BCN Ciutat Digital

El poder de las personas

Barcelona pone al servicio de la población la tecnología y los datos y está cambiando la manera en que la Administración pública trabaja con ello. De hecho, dispone de un plan para liderar esta transición hacia la soberanía tecnológica.

A la vez que las ciudades digitales emergen en todo el mundo, Barcelona quiere proporcionar un modelo global sobre cómo las nuevas tecnologías pueden servir a la ciudadanía.

Abierta, justa, circular y democrática, esta es una ciudad digital que no empieza por la tecnología inteligente, como la conectividad, sensores o datos, sino desde las preocupaciones diarias de la ciudadanía.

La gente está comprometida: crea, debate y repiensa su propia ciudad. Pero también está protegida: los derechos digitales son prioritarios.

Tras esta amplia transformación digital están Decidim y Decode.

Decidim es una plataforma digital para la participación ciudadana que trabaja para construir una ciudad más abierta, transparente y colaborativa. Esta plataforma de código abierto se piensa como red social para la participación política.

Desde el 2016, más de 40.000 personas se han adherido al proyecto de software libre. De las 13.000 propuestas ciudadanas, el 70 % se ha introducido en políticas públicas municipales.

Decode es una herramienta descentralizada que da el control sobre la información personal. Su objetivo es aumentar la conciencia sobre el valor de los datos dentro de nuestra sociedad digitalizada y fomentar la soberanía digital.

La gente puede decidir colectiva y democráticamente la dirección del cambio tecnológico y la innovación pública, y decidir qué datos queremos mantener en privado y cuáles queremos compartir, así como con quién y en qué condiciones.

Las dos plataformas trabajan conjuntamente para una democracia realmente participativa y para integrar la inteligencia colectiva en el proceso de toma de decisiones políticas, ya sea vivienda asequible, movilidad sostenible o cambio climático.

La idea es crear comunidades de datos que sean propiedad de la ciudadanía, para crear más valor público y ayudar a la ciudad a gestionar mejor los servicios públicos como el transporte, la asistencia sanitaria o la educación.

Al retornar el control a la ciudadanía, el Ayuntamiento puede poner en práctica las necesidades a través de nuevas políticas. Se ha puesto en marcha el plan “Barcelona, ciudad digital” para que la ciudad pueda tomar estas decisiones, y los estándares éticos digitales son un tipo de pacto social sobre los datos. El siguiente paso es colaborar con otras ciudades para crear una masa crítica.

La política pública debe priorizar a las personas e invertir en la humanidad igual que en tecnología. Como muchas ciudades y gobiernos se fijan en nuevas políticas tecnológicas, Barcelona está preparada para abrir el camino.

 

Vídeo ► Francesca Bria, comisionada de Tecnología e Innovación Digital del Ayuntamiento de Barcelona, se reúne con Arnau Monterde, líder de Decidim, en la antigua fábrica textil Fabra i Coats.

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