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Drets de Ciutadania i Diversitat

Andrew Anderson

20/12/2019 - 11:03 h

Entrevistas. “Es imprescindible continuar trabajando, también desde lo práctico, para asegurar que los derechos humanos se sigan ejerciendo y disfrutando”

Andrew Anderson es Director Ejecutivo de la ONG Front Line Defenders desde 2016, una ONG de defensa de los derechos humanos. Anteriormente, fue Director Adjunto de la misma organización durante trece años. Además, trabajó en la Secretaría Internacional de Amnistía Internacional, donde fue Director del Programa de Respuesta a Crisis y más tarde, Director del Programa de África. Andrew representa actualmente a Front Line Defenders en la Junta del Mecanismo de Defensores de Derechos Humanos de la UE ProtectDefenders.eu.

 

¿Cómo nace Front Line Defenders?

Front Line Defenders nació en 2001 con el objetivo específico de proteger a las personas defensoras de derechos humanos que se encontraban en riesgo; personas que trabajan, siempre desde la no-violencia, por todos o cualquiera, de los derechos consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

 

¿Cuál es su principal labor?

Nuestra organización tiene como mandato prestar apoyo rápido y práctico a las personas defensoras mediante la proporción de subvenciones de emergencia que puedan cubrir los honorarios legales, gastos médicos, inversión en seguridad en el hogar o en su lugar de trabajo, protección digital o reubicación de emergencia; cualquier cosa que puedan necesitar. En 2018, otorgamos más de 500 subvenciones por un total de 1,3 millones de euros, a casi 400 personas de más de 100 organizaciones, en 85 países.

Además, brindamos capacitación y asesoría individual en el análisis de riesgos y protección integral, abordando las necesidades de protección física, digital y psicológica, de las personas defensoras . En 2018, casi 700 personas y 180 organizaciones de derechos humanos, recibieron este apoyo.

Por otra parte, también nos comprometemos a defender los casos de los y las DDH en riesgo, ante los gobiernos pertinentes y presentamos estos casos al Relator Especial de la ONU sobre Derechos Humanos, así como a la Unión Europea, y/u otros actores internacionales.

Finalmente, tenemos un programa para respaldar la visibilidad y el reconocimiento aquellas personas defensoras para quienes esta visibilidad contribuye a su seguridad, a través de un premio anual, talleres de visibilidad y protección, campañas y publicaciones.

 

¿En la defensa de qué derechos humanos se centran los defensores y defensoras de derechos humanos a los que dais apoyo y protección?

Las personas defensoras a las que brindamos apoyo, trabajan en la defensa de una amplia gama de temas y derechos, entre estos: la libertad de expresión y de asociación, los derechos de acceso a la tierra y de los pueblos indígenas, los derechos de las mujeres y de los colectivos LGBTI+, la anti corrupción, el apoyo a la personas más vulnerables y marginales etc. Pueden ser líderes o lideresas comunitarias, activistas feministas, personas periodistas, abogadas, sindicalistas, ambientalistas o cualquiera que busque trabajar pacíficamente por la defensa de los derechos de otros/as.

 

Desde tu punto de vista, ¿cuál es la situación actual de las personas defensoras? ¿A qué riesgos concretos se enfrentan?

El año 2018 marcó el 20° aniversario de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Defensores de los Derechos Humanos, un hito importante en el reconocimiento de la legitimidad de las personas y grupos que trabajan, de manera no violenta, para defender los derechos de sus comunidades. Las personas defensoras han luchado durante mucho tiempo para lograr sociedades más inclusivas, equitativas y sostenibles; han conseguido un progreso significativo, latente hoy, incluso, en las agendas internacionales. Sin embargo, muchos de los logros alcanzados por los movimientos y organizaciones defensores de los derechos humanos de las últimas dos décadas, están hoy en riego dada la tendencia global existente hacia gobiernos y líderes que implementan políticas populistas, basadas en el nacionalismo excluyente y las políticas neoliberales y/o proteccionistas.

Las elecciones que tuvieron lugar durante el transcurso del pasado año, dieron visibilidad y voz; a movimientos políticos y sociales que planean visiones xenófobas, racistas y misóginas para el futuro de sus sociedades o que se sirven de discursos que ya habíamos enterrado en el pasado, para tomar medidas enérgicas contra las personas defensoras. De hecho, muchas de las personas defensoras han sido silenciadas sistemáticamente por estos gobiernos en los últimos años.

Estos líderes políticos, hasta han empezado a cuestionar la arquitectura de las instituciones que defienden los derechos humanos en sus regiones. Ejemplo de ello fue, en junio de 2018, la retirada de Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDH de NNUU). En septiembre de ese mismo año, el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, negó el reingresó del comisionado Iván Velásquez al país, y poco después expulso de este, a la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG) de las NNUU, que Velásquez representaba, y que investigaba al presidente por presunta corrupción.

Anteriormente, en marzo de 2018, el gobierno de Filipinas incluía a Victoria Tauli Corpuz, Relatora Especial de las NNUU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, en una supuesta “lista nacional de terroristas”, como respuesta a que esta denunciase la represión que las agricultoras, los pueblos indígenas y las personas defensoras, estaban sufriendo en el país asiático.

Las represalias por colaborar con los mecanismos de Naciones Unidas no acabaron ahí. Otro ejemplo tuvo lugar un mes después, la llamada en directo de un presentador de televisión egipcio, aliado con el presidente Al-Sisi, a asesinar al Director del Director Instituto del Cairo de Estudio de los Derechos Humanos, Bahey el-Din Hassan, después de que este enviase un memorándum, junto con otras siete organizaciones egipcias de defensa de los derechos humanos, al Secretario General de las Naciones Unidas, sobre las violaciones de derechos que se estaban sucediendo en el país, en el marco de las elecciones presidenciales.

Todas estas amenazas a la infraestructura global de defensa de los derechos humanos fueron acompañadas, además, por campañas domésticas contra las personas defensoras, por parte de actores estatales y no estatales, sobre todo a través de Internet. De hecho, existe un evidenciado vínculo entre los ataques difamatorios en línea, muchas veces orquestados por los medios progubernamentales, y la escalada de la violencia física contra las personas individuales y sus familias, objetivo de dichas campañas difamatorias. Ello se debe a que estas tienen un impacto adicional sobre las personas defensoras, y especialmente los y las que defienden los derechos LGBTI +, pues limitan cruelmente su capacidad de vivir y trabajar de forma segura en sus comunidades o de mantener relaciones con sus familias en paz.

Por poner otro ejemplo, en abril del pasado año en Tanzania algunas personas defensoras que trabajaban por los derechos LGBTI+, fueron objeto de intimidación y ataques en sus hogares y lugares de trabajo, tras el comunicado de Paul Makonda, comisionado regional de Dar es Salaam, en el que anunciaba la creación de un equipo policial para identificar y detener a personas homosexuales, para condenarlas después a una pena de cárcel de hasta 30 años.

Hay que tener en cuenta que, dado que las personas defensoras trabajan para exponer la corrupción, documentar y denunciar la injusticia e investigar las conductas poco éticas de las multinacionales, tanto los Estados como las multinacionales aludidas, responden con mucha crudeza. El resultado es que, tal y como avanzaba antes, estos actores a menudo responden con continuadas campañas de difamación, presentando a las personas defensoras como individuos “contrarios al desarrollo”, “traidores del Estado”, “terroristas” y “criminales”.

 

¿Cuáles son los principales actores responsables de esta persecución de las personas defensoras de derechos humanos?

En mi opinión y en base a mi experiencia: los populistas autoritarios, los líderes políticos, las organizaciones corruptas dedicadas a la seguridad, los actores económicos poderosos, líderes sociales conservadores.

Pero mayormente, los Estados; o al menos estos suelen ser los actores más denunciados. Es algo que podemos ver, por ejemplo, en la frecuencia con la que las personas defensoras son criminalizadas por su lucha pacífica: en 2018 la criminalización fue, de lejos, la violación más reportada (el 63%), entre los casos que acogimos en Front Line Defenders. El miedo que las autoridades tienen a las movilizaciones organizadas por las personas defensoras se refleja en los datos, que señalan que los principales cargos enfrentados por las personas defensoras están relacionados con la alteración del orden público o la organización de reuniones o asambleas no autorizadas.

La tendencia es presentar a las personas defensoras como una amenaza fundamental a la seguridad de los países; por lo que estas personas acaban enfrentándose a cargos de terrorismo en contra del Estado. Cargos que tienden a acarrear castigos extremadamente duros, como se vio recientemente en el caso del defensor de Burundi, Germain Rukuki, quien recibió una sentencia de prisión de 32 años en abril de 2019, por su trabajo promoviendo el estado de derecho y la abolición de la pena de muerte.

 

¿Por qué crees que hoy en día son necesarias organizaciones como la vuestra, o como la Escuela de Defensoras de Derechos Humanos que pondrá en marcha el Ayuntamiento de Barcelona?

Porque actualmente, tanto las personas defensoras como, de hecho, los propios derechos humanos, están más en riesgo que nunca. Es imprescindible continuar trabajando, también desde lo práctico, para asegurar que los derechos humanos se sigan ejerciendo y disfrutando. La Escuela de Defensoras y otras iniciativas similares son realmente necesarias, porque suponen una herramienta de recuperación para aquellas personas que están en mayor riesgo, como resultado del valiente trabajo que realizan en primera línea.

 

En uno de vuestros recientes informes explicáis que en países como Estados Unidos se está dando una criminalización de las personas defensoras que ayudan a las personas migrantes. ¿Qué tipo de violaciones se reportan?

El último informe conjunto que hemos lanzado junto con otras organizaciones internacionales de derechos humanos, ha revelado que las personas que tratan de defender los derechos de las personas y familias migrantes a lo largo de las rutas migratorias entre Honduras y los Estados Unidos se enfrentan a graves amenazas por parte de actores estatales y no estatales. Es más, en el estudio que te avanzaba, encontramos relatos en primera persona sobre los ataques perpetrados por los agentes de la Aduana y la Protección Fronteriza de los Estados Unidos, la policía federal mexicana, los grupos de milicias no estatales y el ejército mexicano. Se entrevistaron a más de 30 defensores en 10 ciudades a ambos lados de la frontera entre México y los Estados Unidos, y a lo largo de las rutas migratorias entre México, Honduras, Guatemala y El Salvador; y se documentaron docenas de casos de asalto, arresto, deportación, detención, interrogatorio, intimidación, control digital y hostigamiento, infligidos contra activistas, periodistas, trabajadoras humanitarias y abogadas que realizan trabajos legítimos y pacíficos para promover los derechos humanos.

 

¿Crees que los actores que defienden estas retóricas antimigración, utilizan discursos que incitan al odio? ¿A través de qué canales se difunden estos discursos?

Sí, la retórica antimigración promovida por los líderes populistas es un discurso de odio porque, entre otras cosas, incita a la violencia. Y lo que es peor: estos discursos están incrustados en los principales medios de comunicación, y se propagan viralmente a través de las redes sociales.

 

¿Qué impactos observáis que tienen estos discursos de odio sobre los y las defensoras de derechos humanos?

Es importante señalar que la estigmatización por difamación y las campañas de desinformación están cada vez más coordinadas y actúan socialmente como una especie de puerta de entrada a la violación de los derechos humanos. De hecho, la gran mayoría de las personas defensoras son criminalizadas o atacadas a través de campañas bastante sofisticadas, muchas veces respaldadas por los gobiernos, como ya avanzaba antes.

 

¿Qué estrategias o herramientas utilizáis desde Front Line Defenders para contrarrestar la propagación de estos discursos contra las y los defensoras de derechos humanos?

Front Line Defenders está explorando nuevas formas para cambiar las narrativas que ponen en riesgo las personas defensoras y limitan su acceso a los espacios de toma de decisiones, a los recursos y más oportunidades de éxito e impacto. Para ello, estamos buscando desplegar estrategias orientadas a reconstruir las que se tienen sobre estos y estas. De hecho, creemos que la visibilidad y el reconocimiento, deben usarse estratégicamente para aumentar la protección de las personas defensoras, a la hora de responder a amenazas como la difamación, la estigmatización o la violencia en línea; así como cambiar proactivamente las condiciones y el entorno adverso en el que estas personas defensoras están operando. Es esencialmente un proyecto orientado a que las redes de apoyo y la comunidad de derechos humanos, se activen en la defensa de las personas defensoras, sus comunidades y sus organizaciones.

 

¿Conoces otras iniciativas, además de la vuestra, que estén trabajando para frenar las violaciones de derechos humanos que sufren estas defensoras? ¿Te gustaría destacar alguna?

Sí. Las coaliciones de las que formamos parte, así como otros proyectos similares. Entre los consorcios de ONGs internacionales y regionales que están implementando el Mecanismo de la UE para personas defensoras de derechos humanos, quiero mencionar el Protect defenders.eu. Después, también destacaría la Coalición Internacional de Defensoras de Derechos Humanos de las Mujeres, la Red Internacional por los Derechos Económicos y Sociales y el International Human Rights Funders Group.

 

Realizada por Almudena Díaz Pagés el 17 de diciembre de 2019

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