El Barcelona Green Deal supondrá una inversión de 672 millones de euros hasta el 2023

El Barcelona Green Deal supondrá una inversión de 672 millones de euros hasta el 2023

Economía. Son diez grandes objetivos y 66 acciones clave para reactivar la economía de la ciudad a medio y largo plazo.

El Barcelona Green Deal es la hoja de ruta para la economía de la ciudad de ahora y hasta el 2030. Hasta el 2023, se invertirán 672 millones de euros en un total de 66 acciones concretas basadas en diez grandes objetivos. El plan se financiará, en primer término, con presupuesto ordinario y el presupuesto extraordinario aprobado por el Ayuntamiento para reactivar la economía de la ciudad ante la situación provocada por la pandemia de la COVID-19.

El objetivo del Barcelona Green Deal es generar una actividad económica diversa y de futuro, basada en siete sectores estratégicos: el digital, el creativo, la economía de proximidad, la economía del visitante, la industria 4.0, el ámbito de salud bio y la economía verde y circular.

El plan se basa en diez objetivos estratégicos:

Ser la capital digital y tecnológica de Europa

El sector TIC ocupa a cerca de 60.000 personas en la ciudad, con un aumento consolidado durante los últimos 6 años. Representa el 5,5 % de los puestos de trabajo y cerca del 4 % del tejido empresarial en la ciudad.

Se quiere avanzar en la capacitación digital de la ciudadanía, impulsando nuevos espacios para fomentar la economía digital, que se considera clave para dar respuesta tanto a los problemas cotidianos como a los grandes retos de ciudad.

Ser un hub de referencia para el talento nacional e internacional

Hay que poner en el centro de todas las políticas municipales las iniciativas públicas y privadas que fomenten la generación, atracción y promoción del talento, impulsando una serie de actuaciones distribuidas en torno a lo que se denomina ciclo de vida del talento.

La transformación digital, la globalización, la emergencia climática o el envejecimiento de la población son factores que transforman nuestras sociedades y modelos económicos, y el talento del futuro deberá tener los conocimientos y las competencias necesarias para dar respuesta a estos retos.

Proteger la estabilidad y la seguridad de la economía de proximidad

El sector comercial se enfrenta, entre otros, a nuevas formas de comercialización (como el comercio electrónico), los cambios en los hábitos de consumo (sobre todo, de las personas jóvenes) y la falta de profesionalización y de digitalización de los establecimientos, principalmente de los de dimensiones más pequeñas.

Hay que contribuir de manera decisiva a fortalecer el comercio y la restauración, generando sinergias entre ambos sectores y con los 43 mercados municipales, que integran uno de los servicios públicos mejor valorados por la ciudadanía y que suponen un orgullo para la ciudad.

Transformar el modelo turístico hacia el valor y la sostenibilidad

Gestionar con criterios de ciudad los diversos flujos de visitantes, teniendo en cada caso una oferta clara, unas propuestas concretas y la máxima capacidad para anticiparse a los conflictos que supone ser una ciudad que es y quiere ser visitada por mucha gente.

Ampliar la presencia de Barcelona a escala internacional

Se redoblarán los esfuerzos en la proyección internacional de la ciudad para mantener una posición diferenciada como palanca de futuro para poder generar percepciones favorables en cuanto a la implantación de nuevas actividades económicas en el territorio, para incentivar la instalación de empresas, para internacionalizar la economía o para potenciar el sentimiento de pertenencia y estima de la ciudadanía.

Liderazgo en materia de emprendimiento e innovación

Es prioritario conservar y mejorar mecanismos y procesos que faciliten la actividad económica, que amparen las iniciativas empresariales y el emprendimiento y beneficien a la gran economía, pero, sobre todo, a la economía de proximidad.

Garantizar la calidad del trabajo y empleabilidad de los ciudadanos

El empleo de calidad es fundamental para garantizar unas condiciones de vida dignas, una sociedad civil fuerte y cohesionada, y también una Barcelona que ofrezca un buen equilibrio entre trabajo y vida personal. La implementación de nuevas cláusulas sociales en la contratación, el acompañamiento de las personas que buscan trabajo o las ayudas a la contratación son algunos de los mecanismos que se plantean para alcanzar un progreso económico y de competitividad, que tenga un impacto en la reducción de desigualdades y la garantía de los derechos sociales.

Fortalecimiento de la economía social y solidaria

Se estima que la economía social y solidaria ya supone un 7 % del PIB de la ciudad y un 8 % del empleo. Este ámbito económico y empresarial propone un modelo de atención que pone a las personas en el centro e incorpora principios que son fundamentales desde el punto de vista de la justicia social.

Fomentar la economía circular y la transición ecológica

Barcelona ha aprobado la Declaración de emergencia climática, con un conjunto de medidas que mayoritariamente aportan soluciones en clave ecológica, como la Agencia Pública de Energía o la zona de bajas emisiones.

Medidas para evitar que la emergencia climática se convierta en una emergencia que genere nuevas desigualdades sociales o de competitividad, que se complementarán con otras como la creación de un fondo de inversiones para el programa «Barcelona, ponte sostenible», el acuerdo estratégico para la promoción de la economía solar y la rehabilitación energética o la celebración de la capitalidad mundial de la alimentación sostenible.

Ciudad de referencia para nuevos polos de actividad económica

Las políticas urbanísticas son una herramienta fundamental para poder generar nuevos polos innovadores de actividad económica, adaptando espacios de la ciudad consolidada y generando tejido económico desde la proximidad.

Entre otros, se impulsará un plan para el impulso económico del centro de la ciudad que convertirá la Vía Laietana en un eje económico innovador, la transformación del Puerto Olímpico en un hub de economía azul, la creación de un polo científico en la Ciutadella del Conocimiento o el refuerzo de La Rambla como eje cultural.

También prevé los tres grandes nodos urbanos con la remodelación de la Sagrera, la estación de Sants y sus alrededores y la plaza de las Glòries, mientras que el Besòs, Montjuïc, la Zona Franca y el espacio de la Fira destacan como nuevos espacios para una neoindustrialización verde.

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