. Estos tres aspectos de realidad, están siempre interrelacionándose y es en esta interrelación donde el ser humano puede vivir su auténtica naturaleza, su humanidad honda, estando en profunda relación con la realidad con todos sus aspectos.

Panikkar dice que el ser humano, con el fin de poder vivir en relación con esta realidad llena, necesita tres ojos: uno corporal (“oculus cárnicos”, realidad sensible), otro de racional (“oculus rationis”, realidad que me revela la razón) y un tercero, el ojo de la contemplación o de la mirada silenciada (“oculus fidei”, visión religiosa y mística).

¿Cómo crees que Panikkar llega a este concepto?

A Panikkar le ayudó mucho conocer a fondo el hinduismo y el budismo, porque vio que allí había una riqueza inconmensurable. Vio que no podía poner una tradición religiosa encima de otra. Y es que, si una persona vive sólo en una, sea la que sea, y ve el mundo desde la coherencia de aquélla, piensa que eso es la única verdad. Cuando hay una persona con un cruce cultural, como el que vivía Panikkar, creo que eso, favoreció mucho a que se diera cuenta de que los límites culturales son reducidos. Y pudo desarrollar su vivencia cristiana, pero la pudo vivir con una riqueza muy grande y mucho más fluida; sin unos muros conceptuales tan rígidos.

¿Qué es lo que más te resuena de Panikkar?

Escogería una frase que me ha servido para hablar de la dimensión trascendente de la realidad: “Descubrir el corazón que late en las arterias del universo”. El otro concepto que me encanta es el de convertir la secularidad en sagrada. Convertir este siglo, este tiempo, la cotidianidad, en algo sagrado. ¿Cómo? Descubriendo el corazón que late en las arterias del universo. Eso está vivo, eso tiene una profundidad, eso no es una realidad para nuestro uso y beneficio, eso se merece todo el respeto, tanto la realidad cósmica como la humana y lo tenemos que tratar con toda veneración. Con esta frase para mí lo dice todo.

¿Cuál es la formula mágica para poder ver el mundo desde diferentes perspectivas?

La formula mágica es conocimiento y muchos menos prejuicios y, sobre todo poder comprender todas las culturas religiosas que nos han precedido, porque hay una riqueza inmensa. Impregnar a las criaturas desde pequeñas en el conocimiento del otro pero de la manera más connatural. Dejar de ver la religión como una catequesis, como una adoctrinación y verla como una sabiduría de la humanidad.

Una frase para acabar…

Los grandes maestros espirituales de la humanidad, provenientes de diferentes culturas y religiones, no hablaban más que de eso; de cómo bajar el volumen del ‘yo’.

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