Un momento del encuentro DSIPLAY "Nuevos modelos de incubación y financiación para proyectos sociales innovadores"
BCN Ciutat Digital

Modelos de negocio para financiar proyectos innovadores con impacto social

Barcelona Tech City ha sido el escenario de la segunda sesión del ciclo DSIPLAY sobre experiencias de innovación social digital, una sesión “para hacer que los proyectos se encuentren, se identifiquen y colaboren”, tal y como destacó la directora de Innovación Digital del Ayuntamiento de Barcelona, Anna Majó. En esta ocasión se ha hablado sobre cómo financiar e incubar proyectos innovadores con impacto social, y en Barcelona Tech City, cocreadora de la sesión, pueden encontrarse muchas empresas que han sabido superar esta dificultad y que sirven de ejemplo e inspiración.

Albert Cañigueral, representante de Ouishare y moderador de la sesión, eligió Holaluz —que fue incubada en Barcelona Tech City— como ejemplo de empresa que puede ser socialmente responsable, generar impacto y ser económicamente sostenible. Cañigueral ejemplarizó también, con muchos casos interesantes, de qué modo la economía digital con impacto social tiene cada vez más peso, más iniciativas y más espacios de reflexión y debate.

En la sesión pudimos escuchar de primera mano los ejemplos de empresas de base tecnológica con impacto social y que funcionan económicamente. Es el caso de la empresa de redondeo solidario Worldcoo, representada por su responsable de comunicación, Anna Moragas, que en un año de existencia ha triplicado las donaciones, ha ayudado a 80 causas y ha repercutido en más de 30.000 personas, con un modelo de negocio basado en la retención de un pequeño porcentaje para soportar sus costes de estructura.

 

Microinversiones en biotecnología

Un modelo de negocio parecido es el de Migranodearena, una plataforma de financiación colectiva o microdonaciones. Su representante, Emilia Caralt, explicó cómo fueron sus inicios como empresa, con aportaciones personales de cada uno de sus socios, y cómo colaboran con proyectos sociales para facilitarles la financiación a través de donaciones.

Capital Cell —presentada por Jordi Riulas— es también una plataforma de inversiones especializada en biotecnología, un ámbito donde el ticket medio de inversión (es decir, la participación económica mínima necesaria para poder invertir en un proyecto) es muy elevado. El objetivo de Capital Cell es facilitar a las economías más modestas la posibilidad de invertir en proyectos biotecnológicos a través de las microinversiones.

La empresa ofrece a los inversores particulares la opción de participar como accionistas en esas compañías de elevado potencial a partir de 100 euros por operación (dependiendo del proyecto). Esto permite que la cartera de inversión en biotecnología sea más diversa y que puedan apoyarse proyectos de interés que no sean tan grandes. Jordi Riulas fue muy claro: “Tenemos una responsabilidad como sociedad: donde se pone el dinero es donde se investiga.

 

Capital propio

Otro proyecto que también se financió con capital propio son las herramientas B-resol y Co-resol, dedicadas a recoger denuncias anónimas, la primera en las escuelas y la segunda en las empresas, una iniciativa muy necesaria en nuestra sociedad y que ha tenido una gran aceptación. Su modelo de negocio es por licencias.

También se presentó una iniciativa dedicada a la transferencia de conocimiento que trabaja para acercar el mundo empresarial al del conocimiento —universidades, centros de investigación, etcétera—, aplicar sus avances a la sociedad y hacerlos económicamente sostenibles: The Collider.

Miquel Cerdà, fundador de FILMCLUB, explicó su proyecto de innovación educativa basado en el cine y el audiovisual, es decir, en el cine como recurso didáctico de transmisión de contenidos. El suyo es un modelo híbrido donde conviven una parte sin ánimo de lucro, que genera un impacto educativo que es el eje de su visión, y una plataforma suficientemente atractiva con la que consigue inversión y clientes.

 

 

Solucionar problemas próximos

Sobre las diversas formas de financiación para proyectos sociales innovadores, los participantes recomendaron no basar los modelos de negocio en donaciones y proyectarse en iniciativas de éxito que ya tienen lugar en nuestro país, como las anteriormente mencionadas, o en otros países, como Inglaterra. También se mostraron partidarios de generar modelos de negocio suficientemente atractivos en términos de inversión con el fin de lograr participaciones.

La sesión finalizó con un intercambio de ideas y dudas entre el público y los ponentes, donde se destacaron algunos puntos como el carácter de proximidad que suelen tener esos proyectos, nacidos con el objetivo de solucionar problemas próximos; la necesidad de que estas empresas se hagan “atractivas” para atraer inversión, y el hecho de que la demanda de trabajo en este sector sea cada día mayor, lo que significa que la gente joven está cada vez más concienciada de la necesidad de generar un impacto positivo en la sociedad.

 

Un momento del encuentro DSIPLAY "Nuevos modelos de incubación y financiación para proyectos sociales innovadores"
Un momento del encuentro DSIPLAY "Nuevos modelos de incubación y financiación para proyectos sociales innovadores"
Un momento del encuentro DSIPLAY "Nuevos modelos de incubación y financiación para proyectos sociales innovadores"
Un moment de la trobada DSIPLAY “Nous models d’incubació i finançament per a projectes socials innovadors”
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