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LA ENTREVISTA | Youssef Ouled: "Los medios de comunicación son funcionales al racismo"

Conversamos con Youssef Ouled en el marco del tercer curso de Periodismo y Comunicación intercultural #ComuniCanvi, organizado por Llatins/es per Catalunya, con la colaboración del grupo de comunicación de la Red BCN Antirumores.

Youssef Ouled, periodista y activista, analiza el tratamiento mediático que se hace de las comunidades racializadas, la denuncia del racismo detectado a través de plataformas como Es Racismo, de la cual ha sido coordinador hasta hace poco, y proporciona herramientas y estrategias para crear narrativas alternativas que destruyan o contribuyan a destruir estos esquemas mentales que justifican y generan desigualdades.

¿Cómo se habla de las personas migrantes o no blancas en los medios de comunicación?

Si analizamos la forma en la que los medios de comunicación construyen los discursos, ya sea a través del texto, de las imágenes o de las ilustraciones, se pone de manifiesto que el tratamiento que se realiza de las comunidades racializadas, de las personas migrantes y, en definitiva, de las personas no blancas, es estigmatizante. Por ejemplo, las temáticas relativas a estos grupos sociales siempre están vinculadas a aspectos negativos para la sociedad, desde la violencia a la delincuencia a una falta de integración o a conductas no normalizadas dentro de las sociedades occidentales. Esto se produce por los mismos mecanismos generados por el periodismo, ya que al fin y al cabo, representan unos intereses y están subordinados a unos poderes que necesitan mantener el statu quo.

Por otro lado, los periodistas siguiendo una línea editorial o no realizan toda una serie de tratamientos que caen en esos estereotipos y en esa funcionalidad del racismo que se reproduce en diversas formas. Por ejemplo, los periodistas pueden hablar de ese ‘otro’, en este caso de las comunidades racializadas, como un objeto y nunca como un sujeto y lo que esto implica es limitar la capacidad de la palabra, en definitiva, silenciar.

Otra de las prácticas periodísticas es que cuando se da espacio de palabra a la persona silenciada, suele ser dentro de un marco o siempre acompañada de otra persona, ya sea un académico, un experto, un policía, un juez, un político… quien rebatirá lo que está diciendo esta persona. En definitiva, una persona a la que se está construyendo desde los medios de comunicación como al ‘otro’, desde una perspectiva totalmente negativa y que le es totalmente funcional al discurso racista y al racismo en sí.

Durante la sesión del curso explicaste que el periodismo está dirigido por las élites blancas, sujeto a la empresa privada y que más allá de la precariedad que viven los periodistas, tampoco se ha hecho el ejercicio de generar redacciones diversas. ¿Qué consecuencias tiene para el producto periodístico esta subordinación?

La industria mediática no deja de ser una industria. Los medios de comunicación son principalmente privados, pertenecen a una serie de conglomerados. Por ejemplo, El País, El Mundo, pertenecen a toda una serie de bancos con los que está en deuda, y otras grandes cabeceras de este país, lo que hace que estén en manos de empresas multinacionales que gestionan recursos desde América Latina hasta África. Obviamente el enfoque que van a tener va a ser sobretodo el de mantener ese orden colonial y racista que también se da en el Estado español.

No tenemos un modelo periodístico que no esté subordinado a intereses económicos. Existen algunos pocos medios que lo intentan, pero la mayoría están controlados por una élite compuesta de agendas totalmente blancas, y con esto me refiero al poder racial dominante, subordinado a los intereses occidentales en materia económica, política, etc.

¿Qué estrategias usan los medios para perpetuar el statu quo?

Los medios de comunicación beben de una trayectoria histórica basada en lo que se conoce como el proceso de construcción del otro. Un proceso basado en convencer al pueblo de que ese otro es menos humano que nosotros. Se deshumaniza a ese otro, y por lo tanto se le puede reconquistar, expulsar, controlar, deportar, matar en la frontera o encerrarlo en un CIE y torturarlo. Hay una vinculación histórica con el presente y eso es también lo que se ha hecho desde las diferentes manifestaciones tanto literarias como artísticas y periodísticas.

Parte de esta construcción del otro se ha basado en convencer a la gente que para justificar el colonialismo, el imperialismo, la superioridad, el racismo biológico y el racismo social y político de hoy en día, hay que volcar en ese otro lo que no queremos para nosotros. Por ejemplo, antiguamente se decía de la población mora musulmana que tenía una homosexualidad desenfrenada. En la actualidad, el mensaje que se lanza es el contrario; no tienen esa homosexualidad sino que además son totalmente homófobos y es Occidente el que es tolerante.

Volcando todo lo que no se quiere para la población cristiana en el otro, podemos legitimar todas estas políticas que estamos comentando.

Una de las herramientas que se usan para luchar contra los discursos populistas racistas, sobretodo en redes sociales, es a través de las contra narrativas, que más allá de silenciar estos discursos, acaban amplificándolos. ¿Qué son las contra narrativas y por qué no son una buena estrategia?

Precisamente porque es la contra de algo, no se genera un discurso propio ni se tienen en cuenta nuestras necesidades, nuestra agenda política o nuestros intereses como sociedad, sino que estamos constantemente actuando desde la contra de lo que se dice sobre nosotros. Nos movemos dentro de un marco impuesto.

Debido al discurso hegemónico y al racismo que estructura el sistema mundo en el que vivimos, la izquierda (cuando hablo de izquierda me refiero a la izquierda blanca y europea), trata de responder a estos discursos racistas desde parámetros racistas y no se da cuenta que está cayendo en una trampa discursiva que a fin de cuentas está legitimando un orden que es racista.

Por ejemplo, cuando algunos partidos políticos apelan a que hay que seguir expulsando a las personas que están en una situación administrativa irregular -lo que los medios de comunicación llaman tramposamente personas ilegales- desde la izquierda se dice que no hay que expulsar porque estas personas nos van a pagar las pensiones y porque realizan los trabajos que el resto de la población no quiere hacer.

Éste es un discurso totalmente mercantilizante y utilitarista de las personas, que está reforzando la idea de que nosotros no tenemos los mismos derechos que el resto, sino que nos los tenemos que ganar siendo útiles y funcionales al sistema. Por lo tanto, se está cayendo en el discurso que está siendo marcado por aquellos que tienen el poder y que seguirán teniéndolo.

Como existe un discurso hegemónico interesado en normalizar todas estas desigualdades, nuestra misión es, precisamente, la de generar un discurso que destruya estos esquemas mentales que justifican estas desigualdades.

Imagina que los medios de comunicación no estuvieran subordinados al poder, ¿qué crees que podrían hacer para destruir estos esquemas mentales de los que hablas?

Tendría que dejar de hablar de un ‘nosotros’ (occidentales) frente a unos ‘otros’ (no occidentales/ no blancos), para que no se construyera esa diferencia. También tendrían que  tratar los temas con la misma intencionalidad, sin apelar a diferencias culturales, de origen, o a problemáticas surgidas por su falta de integración, por vivir en un tiempo pasado.

Por ejemplo, si una persona comete un delito, nos hablará más de la delincuencia la situación socioeconómica que vive esa persona que su origen. Sin embargo, lo que se hace de forma tendenciosa y sistemática es asociar constantemente el origen de esa persona con esa conducta desviada dentro de lo que se considera normal en la sociedad.

También tendría que normalizar la existencia y la vivencia de todas las personas que no son ni blancas ni europeas. Por ejemplo, hablar de sus eventos políticos o de otras cuestiones que no estén tan vinculadas a temáticas negativas que son a través de las cuales nos nombra sistemática y únicamente.

El periodismo debería centrarse en hablar de los problemas de ese ‘otro’. Uno de los principales problemas que sufrimos las personas migrantes y racializadas que vivimos en este país es el racismo, proveniente de esas instituciones blancas que nos quieren imponer una forma de vida que va en contra de nosotros.

Hay que analizar y hablar sobre el racismo, no desde la victimización, el paternalismo, la mercantilización o el sensacionalismo. Hay que ir a las causas y a las consecuencias que generan que nosotros tengamos unas limitaciones en nuestra forma de vida, en nuestras condiciones materiales. Los medios de comunicación tienen mucho sobre lo que hablar de nosotros pero sobre temas que realmente condicionan nuestra vida: el racismo que se da en la vivienda, en las escuelas, en el ámbito laboral, en la frontera sur… No hablar de nosotros sin nosotros y desde una visión totalmente estereotipada como es lo que vienen haciendo.

¿Qué es lo que hacéis desde la plataforma Es Racismo?

Es Racismo nació hace ya casi cuatro años en el seno de la organización SOS Racismo Madrid, una organización antirracista que busca acercarse al antirracismo político señalando el racismo como un principio que estructura las sociedades en las que vivimos y muy alejado de los estereotipos y prejuicios. SOS Racismo pretende señalar esa raíz para poder combatir todas las violencias que cotidianamente vivimos en el Estado español.

Dentro de esta organización se generó un debate acerca de cómo los medios de comunicación nos estaban utilizando para su propio beneficio; nosotros aportábamos testimonios o datos y cuando veíamos el resultado nos arrepentíamos de haber participado en esas producciones periodísticas. En este sentido nace Es Racismo.

Uno de los ejes de esta plataforma es que sean las propias personas que sufren esta violencia las que lo cuenten, no sólo desde un rol de víctima sino también desde un rol activo y combativo. Otro de los ejes fundamentales desde los que se piensa este espacio es para denunciar todo tipo de violencia racista o xenófoba, independientemente de que para los medios sea relevante o no, porque ya sabemos que los medios se mueven por el sensacionalismo y por la violencia desmedida y si es visual mejor.

Por ejemplo, nos han llegado casos de agresiones que hemos narrado, contado, esquematizado, justificado, y aportado todas las pruebas posibles, pero que ante la falta de imágenes los medios no han querido difundirlo. Por otro lado, nos han llegado casos de violencias que no es que sean menores, pero que tienen menos transcendencia para la persona que las ha vivido, y al ser grabadas, se han convertido en virales. Esto nos permite ver cómo se mueve el periodismo en la actualidad y sobre todo desde las redes sociales, se mueve más por el impacto y las emociones visuales que por el contenido y la forma.

Trabajamos tejiendo alianzas con diferentes organizaciones que nos remiten a las personas que han sufrido violencia y ejercemos de altavoz. Si hay una denuncia por medio, intentamos darle un asesoramiento legal y jurídico dentro de los departamentos jurídicos que tiene SOS Racismo Madrid. Es decir, intentamos hacer un recorrido con esa persona, y no nos limitamos a lo que vienen haciendo los medios tradicionales de coger un caso contarlo y ya está.

Como nos hemos convertido en un espacio con una amplia difusión y con un gran impacto porque hemos crecido muchísimo, intentamos dar salida a muchas campañas de sensibilización, de denuncia y de otros temas que otros medios no consideran relevantes.

En definitiva, tratamos de cambiar el enfoque y que seamos nosotros mismos quienes contemos la situación en la que vivimos, la violencia que recibimos, y cómo luchamos contra ella. Es en este sentido que nace este espacio en el que tuve la suerte de ser uno de los primeros coordinadores hasta la actualidad. Justamente este año ya dejo de ser coordinador para que empiecen a pasar a otras personas y otros puntos de vista.

*Esta entrevista ha sido realizada juntamente con Itacat Intercultural, miembro del grupo de comunicación de la Red BCN Antirumores, en el marco del tercer curso de Periodismo y Comunicación intercultural #ComuniCanvi, realizado el mes de noviembre de 2019 en el espacio Societat Oberta. La misión de la Red BCN Antirumores es, precisamente, la de generar un discurso que destruya estos esquemas mentales que justifican estas desigualdades.

Estad atentas a nuestros canales comunicativos, porque pronto colgaremos todos los materiales generados a través del curso #ComuniCanvi.

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